El ‘hub’ del ‘tattoo’

En Panamá, de cerca de 50 establecimientos especializados en hacer tatuajes, solo uno es atendido por mujeres. Y no se trata de una alegoría de género, sino más bien, como lo sostiene Sara Faretra -responsable de mercadeo y publicidad- de un ambiente “bien girly”, femenino en absoluto, con un espacio para los hombres. Ellos, con frecuencia, también acuden a Olivia Tatts.

Faltaba “un lugar donde una mujer pudiera quitarse la blusa para [hacerse] un tatuaje y que se sintiera cómoda ciento por ciento”, explica Faretra en relación con el espíritu de un negocio que fija sus pilares en el profesionalismo de sus servicios y en la experiencia prodigada a los asistentes. Y sobre todo en la intimidad del establecimiento.

Pao Daza @paobodypiercing Piercer – Psicologa

Olivia Tatts atiende en la parte lateral del primer piso de un edificio ubicado en San Francisco. “Es íntimo y no está en la mitad de la calle, y eso era lo que se quería”. Y fue surgiendo muy al estilo de las mujeres con su capacidad de orquestar sinfonías según avanza una partitura.

Hace algo más de dos años, la diseñadora de modas Bessie Lou y otras compañeras se propusieron inaugurar esta boutique de tatuajes. Encontraron un lugar estratégico en una calle en diagonal al parque Omar. Sumaron refuerzos hasta completar un plantel de 9 mujeres. Después pusieron unos racks industriales. “Las paredes las hicimos nosotras. Conseguimos los espejos. Trajimos unas sillas funcionales, aunque no tan estéticas como estas, que son las Ferrari de los asientos. Las luces y el tono que proyectan ya estaban en este local”.

Mila Saer @mila.art__ Tatuadora – Estudiante de artes.

Dice la arquitecta y tatuadora Lya Moncada que el tatuaje es el arte de plasmar en la piel. Precisamente la complejidad de Olivia como negocio es la posibilidad de combinar el saber de una mujer con las aspiraciones de un cliente dispuesto a transformar su cuerpo. La persona asiste a esta boutique muchas veces con inseguridades, en particular si es la primera vez, o esclava de la tristeza o feliz de la vida, para trascender ese sentimiento en algo definitivo.

Lya Moncada
@lya.ink
tatuadora arquitecto

Así lo comprueba la abuela casi nonagenaria que llegó un día con sus nietas para tatuarse, todas, un corazón tan pequeño como definitivo. O la mujer que inscribió en su brazo el nombre de la persona amada y que coincide con el de su hijo. Y la joven que una tarde, presa del amor y del delirio, se marcó el nombre de su novio, pero dos semanas después, destruida pero no derrotada, se lo borró de una vez y para siempre.

Bessie Lou describe el ritual de un tatuaje. El diálogo entre las dos partes. “En puntos complejos del cuerpo, como a un lado de la espalda o sea en las costillas, les digo que estén tranquilos, que respiren pero que no hablen. Si el tattoo es en un costado, mi apoyo será la caja torácica de la persona, así que cada vez que trazo una línea le pido paciencia y que aguante respirar para concluir el trazo”. En lo que hace esta cartógrafa del cuerpo humano, asegura, no hay margen de error.

Bessie Lou @bessielou_ tatuadora – diseñadora de moda

Los precios de los tatuajes empiezan en 60 dólares. Van ascendiendo con los colores y las formas y las iconografías. Fácilmente sobrepasan unos mil y hasta dos mil dólares. Atienden por citas establecidas previamente, pero los jueves la agenda transcurre por orden de llegada. La ebullición durante ese día en este emprendimiento hace inevitable la comparación con La Factoría de Warhol en la décadas de 1960. La música y la gente que va llegando y los snacks y las conversaciones sueltas colman a Olivia de las virtudes para “la inspiración” y el compadrazgo.

El emprendimiento de estas 9 mujeres abrió otro frente de servicios en Barcelona, España, con un mismo espíritu. Faretra lo define: “Este es un lugar de libertad, como cuando de niño tu mamá te decía: Ve a jugar a tu cuarto”.

En Panamá quieren seguir la expansión. “Dicen que es muy difícil trabajar entre mujeres, pero nosotras rompemos ese paradigma”, porque en últimas “somos una hermandad”.

Son la cofradía femenina del tatuaje.

Cristina Iacobellis
@art.criss
Tatuadora Aprendiz – administradora