Camino complementario para salir de la lista negra europea

Las metas de Panamá en transparencia fiscal harían concurrir, como pocas veces sucede hoy, a dos alas políticas dentro del Parlamento Europeo.

De un lado se encuentra Tilly Metz, eurodiputada del Grupo de los Verdes y jefa de la Delegación para las Relaciones con los países de Centroamérica. Y del otro se halla Markus Buchheit, europarlamentario del partido Alternativa para Alemania, perteneciente al grupo político denominado Identidad y Democracia, el cual congrega a 77 representantes en el organismo en mención.

En una entrevista con periodistas de Centroamérica convocados al Parlamento Europeo, Tilly Metz sugirió en su respuesta a una pregunta de Martes Financiero, la posibilidad de establecer “una plataforma informativa” solo para Panamá.

Este propósito le permitiría a nuestro país “expresar su posición” sobre su inclusión en la lista negra de paraísos fiscales de la Unión Europea.

El pasado 18 de febrero los ministros de Economía y Finanzas del bloque multilateral, en nombre de sus 27 países integrantes pusieron a Panamá en la “Lista de jurisdicciones no cooperantes en materia fiscal”.

Tal posición toma en cuenta la postura del Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información Tributaria de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), de no haberle otorgado a este país la calificación de “Cumplidor en gran medida” en transparencia fiscal.

A tono con la sugerencia de Tilly Metz, Markus Buchheit anunció en una entrevista posterior su disposición “en este caso en concreto de apoyar la propuesta de la eurodiputada para que Panamá tenga esa posibilidad”, al margen de “no estar siempre de acuerdo con lo que dicen [los del partido de] los Verdes”.
Esos dos enunciados iluminan un camino alternativo pero complementario para Panamá en su compromiso global con la transparencia fiscal. En particular, con un modelo contemporáneo de gestión diplomática sobre la base de unas relaciones enmarcadas en múltiples bandas.
Por este motivo nuestro país tiene en Bruselas, ciudad sede de la Unión Europea, una delegación con el doble objetivo de atender los vínculos bilaterales con Bélgica y los lazos multilaterales con el organismo europeo. Tomás A. Guardia es el subjefe de la Misión de la Embajada panameña para el Reino de Bélgica y el Gran Ducado de Luxemburgo y la Unión Europea.

Embajadora off the record

En una reunión sin grabadoras de por medio pero sí con pluma y libreta de apuntes y muchos chocolates, la embajadora de Panamá ante los dos países europeos y el organismo multilateral, Yavel Francis Lanuza, resaltó la labor de Guardia por el elevado estándar de gestiones diplomáticas precisadas en Bruselas.

Son muchos organismos y muchas reuniones en los que el país debe estar presente en esa ciudad, detalló la embajadora quien agregó: “En Bruselas, si no estás, no eres relevante”.

Panamá afinó sus estrategias en Bruselas para dejar de reaccionar a los dictámenes de la Unión Europea. El presidente Laurentino Cortizo y el canciller Alejandro Ferrer modificaron el plan de acción del servicio exterior panameño en Bélgica con una delegación “más proactiva”.

De manera que una embajadora como Yavel Francis Lanuza debe atender requerimientos sobre un esquema de “muy alta interrelación” entre organismos tan sofisticados como la OCDE o el Grupo de Acción Financiera (Gafi), cada uno de ellos con su propia lista, y la Unión Europea, titular de su propia tabla.

Yavel Francis Lanuza, embajadora de Panamá, ante la Unión Europea. 

La dependencia de los cuerpos mencionados se observa en la confección de la lista de la Unión Europea sobre transparencia fiscal. Si Panamá aparece en la lista gris de la OCDE, en la que el país tuvo una consideración de “Mayormente cumplidor” antes de octubre del año pasado, pero luego recibió la denominación de “Parcialmente cumplidor”, esa decisión incide en la tabla negra europea actual.

“No es un tema de si es justo o injusto”, porque la determinación de la Unión Europea obedece a “un criterio determinado”, comentó la embajadora. Si cabe un espacio de interpretación acerca de “lo que es injusto”, radica en “sacar esa revisión” teniendo como referencia un periodo mayor de un año cuando “Panamá ha hecho lo indecible” para corregir los factores capaces de impactar su presencia en la comunidad internacional.

Cuando la Unión Europea hace algo injusto, inoida parte —tomar una decisión sin dejar intervenir a la contraparte—, “créanme” que Panamá fijará una posición y su delegación en Europa hará todo por reversar “esa injusticia”.

La embajadora recordó cómo hace un año y medio en las listas de lavado de activos la Unión Europea presentó una metodología para determinar los factores concluyentes de ingreso de los países a esa tabla. “Panamá estaba ahí, con una serie de países”.

Sin embargo el concurso de esfuerzos de estos “derribó la lista”, pues el Consejo Europeo analizó la metodología tras su publicación y “consideró” que la lista se surtió “inoida parte del Consejo”. Tales gestiones “son injustas” porque no se tiene forma de corregir aquello que está mal antes de salir en una lista.

El ejemplo expuesto tiene la virtud de plantear cómo puede pavimentarse un camino complementario para sacar a Panamá de la lista negra de la Unión Europea. Si se observa el daño hecho al país, el cual “no fue calculado” según Buchheit, pero si además “dicha lista es considerada de alguna manera un proceso político” y si tampoco “se está dando el derecho de réplica”, nace la oportunidad de presentar en el Parlamento Europeo una moción de resolución para “indicar la necesidad de esta plataforma de información para que se exprese Panamá”.

Dicha iniciativa parlamentaria no es vinculante con los responsables de elaborar la lista y requiere el voto de la mayoría de los eurodiputados, 353 de un total de 705.

La fuerza del pronunciamiento surge del único órgano de la Unión Europea cuyos integrantes son elegidos de manera directa. “Es obvio que una resolución de esta índole tiene un impacto porque pertenece al único órgano democrático del organismo”, recuerda Buchheit.

Este eurodiputado estaría dispuesto a intentar reunirse con los otros colegas dentro de su línea política, un total de 77, y con los Verdes, que suman 67, para completar 144.

Faltarían 209 votos. La meta demandaría esfuerzos como los que adelanta el cuerpo diplomático panameño ante la Unión Europea.