Bacalia Group, el conglomerado agnóstico

Bacalia Group, el conglomerado agnóstico

Al empresario Giuseppe Cicatelli le gusta ir a contrapelo. Avanzar en la dirección opuesta a los mercados.

Esta estrategia explica por qué Bacalia Group, el conglomerado fundado por el italiano Cicatelli, izó velas y llegó a Puerto Rico sin importarle el huracán María o la crisis económica. En la isla articuló un portafolio de negocios integrado por un hotel y una marina de yates   y opera uno de los mayores complejos de estacionamientos. Y tiene desarrollos clínicos y de oficinas profesionales.

En Panamá, el conglomerado dirigió sus naves hacia los sectores agrícola y de la construcción. El primero con la reputación de estar en contracción constante. Representa menos del 5% del producto interno bruto. El segundo, con unos índices de crecimiento inferiores en comparación con los de otros años. “Bacalia es un conglomerado agnóstico. La gente tiende a sobreexcitarse en tiempos de efervescencia económica, y se pone triste cuando las cosas no van bien. Nosotros somos más racionales. Anticipamos los posibles comportamientos de las economías y detectamos las oportunidades para desarrollar diferentes negocios”, explica Cicatelli.

El empresario vendió sus activos en MIAMI,  izó velas y llegó a Puerto Rico sin importarle el huracán María o la crisis económica.

El holding emplea una estrategia “agnóstica”, y como el término lo indica, muy poco tiene en consideración el estatus de un segmento económico. Más bien pronostica su comportamiento según los factores que puedan convertirlo en una actividad fructífera. Panamá tiene una ubicación geográfica “única” y un tipo de clima en ciertas regiones que privilegian la combinación de producción y exportación de alimentos.

“Empecé investigando el sector agrícola y vi una base de crecimiento muy baja, y en estas circunstancias es muy fácil crecer. Y estaba falto de tecnología: era muy desconocida la hidroponía o agricultura de precisión. Por lo tanto, comencé a estudiar las posibilidades de automatización de este sector, y eso me llevó a la inversión en las tierras altas de Chiriquí, con nuestra empresa Baru Fresh Panama”.

Son 280 mil pies cuadrados de tierra y de invernaderos hidropónicos. Debajo de estas carpas climatizadas de Baru Fresh, como las utilizadas en Almería —la provincia española considerada  el huerto de Europa—,  se colectan frutas y vegetales. Dice Cicatelli que  se emplean tecnologías de última generación y que los alimentos  tratados de esta manera resultan  acordes con  los mercados más exigentes.

Agrorismo Panama se llama la propuesta de real estate del conglomerado. Se desarrolla en 151 acres de tierra de uso mixto ubicados sobre las laderas del Parque Nacional Barú, a 1,660 metros de altura sobre el nivel del mar. “Aunque la realidad del sector inmobiliario de la capital marca unos índices de comportamiento diferentes a los de  otros años, en Panamá corre otra suerte todo lo relacionado con el turismo, y la región de Volcán, en Chiriquí, registra una dinámica muy diferente”. Esta área chiricana ha sido georreferenciada en los últimos 15 años como la número uno para los norteamericanos en edades de retiro.

Es economista de la Universidad de Bocconi, Milán. Acredita una maestría  en Finanzas, de New York University Stern School. Completó el programa Leadership Executive de la Escuela de Negocios de Harvard.
Es economista de la Universidad de Bocconi, Milán. Acredita una maestría en Finanzas, de New York University Stern School. Completó el programa Leadership Executive de la Escuela de Negocios de Harvard.

Los datos

Bacalia Group, con su andar a contracorriente en Puerto Rico y Panamá, ajusta ya 16 grupos subsidiarios; administra 2 mil 800 estacionamientos; regenta 150 mil pies cuadrados de espacios de oficinas profesionales y otros 250 mil de agricultura sostenible de precisión; gestiona una marina de yates con 1,250 facilidades; y emplea a 200 personas: 130 en la isla y 70 en el istmo.

Es  una organización empresarial surgida de la capacidad emprendedora de un italiano tras su experiencia en banca de inversión en Londres y Moscú y de inversionista en Miami. En esa ciudad de Florida vendió sus activos inmobiliarios y se trasladó a América Latina en 2012. Viajó de México a Argentina y recorrió el Caribe y escogió a Panamá por el motivo simple y contundente de tener una terminal aérea en la mitad del continente. “No existiría Panamá sin el Aeropuerto Internacional de Tocumen, ni Tocumen sin este país. Como hub regional funciona perfectamente”, comenta este empresario de 36 años de edad, conocedor de 130 países, políglota, amante de la cultura y lector de obras clásicas.

Cicatelli es, por ende, una rara avis en un mundo cada vez más eficaz. “Un humanista”. Tal vez dicha condición le permite explicar las consecuencias laborales en Panamá de sus años de expansión económica ejemplar.

Cuando se mira al país como destino a donde llevar una inversión, dice, deben verse las dos caras de la medalla.

“Un crecimiento de doble dígito crea oportunidades en la economía, pero también genera fallas en el sistema, por ejemplo, en materia de empleo. Con  tasas de empleo pleno, como las que vivió el país, la gente no tiene miedo a perder su trabajo y baja el estándar de productividad”. Y armar equipos se vuelve más difícil. Cuando los sectores productivos marchan a un ritmo más lento, y aparece el desempleo, “los empresarios son llevados a repensar el modelo económico”.

Incursionan, para el caso de Panamá, en segmentos diferentes a los servicios financieros, legales y de la cadena logística. Por este motivo, Bacalia Group cree en Chiriquí.

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