Revolución 4.0 moderniza a las universidades

El análisis de cuáles serán los empleos del futuro ocupa  la investigación y los estudios de organismos internacionales  especializados en desarrollo humano, ciencia, tecnología y  educación. No solo tratan de predecir qué pasará con el mercado laboral y la relación con las máquinas, porque realizan además   un diagnóstico de  lo que le hace falta a cada país y cuáles serán las necesidades  inmediatas para entrar en la era de la revolución 4.0 con todas las de la ley.

El Banco Interamericano de Desarrollo presenta una cifra en dos áreas,  educación y salud: Panamá necesitará aproximadamente 81 mil maestros, 22 mil médicos y 36 mil enfermeros en 2040.

Las universidades juegan un papel clave para enrumbrar a los jóvenes hacia la adquisición de esas  capacidades que demandará el mercado laboral. “El futuro del trabajo no depende de la tecnología, sino de tener a trabajadores capacitados para usarla. Las empresas que no inviertan en sus recursos humanos corren el riesgo de desaparecer frente al trabajo del futuro”, alerta Rebeca Grynspan, secretaria general de la  Secretaría General Iberoamericana y miembro de la Comisión para el Futuro del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo.

En Panamá, las universidades se suben  a la ola de la modernización con la actualización de las carreras tradicionales, el surgimiento de nuevas cátedras y especializaciones y  la discusión con sectores económicos estratégicos que calibran las necesidades reales del mercado frente a  lo que se imparte en las aulas.

Las casas de estudio enfrentan desafíos para  estar a la vanguardia. Adriana Angarita, presidenta de la Asociación de las Universidades Particulares de Panamá (Auppa), reconoce el desfase entre el tiempo en que se revisan los currículos de las carreras  cada seis años  y   la velocidad con la que el mercado cambia y adopta  nuevas tecnologías  que  exigen tener   personal capacitado. Una alternativa  para actualizar a los estudiantes y profesionales son las  materias electivas, cursos de especialización, talleres y diplomados.

“Queremos discutir la legislación de Panamá, porque impide en muchos casos la flexibilidad que las universidades deben tener por naturaleza  para actualizarse  y adaptarse a la velocidad del conocimiento”, añade.

Se les exige a las universidades que las materias electivas se presenten con un diseño curricular rígido que no facilita  cambios rápidos, lo que limita  el margen de maniobra para actualizarlas y evitar que el conocimiento  caduque. Además de que muchas veces cuando se quieren incorporar cambios, la falta de conocimiento en la materia por parte de quienes autorizan los currículos hace que el proceso de aprobación de una nueva cátedra, carrera o especialización se demore en papeleos y revisiones.

“Otro reto que enfrentan las universidades se  relaciona con  el recurso humano. Hay cátedras y especialidades que no cuentan con expertos en el país, y la legislación laboral impide traer a profesores de otros países  a dictarlas”.

Angarita aclara que para hacer competitiva la educación se requiere un mecanismo efectivo de transferencia del conocimiento, el cual  es restringido en Panamá por la legislación.

“Hay proyectos de investigación en otros países y universidades  interesadas en trabajar con casas de estudio en Panamá para formar  personal local, pero las leyes migratorias, laborales y tributarias no tienen una distinción para el renglón de educación, como sí lo tiene para las multinacionales y otros sectores, con excepciones,  por ejemplo, de zonas como Ciudad del Saber”, expresa.

Además de los problemas para  la aprobación de los planes de estudio, se agregan  los altos costos para actualizar los currículos, al igual que para  hacer los estudios de mercado para introducir nuevas carreras. La rectora de la Universidad Latina,  Mirna Vallejos de Crespo, detalla que estos costos están por el orden de entre   7 mil 500 y 14 mil dólares por carrera.

Las universidades particulares tienen matriculados en total unos 67 mil estudiantes en Panamá, la Universidad de Panamá, por su parte, otros 67 mil estudiantes; mientras que la Universidad Tecnológica, unos 24 mil 681 estudiantes.

Nuevas carreras

Pese a los retos que enfrenta la educación superior en Panamá, las universidades actualizan sus programas para tener una oferta  académica que incluya  carreras novedosas, como la gestión de energías renovables, ingeniería hídrica y hasta una de videojuegos. Además de cátedras y materias relacionadas con biotecnología, impresión 3D, robótica, análisis de big data y la incorporación de nuevos equipos y tecnologías.

 Nadia De León, presidenta y CEO de Praxis Educational Consultants, sostiene que además de incorporar cátedras nuevas, la tendencia global apunta a  métodos de enseñanza como la educación por competencias. “Consiste en el diseño de carreras basadas en el entendimiento  de las habilidades, conocimiento y aptitudes que se requieren para el profesional  de acuerdo con  un análisis de expertos y de empleadores”.

Otro de los cambios basa el sistema de evaluación y cumplimiento del estudio no en horas vistas, sino en proyectos desarrollados por los alumnos para demostrar que tienen las habilidades y competencias.

“Hacer énfasis en las llamadas STEM, que sería ciencia, tecnología, ingeniería y matemática, es importante, porque son las que tienen que ver con el desarrollo del conocimiento y la innovación. A medida que se mecanizan los procesos, es la creatividad y la capacidad de generar nuevo conocimiento lo que va a predominar y eso es precisamente lo se busca en los nuevos profesionales”, destaca De León.

Lo más importante que deben asumir las universidades es que en el mundo futuro del trabajo, es insuficiente el tener conocimientos o habilidades técnicas. Muchas de estas condiciones que se enseñan hoy podrán  remplazarse por la inteligencia artificial o la robótica, menciona María Eugenia Fonseca, socia directora de Lee Hecht Harrison en Panamá.

Cita a  David Autor, economista del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), quien expresa que no va a haber menos trabajos. Lo que sucederá es que cambiará el tipo de trabajos disponibles en el mercado laboral.

La robótica puede remplazar trabajos automatizados y la inteligencia artificial, aprender los procesos que tienen un patrón que el programa puede aprender.  Los trabajos del futuro requerirán otro tipo de habilidades, como la creatividad, el pensamiento crítico, la resolución de problemas o la investigación. En general, a mayor educación, menos posibilidad de que su trabajo sea remplazado por la robótica o la inteligencia artificial”.

Eduardo Flores, rector de la Universidad de Panamá (UP), señala que más que formar a los jóvenes para que aprendan determinados programas   vigentes, que mañana ya estarán obsoletos, debe capacitarse a los profesionales de forma integral con habilidades para aprender y crear nuevos conocimientos.  Refiere que este año se abrirán dos  carreras en la UP: energías renovables, que se impartirá en el Centro Regional Universitario de Coclé en consonancia con el desarrollo de energía eólica y solar en esa zona; y la de  ingeniería en recursos hídricos, para dar solución a los desafíos que plantea el manejo del agua como recurso clave en Panamá por el Canal y para el consumo humano.

En la Escuela de Ingeniería Mecatrónica de la UP se cuenta con un taller C–Innovar, donde se desarrollan proyectos con impresión 3D y de láser para la reutilización de materiales reciclables,  como el plástico con el que se elaboran filamentos para crear otros productos.

“Crear, descubrir, innovar, son los objetivos”, indica la profesora Gira Araúz, encargada de este laboratorio, en el que se han diseñado hasta ladrillos ecológicos hechos de plástico reciclado. El proyecto busca interesar  a empresas privadas que puedan apoyar la iniciativa y los proyectos desarrollados por  los estudiantes.

En la misma tónica,  la vicerrectora académica de la UTP, Alma Urriola de Muñoz, expresa que se han creado nuevas carreras orientadas al manejo de tecnología, administración y protección de los  recursos naturales, como la licenciatura en ingeniería forestal e ingeniería de software, cuya primera promoción finaliza este mismo año y viene a llenar la exigencia del mercado en el marco de  Panamá como hub digital.

El Centro Universitario Inter Panamá de  la Universidad Interamericana de Puerto Rico, ubicado en Ciudad del Saber, es otra nueva propuesta académica  en el país. Se dicta en este centro la  licenciatura de diseño y desarrollo de videojuegos, que abarca desde el diseño, la programación,  el desarrollo y la animación, y tiene aplicaciones en muchas otras industrias, como la creación de aplicaciones móviles y plataformas usando animación, efectos, diseño 3D y otras tecnologías, describe la directora  María de Lourdes Barrios.

“Esta carrera está ligada al uso de tecnología para la medicina robótica, diseño de programas para la simulación de vuelos para la industria aeronáutica, diseño de plataforma para la educación virtual, comercio electrónico, manufactura, diseño para el sector inmobiliario, entre otros ámbitos”, añade.

Muchos de estos estudiantes ya tienen ofrecimiento de empleo en empresas que requieren este tipo de profesionales para liderar proyectos tecnológicos. “El ser humano va a controlar las máquinas, pero tenemos que capacitarnos para hacerlo”, acota  Barrios.

Otra institución, ISAE Universidad,  cuenta  con tres carreras del área de informática, en las que  temas como big data, tecnología en la nube, inteligencia artificial, impresión 3D, se encuentran insertos en las diferentes asignaturas, refiere la rectora Xiomara de Arrocha.

Para 2020, es decir, en un año, se abrirá la disponibilidad de 1.4 millones de trabajos relacionados con las industrias creativas en América Latina en el área de creación de software, cinematografía, música, cultura, entre otros, según estudios del BID,  y sin embargo, se estima que solo habrá unas  400 mil personas disponibles para estos cargos.

El potencial en Panamá en  esta industria naranja es enorme y está demostrado con el impacto de eventos como el Festival Internacional de Cine y el Festival de Jazz.

Jorge Martínez, director de extensión y relaciones internacionales de la Universidad del Arte Ganexa, comenta que bajo este enfoque se creó la nueva Escuela de Artes Audiovisuales, con las licenciaturas en artes cinematográficas y diseño de imagen y sonido. “Ambas carreras inéditas en nuestro país. Las mismas constituyen una innovación tecnológica, pero también en el modelo educativo”.

El próximo desafío será entonces establecer  una escuela de artes literarias y de artes escénicas, ya que el cine necesitará de escritores y actores.

Otra área académica con gran proyección  es la industria logística y marítima. “Panamá necesita profesionales en el área marítima, transporte, logística, y sin embargo, muchas personas no conocen la importancia de estas carreras y optan por las más tradicionales, que ya están saturadas. También tenemos la carrera de geociencias, que abre un gran campo laboral con todo el desarrollo minero que tendrá Panamá en los próximos 25 a 30 años y no hay personal capacitado”, detalla Mirna de Crespo, rectora de la Universidad Latina.

La creación de nuevas carreras y la actualización de las existentes con la incorporación de nuevas tecnologías y métodos de enseñanza es uno de los pasos para preparar al trabajador del futuro.

Expertos coinciden en que no hay que esperar para llegar a las universidades, la revolución 4.0 debe comenzar  desde la educación básica o puede ser muy tarde.