Mercados se contagian de coronavirus

La fuerza expansiva del coronavirus se observa en el aumento del 77.29% de los casos en China durante el lapso comprendido entre el jueves 30 de enero y el domingo 2 de febrero. En menos de 72 horas las personas contagiadas pasaron de 8,235 a algo más de 14,600.

En términos de multiplicación regional, las cosas no son muy diferentes. Antes del viernes pasado, 18 países registraron personas infectadas, en tanto que 24 lo reconocieron al final de la semana. Es decir, hubo un incremento del 33% de países afectados por la epidemia.

Hasta el domingo se mantenían invictos África y América Latina. Pero su exclusión solo ha sido en materia de propagación del virus, pues en términos de impacto económico ningún país está vacunado.

El economista Eddie Tapiero, especialista en comercio global y autor del libro La Ruta de la Seda y Panamá, resalta la preponderancia industrial del lugar donde al parecer se incubó la cepa, la ciudad de Wuhan, para detallar la manera como puede resentirse el comercio global en su segundo mes de recorrido de este 2020, año adjetivado de antemano por organismos multilaterales como el de la reactivación económica.

Tapiero dice: “Wuhan es la décimo quinta ciudad china en importancia económica: representa entre el 1% y el 1.5% del producto interno bruto de ese país”.

El coronavirus supone un impacto económico para China, y según el experto panameño, “desacelerará su economía” al entrar en un periodo de menor actividad productiva y comercial.

Lo positivo por el momento, dice, es que las acciones tomadas por ese gobierno y concernientes a limitar la salida y expansión del virus, ayudan a que su impacto sea de “corta vida”. La expectativa de control y mitigación “es de seis meses”, pues de lo contrario “serían muchas las consecuencias”.

De modo que en el mes de agosto, si las medidas conducen a la mitigación del coronavirus, la economía global retomaría el rumbo anunciado para este año.

En el ínterin, o sea de febrero a julio, el mundo mantendrá un ritmo industrial y comercial con un menor dinamismo del esperado si se tiene en cuenta que en 2018 el crecimiento económico global fue de 3.2%; que en 2019 las proyecciones apuntan a un 2.6%, y que en este 2020 se llegó a estimar un 2.7% o quizás un 2.8%.

La chispa apagada

El actual trimestre reviste una importancia particular en China respecto de su fuerza industrial. Antes del Año Nuevo chino ocurre un aumento de carga, recuerda Carlos Urriola Tam, presidente del puerto de Manzanillo y de SSA International.

Pero una vez se estrena el calendario en ese país, la carga demora habitualmente en retomar su dinamismo por el motivo de que “las fábricas apenas si están abriendo” o retomando operaciones tras un receso de su personal. “Luego el primer impacto, el efecto inmediato, será que las industrias inicien actividades más tarde. Habrá un cambio de patrón productivo que se verá a partir de marzo”.

“Esta situación coyuntural ha afectado todas las empresas allá, que están paradas”, añade Iván Montañez, representante de la Asociación de Profesionales Panameños Egresados de China.

El segundo impacto, también en curso, lo constituye la reasignación de presupuestos que no estaban planificados por el gobierno para atender una urgencia médica que abarca el país entero.

“Se quitan los recursos que estaban disponibles para promover la actividad económica”, sostiene Tapiero sobre la base de que el país asiático ha usado “un programa de estímulo para impedir la caída tras un lento crecimiento” que buscará revertir las tendencias de “desempleo en aumento”.

Y que además se vale de medidas como el impulso a la reducción de reservas de los bancos y de las tasas de interés y de haberles dado “carta abierta” a las provincias para nuevos planes de inversión, hasta el punto de hacerlas copartícipes de la promoción de sus economías.

La chispa dispersa

El mercado más grande del mundo en este momento se ve abocado a atender prioridades diferentes de la de consumo, como la construcción relámpago de hospitales, y por lo tanto ni está vendiendo ni comprando artículos de cualquier índole.

En los mercados globales, detalla Tapiero, las empresas mantienen inventarios muy reducidos. “Y cuesta tenerlos sin movimiento” pese al comportamiento de los consumidores, quienes “han incentivado” la compra global de productos hasta la fecha.

El taponamiento industrial se corrobora con un ejemplo de Urriola. La mitad de los iPhone se fabrica en Foxconn, lugar donde se producen aparatos de esta y otras marcas y que según Wikipedia emplea a más de 350 mil personas. “Ahí tiene un efecto directo: mientras las fábricas no produzcan, no hay exportaciones y por ende, lógicamente, los chinos no tendrán dinero para comprar nada. Así que habrá un ritmo del comercio más bajo”, anuncia.

Los cruceros no escapan al virus. China es un nuevo mercado para este tipo de turismo, y sostiene Urriola que las navieras dedicadas a efectuarlo, eventualmente se verán obligadas a disminuir sus patrones de servicio, contratar un menor número de trabajadores y reducir la cantidad de personas transportadas, dispuestas a hacer paradas en los puertos chinos.

La baja en el flujo de carga abre la posibilidad de que las líneas navieras hagan ajustes en sus itinerarios, advierte Urriola. “Dado que se disminuye el tránsito de mercancías porque primeramente hay una menor demanda de ellas, sucede al mismo tiempo una disminución del envío de productos a ese país” debido en parte al paso restringido o nulo a través de sus fronteras.

Los cambios en los patrones de transporte agitan los mercados bursátiles. El cierre de itinerarios de vuelos y de los barcos genera un impacto doble. Por un lado, dice Tapiero acerca de la industria aérea, bajará la demanda de combustible y se castigará el precio del crudo.

Por otra parte, añade, el turismo tendrá que ver cómo recupera una porción de los 180 millones de turistas chinos que iban a viajar en 2020 alrededor del mundo. Los chinos llevan dinero fresco a los países que visitan, dado que “tienen un promedio de gastos de entre 5 mil y 7 mil dólares por viaje”. Algo así como $108,000 millones.

Panamá

Iván Montañez comenta la llegada de turistas chinos a Panamá, la cual dice que aumentaba cada mes hasta antes del coronavirus. Sin embargo la industria turística panameña tardará en recuperar los viajeros.
“Considero que China no superará esto hasta julio o agosto cuando se haya encontrado la cura y todo vuelva a la normalidad. Según la agencia de noticias Xinhua, en 40 días se espera el hallazgo del remedio”, anuncia Montañez.

El semestre actual, no queda de otra, es propicio para potenciar la ley panameña de comercio electrónico tan rápidamente como sea posible, en un periodo sobre el que Montañez aduce que deben evitarse los viajes a China. En vez de ello, propone realizar en línea todas las transacciones vinculadas con ese país, pues “las oficinas y los comercios de allá aplazaron su apertura hasta la segunda semana de febrero”.

La importancia de China para la Zona Libre de Colón es clave, recuerda Carlos Urriola. Basta ver el volumen de carga que llega anualmente a Panamá desde el gigante asiático. “Es posible que todas las empresas (panameñas) revisen sus presupuestos a la baja”, proyecta Urriola.

En esta instancia de los acontecimientos, antes de hablar de proyecciones económicas debe reinar el pragmatismo en el manejo presupuestario para abordar y derrotar el virus, sostiene Tapiero.

En este contexto, Montañez recuerda a su hermano que trabaja en la ciudad de Dalian, en el norte de China, donde se han encontrado cinco casos. “Le aconsejé cuidarse y mantener la higiene y sobre todo la calma”.

Consejo válido para los panameños residentes en las ciudades con mayor presencia de ellos: Pekín, Shanghai y Guangzhou. “Están tomando las precauciones necesarias. Ninguno sale de casa, y si tienen que trabajar lo hacen desde la residencia”, especifica Montañez.

Empieza un semestre de cautela, cuando debía ser uno de primavera.