Logística despeja panorama en Colón

Desde Colón se envía carga a puertos de los cuatro continentes. Este dato tan sabido corrobora que la ciudad panameña goza de la ubicación más estratégica, en términos marítimos, de América Latina y el Caribe. Sin embargo dicho privilegio se ha hecho insuficiente. Algunas ciudades portuarias vecinas aumentaron su capacidad de transbordo de mercancías, y otras van mejorando sus índices de eficiencia. Solo la industria logística puede ampliar de nuevo las distancias entre Colón y sus competidores.

“Llegó el momento de llevar a Colón al mundo, pero sobre todo de traer el mundo a Colón”, anuncian expertos que advierten en esta ciudad panameña un potencial logístico global. La meta, dicen, es convertir esta urbe en un hub de manejo integral de carga, no solo de transbordo. La apuesta, de llevarse a cabo, revertiría una parte de la pérdida de competitividad del sector logístico nacional alegada por representantes de la industria marítima en cuanto a instituciones, recurso humano, infraestructura, trámites y tecnología.

De manera que si se consolida el hub propuesto en Colón, por sí mismo se recuperará el terreno perdido, mejorará la oferta de servicios del país y con ello la calidad de vida de los colonenses. Este segmento poblacional reclama más y mejores plazas de trabajo.

“Los buscadores de empleo pueden esperar un ritmo de contratación lento para el período [comprendido] entre enero y marzo de 2019. Los empleadores reportan una tendencia de empleo de –5% —es decir, negativa en cinco puntos—. Los planes de contratación disminuyen en dos puntos porcentuales en comparación con el trimestre de octubre–diciembre, y son ocho puntos porcentuales más débiles en comparación con el primer trimestre de 2018”, detalla un aparte de la última Encuesta de Expectativas de Empleo de ManpowerGroup Panamá.

El manejo de carga en Colón exhibe otras cifras. El complejo portuario colonense lidera el posicionamiento del país en movimiento de carga contenerizada en América Latina. El más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe pone de relieve la importancia de los puertos de Colón, tres en total, con un crecimiento de 11.1% registrado en 2018 en comparación con 2017. Manzanillo International

Terminal, Colón Container Terminal y Cristóbal manejaron 4,323 millones de TEU —acrónimo del término en inglés Twenty–foot Equivalent Unit—, en español unidad equivalente de 20 pies, la unidad de medida de transporte de carga marítima.

En infraestructura, al margen de la crítica se aprecia un avance cercano al 40% de las obras de un cuarto puerto, el de Panamá Colón Container Port. Esta terminal busca “potenciar el complejo logístico de Colón como el centro principal de América Latina; traer oportunidades de negocios para las empresas locales y nuevos negocios; y mejorar la oferta de servicios de la ciudad con tecnologías e innovación”, enumera el portal web de esta compañía de origen chino que invierte 670 millones de dólares en la construcción de un complejo industrial distribuido en manejo de carga, parque logístico y zona franca.

La llegada de multinacionales para establecer sus operaciones de acopio y distribución de productos en la segunda ciudad con mayor relevancia económica del país, evidencia la confianza que despierta en el público inversionista. En la lista se encuentran compañías de aparatos tecnológicos, de mensajería, farmacéuticas, de artículos de limpieza para el hogar y aseo personal, licoreras, vehículos. Huawei, DHL, que amplió su centro de distribución, Bayern, Pfizer, Procter & Gamble, son algunas de las referencias corporativas con operaciones en Colón.

Aun así con estas noticias positivas los logros son insuficientes para hablar del hub logístico de Colón. La lista de tareas pendientes se inicia descifrando el comportamiento del mercado, y lo demás se irá desovillando con los esfuerzos combinados de los sectores público y privado. El resultado será un clúster de servicios que no compita en la región, y más bien la sirva a toda ella.

El ‘hub’

“Todavía podemos crecer mucho más en todo sentido”, advierte Demóstenes Pérez, gerente general de la compañía Logistics Services. El experto profundiza diciendo que la actividad comercial se hace cada vez “más competida” para llegarle al cliente final. Esta tendencia lleva a las empresas a buscar el hub logístico de Colón para “ganar eficiencia” en las dinámicas de distribución hacia América Latina.

“El consumidor es el que genera la compra, y los mercados reaccionan ahora a estímulos que no se veían antes, como transacciones electrónicas y redes sociales. Por este motivo las grandes empresas comercializadoras como Amazon están definiendo quién mueve la carga y hacia dónde, y no dependen ya de las rutas de las líneas aéreas o navieras porque el que manda es el cliente”, apunta Pérez.

El acercamiento entre el fabricante y el consumidor final, vinculados cada vez de una manera más estrecha, precisan un instrumento de seguimiento de la carga. Una herramienta tecnológica, digital, que les permita a los dos extremos del comercio el tener certeza del estatus de una encomienda.

“Debe mejorarse en trazabilidad. Estamos haciendo hincapié en la urgencia de tener una plataforma mediante la cual todos los agentes logísticos estemos conectados. Recuerdo que en 2016 se presentó al público esta iniciativa y sin embargo no despegó”, determina Enrique Clement, presidente del Consejo Logístico Empresarial y gerente de mercadeo de Manzanillo International Terminal.

La ausencia de un instrumento de trazabilidad impide la visibilidad de la carga y de paso detiene al país en sus esfuerzos por escalar en el ranking de desempeño logístico, comentó

Demóstenes Pérez en un artículo de opinión de su autoría, publicado la semana pasada en Martes Financiero.

Agrega ahora que los beneficios de un mecanismo de tales condiciones proporcionan el manejo correcto de datos en cuanto a la identidad del producto, partes, fabricantes, origen y puntos de tránsito, manipulación, certificados y otra información apropiada para tomar decisiones.

Al dotarse de trazabilidad al sistema portuario se ganará en competitividad. Fabricantes y transportadores preferirán la ruta panameña, a través de la cual solicitan servicios de valor agregado, que por ahora son deficitarios y que se desarrollan preferentemente en Colón. Pero lo que sí sería una lástima para el país, es que se asumiera el paso de la carga como si fuera un saludo a la bandera. “Sin estas facilidades, las líneas navieras nos dejarán a un lado y buscarán otros puntos de servicio en el Caribe”, anticipa Clement.

Sin embargo esas otras terminales del Caribe en los últimos años han padecido desastres ambientales, y lo que es la tragedia de unos, en logística significa la fortuna de otros. Puertos como el de Freeport, Bahamas, redujeron el manejo de mercancías debido a “huracanes” que redirigieron el rumbo de los barcos a las terminales portuarias colonenses donde descargaron, si era el caso, y continuaron sus itinerarios.

Panamá Colón Container Port recogerá tres líneas de servicios para, entre otras cosas, robustecer la oferta logística del país. “Vemos un potencial muy grande no solo en transbordo, sino [también] en la posibilidad de generarles a las empresas una plataforma de valor agregado que incluyan labores como las de etiquetado, pero que en especial puedan establecerse servicios para todo el continente”, comenta Jorge Serrano, director general de este complejo logístico.

Serrano comenta que muchas más empresas están estudiando la posibilidad de fijar centros de operaciones cercanos al Canal. La ruta acuática panameña les permite un acceso expedito a todas las navieras.

Añade que una vez configurados los servicios logísticos del hub panameño, podrán hacerse operaciones tan complejas como la de consolidación de la carga. “Digamos que existe el compromiso de llevar un producto a China desde cualquier país de América Latina, que por algún motivo y de un momento a otro, tiene una producción insuficiente. En estos casos procede por ejemplo, hacer la consolidación mentada, con los aportes de otros países. Y el mejor lugar para ello es Panamá”.

Varios de los interrogantes atinentes a infraestructuras, tecnología y tramitación que recaen sobre el hub logístico de Colón están siendo despejadas con proyectos en marcha, según las valoraciones de expertos consultados. Los colonenses serán los primeros en decir si la ciudad reputada antes como la Tacita de Oro recobra su brillo; o si en cambio, es tan solo una pieza digna del baúl de los recuerdos.

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