La oficina en la calle

Todo empezó en Panamá con los café-internet. Eran centros de contacto anteriores a la masificación de la red, donde la gente satisfacía sus necesidades de comunicación a través de chats por computadora y revisaba el correo electrónico y sacaba fotocopias o imprimía documentos. Unos cuantos se atrevían a trabajar allí, a pesar de que debían hacerlo en escritorios dispuestos en espacios tan estrechos como una silla de avión.

La mayoría de los visitantes frecuentes de estos lugares eran turistas, trabajadores independientes y universitarios. Las oficinas empresariales solían funcionar en edificios o viviendas, en ambientes eminentemente corporativos.

Los café-internet anticiparon la tendencia actual de los centros de negocios y de desempeño laboral en la capital del país. Los coworking, las cafeterías y por supuesto las oficinas, se disputan ahora un público inmerso en las tendencias globales de trabajo. En los tres espacios descritos laboran altos ejecutivos de multinacionales y trabajadores independientes, pero también jóvenes universitarios y emprendedores. Ellos buscan flexibilidad y teletrabajo, principalmente en los cargos de tipo tecnológico.

“Cada vez más personas se interesan por empresas que ofrezcan los beneficios de laborar en casa o el tener dos o más días de trabajo flexible”, explicó en un foro local el líder de nuevos negocios de LinkedIn para la región, Borja Castelar.

De acuerdo con la consultora IDC, 72.3% de los empleados en el mundo trabajarán de manera remota para 2020, lo cual destaca la importancia de impulsar la colaboración desde ahora. Además se calcula que para 2025, el 75% de los trabajadores serán nativos digitales.

Desde un punto de vista corporativo, Tina Chu, experta en el sector inmobiliario, destaca la necesidad empresarial de aumentar los resultados. Empresas de todos los tamaños cayeron en la cuenta de que sus empleados precisan “flexibilidad y facilidad de movimiento” para mejorar los “índices de productividad” de la organización.

“Está más que comprobado el hecho de que en casa se logra, por ejemplo, un mayor rendimiento laboral. Esto ha llevado a que se requieran menos espacios de oficina”, agrega la experta.

Tina Chu recuerda “los años finales de la década de 2000”, cuando había déficit de oficinas ante la llegada de multinacionales y el inicio de la época dorada de la economía panameña. “Muchos inversionistas empezaron a construir edificios de oficinas”, profundiza.

Las cosas se volvieron diferentes con el menor dinamismo económico de los últimos años, por lo menos en el sector inmobiliario que sirve a las empresas. Para hacerse una idea, hasta septiembre del año pasado la inversión en construcción de oficinas solo registró movimientos en los corregimientos de Parque Lefevre y Tocumen. (Datos de la Cámara Panameña de la Construcción).

De modo que miles de trabajadores se sienten a sus anchas en lugares diferentes de las oficinas convencionales. Un recorrido por cafeterías realizado por el equipo periodístico de Martes Financiero comprobó la presencia de colaboradores de cervecerías que se valen de un café y una computadora portátil para cumplir sus objetivos de ventas. En un establecimiento de Obarrio, por ejemplo, se encontraba además una joven digital nómada, concentrada en sus labores de trabajo para una compañía con su sede central en Nueva York. “Mi trabajo es absolutamente en línea”, señaló.

La síntesis de la tendencia la presenta Tina Chu. Dice que el coworking es muy popular en el mundo y que Panamá no se ha quedado atrás. “Es una forma muy ventajosa para trabajar: se comparten gastos; se garantiza un mayor rendimiento y se establece una red de relaciones, como casi no sucede en otros escenarios”. Las cafeterías, añade, son buscadas por los jóvenes mileniales y los trabajadores independientes.

Starbucks es el referente de esta tendencia en Panamá. “Su gran ventaja es que ofrece internet gratuito”. Y las oficinas, agrega, tienen todavía mucho futuro, porque tarde o temprano las empresas aumentan su volumen de negocios y terminan por convertirse en unas de gran tamaño. “Las oficinas seguirán siendo necesarias”, adelanta.

Este medio recorrió coworkings, cafeterías y oficinas vanguardistas. Y que sí, es cierto, que en estos sitios vibra la batalla por cautivar a los trabajadores.

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