Generar oxígeno para evitar asfixias en las empresas

El periodo tras la Segunda Guerra Mundial se equipara al actual contexto económico. Arturo Carvajal, socio de KPMG, traza las líneas que contrarrestan los riesgos empresariales.

Sea que la pandemia del Covid-19 se agudice con contagio  descontrolado o que se prolonge el confinamiento hasta el hallazgo de la vacuna, las empresas deben medir todos los riesgos para sobrevivir y salir a flote en un panorama similar al de la Segunda Guerra mundial, asegura Arturo Carvajal, socio de KPMG en Panamá.

¿Dónde pisa Panamá?

Debemos tener claridad de que la crisis del coronavirus nos toma en Panamá con un Centro Financiero con una posición muy sólida. Tiene $124,900 millones en activos y una utilidad reportada de $1,850 millones. Es un sistema robusto y su liquidez muy relevante. Sin embargo, tenemos que saber que no estamos en una época de crecimiento económico. Estamos entrando en un escenario de recesión económica global producto del Covid-19. La pandemia implica una afectación de la oferta y de la demanda. Todas las compañías retendrán el gasto y las inversiones. El gasto gubernamental se incrementará para afrontar la emergencia sanitaria.

Panamá fue el primer país en salir a los mercados a buscar recursos, con la emisión de bonos. Es una posición privilegiada porque usará esos recursos para atender la necesidad de equipos médicos y hará frente a una caída de los ingresos ordinarios.
Las intervenciones políticas ya son una realidad global. Estados Unidos aplicó un plan masivo de estímulo y la Unión Europea va por el mismo camino. En Panamá existe un acuerdo con la Superintendencia de Bancos y las instuciones financieras para créditos modificados. Se esperan otros estímulos.

¿Y las empresas?

Hay dos escenarios: uno de brote descontrolado y otro de confinamiento hasta el hallazgo de la vacuna. En ambos casos las empresas deben analizar sus planes. Si tomamos el del brote incontrolado, este implica medidas estrictas para controlar la seguridad pública y surtir a los ciudadanos con bienes básicos. En los mercados financieros se verán más segmentos congelados tarde o temprano luego de la volatilidad. En ese ambiente existe una concentración de oferta y demanda de bienes básicos y de equipos de atención médica.

Por otro lado, habrá intervención oficial del Gobierno para congelar la estructura económica; muy parecido a lo que se vivió a finales de la Segunda Guerra Mundial para apuntalar la economía de los países afectados. Esto generará una fuerte caída de la economía y una recuperación muy lenta.

En el escenario de confinamiento, a la espera de la vacuna, el efecto en la economía será el de una recesión, con un patrón en el que se mantendrá la caída en un mismo nivel y la recuperación será más larga pero con optimismo. La sociedad tendrá una esperanza de recuperación.

En este ambiente se desacelera la demanda y no existirán o desaparecerán los bienes y servicios lujosos. Puede esperarse en este caso, intervenciones políticas más técnicas con regulaciones específicas para contener el impacto de la crisis en el modelo económico y compensar la insolvencia que se verá de los pagos y el aumento del desempleo.

¿Qué deben hacer las empresas?

Ellas deben analizar su situación económica, financiera y la sostenibilidad del personal. Medir hasta donde son sostenibles socialmente y a la vez entrar en un concepto llamado plan de resistencia o plan de resiliencia, que es tener el músculo suficiente para sostenerse en el tiempo y mantener a los trabajadores, clientes, proveedores y operaciones y así sobrevivir en esta crisis.
El concepto es sostenerse y administrar bajo estrés el negocio con un ambiente distinto, como por ejemplo el de teletrabajo.

En particular los bancos y los corporativos deben medir el riesgo de liquidez: no tener dinero en caja para enfrentar las transacciones de la compañía.  Igualmente analizar cómo se manejarán los reguladores, los banqueros y el resto de las empresas; y el incremento de la morosidad, que puede transformarse en un incumplimiento de pagos. Es fundamental que las empresas tengan un plan de recuperación y de resoluciones para salir a flote.

A las pequeñas y medianas empresas darles apoyo con un plan de estímulo a mediano y largo plazo. Hay que generar oxígeno en el mercado para no asfixiarnos.

Las empresas deben saber que la velocidad del crecimiento de la economía ya no será igual: será menor o cero. El país debe concentrarse en producir y suministrar bienes básicos y dotar de equipos médicos al sistema. Esa es la prioridad.

Creo que subestimamos el impacto del Covid-19. Nos enrredamos pensando en el efecto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y vemos como en Europa se descontroló el brote. En Latinoamérica esto nos llegó sin estar preparados.