El ‘Grand Slam’ de Bruce Chen

Napoleón levantó su ejército sobre la marcha. Así lo sostiene Chesterton para explicar la estrategia militar del francés que sabía de antemano cómo iban a desenvolverse las batallas pero que desconocía los hombres dispuestos a llevarlo a la victoria. La fama del general imantaba a los soldados antes de los enfrentamientos. Y en Panamá otro mariscal, pero del béisbol nacional, el expícher de las Grandes
Ligas Bruce Chen, cuenta ya varios meses al frente de su complejo MVP Sport City, un entramado deportivo donde niños y abuelos disputan las más arduas batallas del entrenamiento y la competencia.

Chen, como le sucedió al general francés, vislumbró un destino mucho tiempo atrás. MVP es una idea familiar en conjunto surgida hace más de 20 años cuando este panameño empezaba a jugar pelota profesional. “Vimos las facilidades y los métodos de entrenamiento utilizados en Estados Unidos.

Detallamos la evolución de los peloteros y cómo mejoraban incluso en la categoría élite. Y fuimos pensando en esta plataforma deportiva y al final decidimos beneficiar a la familia panameña y al país”, dice el exlanzador sobre un negocio equivalente a una inversión de entre 10 y 12 millones de dólares.

Desde la vista celestial de un dron se observa el entramado de cinco hectáreas segmentadas en dos canchas de béisbol, dos de fútbol, dos más de baloncesto, otra de tenis, un gimnasio multifitness con área de boxeo y varias zonas deportivas adicionales y cuya torre de control es un edificio administrativo coronado por un salón de convenciones con capacidad para 3 mil personas. Asegura el entrevistado que el entramado está a la altura de los centros de entrenamiento estadounidenses.

Pero de nada vale un pícher que en sus tiempos de gloria lanzó pelotas a una velocidad de 95 millas por hora, si sus compañeros actuales carecen de destrezas semejantes. El ahora empresario ha reclutado a exdeportistas panameños con la experiencia de haber competido en torneos de élite. Algunos de ellos acreditan formación como instructores técnicos, y en cambio otros adquirieron en MVP la destreza de formar personas, de forjar equipos. Por ahora son 25. “En este elenco están Olmedo Sáenz, un beisbolista a quien se lo reconoce por su esfuerzo y disciplina. Darwin Salazar, exjugador de los Kansas City. Víctor Moscote, un grande del béisbol juvenil. Giovani Chacón, experto en pesas, acondicionamiento personal e impedimento, manejo y recuperación de lesiones. Reggie Grenald, un basquetbolista que enfrentó al Dream team de Michael Jordan”.

Viejos conocidos del empresario que se han incorporado a una causa que ahora les pertenece a ellos. Es la consolidación de una era del deporte nacional construida por exatletas en uso de sus facultades y decididos a volver sobre sus pasos iniciales. Dispuestos, además, a acompasar las rutinas de muchos adultos en sus faenas extralaborales. Son los nuevos compañeros del equipo de Bruce Chen. Los gestores de MVP Sport City.

Los disparos

El reportero y el fotógrafo de Martes Financiero esperaban sentados en unas sillas al aire libre afuera de las oficinas de MVP Sport City. En cualquier momento algún oficinista debía aparecer con la instrucción enunciada siempre en las salas de odontología que les dice a los pacientes: “pueden pasar”. El rumor lejano de carros y buses interrumpía el placer de aquella espera. De repente, en la esquina de una pared, a mano derecha del equipo periodístico, Chen asomó primero su cara de rasgos orientales. Luego estiró su cuello esculpido finamente, y debajo de este apareció su largo cuerpo de un metro con 88 centímetros.

“Son ustedes”, dijo con cordialidad capitalina. Avisó que volvía en un momento, antes de entrar en las oficinas. A los pocos minutos llegó Martín Chapman, director de mercadeo de MVP. Detrás suyo, el empresario. “Vamos a ver las ‘locaciones’ para que el fotógrafo estudie los mejores ángulos”, instruyó Chapman.

En una charla informal y habitual para ambientar una entrevista, Chen dio pistas de los cambios en el entrenamiento deportivo del béisbol profesional de los Estados Unidos y las razones por la cuales República Dominicana exporta más jugadores. Los comentarios, sueltos, interrumpidos por el agite de una caminata imprevista, se acoplaban a la aventura empresarial del expelotero.

Martín Chapman, director de mercadeo de MVP Sport City
Martín Chapman, director de mercadeo de MVP Sport City

“En las Grandes Ligas se busca ahora al pelotero total. Es insuficiente solo batear bien. El jugador debe saber fildear y correr bien y, sobre todo, tener fuerza mental”. La formación abarca más esfuerzos profesionales a diferencia de “antes” cuando bastaba el talento. “Los que mejor lo entendieron fueron los dominicanos. Lo asimilaron primero. Sus ex grandes ligas llevan años formando peloteros con las exigencias actuales de los equipos profesionales”, añade Chen, quien valoró el sigilo del fotógrafo.

“Dejemos que él se tome su tiempo analizando los lugares para las fotos”.

Minutos previos a los disparos fotográficos, el entrevistado recordó a Mariano Rivera para soltar una frase que logra medir la competitividad de las Grandes Ligas. “Si enfrentaba al equipo de Mariano —pensaba—, mi trabajo se basaba en impedir que el juego llegara hasta los episodios en que él entraba a lanzar”.

Nunca estará de más recordar que Rivera ha sido considerado el mejor cerrador de partidos de siempre.

Que aumentaban las posibilidades de una derrota cuando el número 42 de los Yankees se paraba en el montículo. Y tampoco debe olvidarse que el béisbol es un ajedrez que se juega de pie.

Terminada la sesión fotográfica, la entrevista se inició en una sala de reuniones de junta directiva muy semejante a la de una institución corporativa. “El propósito de MVP es desarrollar el potencial de los jóvenes con el apoyo de sus familias. Que trascienda la forma de pensar de ellos. De hacer y de actuar.

Trabajar en su comportamiento. Que aprendan a hacer las cosas por encima de lo esperado”. Un decálogo de principios que a simple vista rebasa los entrenamientos y los partidos. Propósitos transferibles a una familia y a una corporación, los otros públicos objetivos de la empresa de Chen.

Las empresas pueden sumarse de dos formas a este proyecto. “Por un lado, aquí encuentran absolutamente todo para fomentar el bienestar de sus colaboradores, practicar deporte y competir sanamente. Pueden hacer talleres de cuerdas. Por otra parte, tienen la oportunidad de promoverse con vallas deportivas o de dar a conocer su marca de varias maneras en un mercado bien específico pero a la vez muy amplio. Aquí vienen personas de entre 5 y 70 años de edad”, detalla Chapman.

El barrio, la familia

Diagonal a MVP Sport City está ubicada San Antonio, la barriada que albergó a Chen y a su familia. “Mi papá amaba el sóftbol y jugaba los fines de semana. Yo trataba siempre de acompañarlo a los partidos.

Ahí empezó a gustarme la pelota”. A los cinco años su padre le inoculó el béisbol. “Me vestía de pelotero y le cargaba la bolsa a él”. Pasaron los años y cambiaron los papeles y la pasión del chico se volvió una disciplina, y no solo era su papá, sino también su mamá y su hermana quienes vivían detrás del futuro beisbolista de las Grandes Ligas.

“Ellos, por igual, debieron suspender sus rutinas deportivas y de entretenimiento por apoyarme a mí. Pero en MVP casos como el mío no sucederán. Adecuamos las instalaciones de acuerdo con los intereses de salud y de esparcimiento de una familia como la mía, [y] como las tantas miles de este país. En familia es más fácil hacer nacer la pasión. Y nosotros queremos crear la pasión por el deporte”.

Ex grandes ligas ayudan a irrigar en los pequeños la savia comentada por Chen. Cada cierto tiempo, sobre todo en el verano, MVP organiza clínicas deportivas gratuitas dirigidas por leyendas del béisbol panameño. Hombres macizos como Carlos Lee, otro gigante de 1 con 88 de estatura, que deja a un lado sus caballos y su hato ganadero y sus negocios de maquinaria pesada, para ir al complejo de Chen y pararse delante de niños y enrollarse hasta el suelo para enseñarles a recoger la pelota. “La gente siempre nos está preguntando: ¿En qué podemos ayudar?”.

El receptor de estos votos de confianza de la comunidad del béisbol panameño y de tantas familias, situado en un lugar estratégico de la liga de béisbol de Estados Unidos, trabaja en la división de Desarrollo de la organización de Los Dodgers de Los Ángeles. Este departamento se encarga de buscar la manera de desarrollar todo el potencial de “un muchacho” utilizando lo último en tecnología, con los mejores ejercicios de entrenamiento individual y por equipos. “Pero sabiendo que debe trabajarse la mente. Y en definitiva, integrar todo esto hasta tener el pelotero total”. Las cinco grandes herramientas de entrenamiento en el exterior, enumera, son el trabajo en fuerza, agilidad, velocidad, balance y resistencia.

El salto de la birria de la calle a los diamantes de las Grandes Ligas dejará de ser una quimera de unos pocos panameños. La mano maestra del expícher trae al país lo último en técnicas y sistemas de entrenamiento. Y enviará al exterior lo mejor de nuestro nido embrionario de peloteros. Allá empezará otra batalla…

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