Coronavirus y su condena de pobreza

El confinamiento a raíz de la pandemia y la ruptura de ciclos productivos dejará a millones de personas sin ingresos. Las multinacionales y organismos como la OCDE hacen un diagnóstico de lo que vive América Latina.

América Latina vive una turbulencia económica y social que podría dejar entre una o dos décadas pérdidas. A esta conclusión llegan los representantes de la CAF, la Cepal y la OCDE, cuando evalúan los efectos del coronavirus en una región que ya padecía de desaceleración, desigualdad y problemas de corrupción.

El nuevo coronavirus (Covid-19) y la forma en la que se ataca la pandemia se ha impuesto en la agenda del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Los pronósticos son alarmantes. Se espera que 28.7 millones de personas entren al círculo de la pobreza, que alcanzaría a un total de 215 millones de individuos en América Latina al cierre de este año. En paralelo, se pronostica el cierre de 2.6 millones de empresas formales. Ningún país escapará de este dantesco escenario.

La pérdida de ingresos afectará a todos los estratos de población que se encuentran en situación de vulnerabilidad, así como a las personas que trabajan en actividades más expuestas a despidos y reducciones salariales, ha dicho la Cepal.

En Panamá, el coronavirus podría elevar la tasa de desempleo actual de 7.1% hasta un 20%, es decir, al menos 413 mil personas podrían quedar sin trabajo.

Luis Carranza, presidente de la CAF, lo sintetiza como “un momento crítico para la región”, que había mostrado ciertos avances en materia social, pero que ha quedado prácticamente indefensa ante la Covid-19.

El coronavirus tomó a este lado del mundo en un momento complicado, con “precios de materias primas bajos, concentración del ingresos” y elevadas deudas soberanas, en países que apenas dedican el 2% de su presupuesto a la salud, sentenció Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

“Nunca es bueno que aparezca un enemigo como éste, tan terrible, pero en el caso de América Latina llegó en un momento particularmente difícil y no solo nos tomó por sorpresa, sino que demostró qué tan mal preparados estábamos”, opinó en una conferencia virtual convocada por la CAF para hablar sobre los desafíos que enfrenta la región a raíz de la Covid-19.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, alertó sobre las profundas brechas que ahora han quedado expuestas, lo que dará como resultado una “región más pobre, enojada y con más desempleo”.

Esta situación, dijo Bárcena, implica el replanteamiento de asuntos estructurales dentro del funcionamiento de los Estados, como el gasto en los sistemas de salud o la transformación energética y productiva.

Por ahora, y como mecanismo de contención, aboga por protecciones económicas de emergencia a las personas, que deberían rondar los $140 al mes, además de establecer cuanto antes las subvenciones a la micro y pequeñas y medianas empresas.

En el mediano plazo, también se necesitarán reformas fiscales, controlar la evasión y los fondos ilícitos. Este cóctel solo será efectivo en la medida en que los gobiernos sean transparentes en el manejo de los fondos y se acabe con la “cultura del privilegio”, dijo Bárcena.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal.

Un punto infalible en la conversación fue el manejo de los fondos en medio de la pandemia, y cómo evitar que se den actos de corrupción o sobreprecios.

“En el tema de la corrupción no hay nadie de ningún país que sea genéticamente más honrado que otro, lo que tenemos son controles y sistemas, y el peligro de que si uno hace algo indebido, lo pesquen y lo castiguen. Entonces, en lo que hay que trabajar es en los sistemas, en los controles, en lo que hay que trabajar es en la transparencia de las licitaciones que es donde generalmente se dan muchas corruptelas”, dijo Gurría.

La Cepal advierte que construir sistemas de protección social universal es clave para evitar otra década perdida.

En el informe El desafío social en tiempos del Covid-19 detalla que la crisis financiera internacional de 2008 mostró la importancia del gasto público social contracíclico y de las políticas sociales orientadas a moderar los efectos de la crisis y frenar el aumento del desempleo y la pobreza.

En cambio, la crisis de la deuda de la década de 1980 llevó a incrementos muy significativos de los niveles de pobreza.

La región demoró 25 años en retornar a los niveles de pobreza previos a la crisis. “Revisar estas experiencias es importante, pues el aumento de la pobreza proyectado por la Cepal para 2020 implica un retroceso de 13 años”, indica el organismo.

En este contexto propone que los gobiernos garanticen transferencias monetarias temporales para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares, lo que será crucial para lograr una reactivación sólida.

A largo plazo, reitera que el alcance de esas transferencias debe ir más allá de las personas en situación de pobreza y llegar a estratos de la población muy vulnerables a caer en ella, como los de ingresos bajos no pobres y los medios bajos.

Luis Carranza, presidente del banco de desarrollo CAF

Carranza, presidente de la CAF, reveló que el rol del organismo este año será duplicar los desembolsos a los gobiernos centrales. “Tenemos una aprobación récord de más de 16 mil millones de dólares. Hacemos el esfuerzo para direccionar líneas de crédito a la banca de desarrollo con el foco en la pequeña y mediana empresa”. El martes pasado “aprobamos por vía rápida una línea de liquidez de 1,600 millones para nuestros bancos de desarrollo local, esperando que las pequeñas y medianas empresas latinoamericanas puedan ser más innovadoras y mejoren su cadena productiva” a futuro. 

Aboga por un proceso de integración cónsono con los retos que se avecinan. De allí que vea conveniente la formación de un fondo para financiar infraestructuras de integración y digital en la región.

Lo que se siembre por estos días se cosechará a futuro. Una oportunidad, dice Gurría, para hacer las cosas diferentes.