Inclusión financiera frenada por la desigualdad social

Inclusión financiera frenada por la desigualdad social

El BID indica que para aumentar la inclusión financiera en Panamá se debe mejorar la equidad de género, la distribución del ingreso, la calidad institucional, equilibrio territorial y educación, además de que operen más Fintech. Agustín Herrera.




Pese a tener uno de los Centros Bancarios Internacionales más grandes de Centroamérica, con 67 instituciones financieras, y un sistema bancario nacional robusto, Panamá registra un Índice de Inclusión Financiera (IIF) bajo en comparación con el promedio regional y mundial. El país enfrenta retos para dar acceso a personas de bajos recursos a productos financieros tanto tradicionales como digitales.

Un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) detalla cómo las brechas territoriales, de ingreso y de género son un reto para lograr una mejor inclusión financiera y que la población tenga acceso a medios de pago, financiamiento y otros productos.

“Los resultados muestran que la inclusión financiera de los hogares panameños es relativamente menor a lo que cabría esperar, dado el nivel de desarrollo alcanzado por el país. En segundo lugar, hemos estimado el índice por grupos sociales, encontrando que existe un sesgo de género, de nivel de ingresos y en contra de las áreas rurales en la inclusión financiera”, indica el informe elaborado por Carlos Garcimartín, economista del BID en la región, junto a el consultor, Jhonatan Astudillo y Christian Schneider, especialista en conectividad, mercados y finanzas.

Los expertos aclaran en primera instancia que la inclusión financiera es importante porque favorece el desarrollo económico, propicia la reducción de la pobreza, el aumento de la equidad y ayuda a cerrar las brechas de género.

En el IIF Panamá obtiene un puntaje inferior al promedio de los países de ingreso alto, medio alto y ligeramente también del promedio de América Latina. Ocupa la posición 73 de los 134 países analizados.

El informe precisa, por ejemplo, que 45.8% de los adultos en Panamá posee una cuenta en un banco, mientras que este indicador en América Latina es de 48.5%.

Si se analiza por ingreso, entre quienes tienen un ingreso medio bajo, 40.2% posee una cuenta en una institución financiera. Pero entre las personas con ingresos bajos, solo 22.5% tiene acceso.

En Panamá, 8% de los adultos tiene una tarjeta de crédito, en América Latina el promedio es de 14%.

En cuanto a tarjetas de débito, en Panamá el promedio es de 29.3%, mientras que en la región es de 32.2% y en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es de 84.1%.

En cuanto al uso de instrumentos financieros, el reporte indica que en promedio 14.5% de los adultos usa alguna cuenta, en la región este promedio es de 12.9%. En el caso del préstamo, en Panamá se observa un 8.3% de accesibilidad, y entre las personas con ingresos bajos solo 6.5%. Mientras que en América Latina el uso de instrumentos de préstamos abarca a más de 12.4% de las personas.

Un indicador relevante es la cantidad de personas que reciben o les pagan sus salarios mediante una institución financiera: en Panamá el 45.8% recibe el pago salarial a través de un banco, en América Latina es más del 47%, y en los países de la OCDE llega al 91.6%.

Entre los que tienen un ingreso medio bajo en Panamá, solo 39.1% son receptores de un salario por medio de una institución financiera, pero en el rango de ingresos bajos, solo el 24.4% recibe su paga en entidades bancarias.

Mientras en Panamá la inclusión financiera medida en el acceso que tiene las personas a los productos bancarios, está en 32%, en países de la OCDE alcanza el 84.6%. En el caso del uso los productos financieros el índice en Panamá está en 34.6% y en los países de la OCDE en 75.2%.

El reporte del BID especifica que en el Índice Global de inclusión financiera, Panamá muestra un grado de inclusión equivalente a 45% de lo que existe en promedio en los países de alto ingreso de la OCDE, donde este indicador está en 76.1%. Es decir, de cada 100 personas 76.1 usan y tienen acceso a servicios financieros en esos países de altos ingresos, pero en Panamá solo 45 de cada 100 personas. En Uruguay es el 67.3%, en Chile de 65.4%, y el promedio de América Latina está en 46.2%, ligeramente superior al índice de inclusión financiera panameño.


Inclusión financiera frenada por la desigualdad social

En la provincia de Panamá el índice de inclusión financiera llega a 85.5%. Por cada millón de personas hay 943 ATMs. Elysée Fernández


Desigualdad territorial

El estudio del BID revela, por ejemplo, el impacto que tienen las brechas territoriales en el acceso a financiamiento y a productos bancarios. “Las diferencias entre los hogares según vivan en provincia o comarca son muy altas. El 60% de los hogares de la provincia de Panamá ha tenido capacidad de endeudamiento, por solo el 14% en la comarca Emberá. En buena medida, ello obedece a la fuerte desigualdad de ingresos que existe entre las provincias de Panamá”, indica el reporte.

El BID también analizó el factor de género en Panamá para ver la distinta capacidad de endeudamiento entre mujeres y hombres. “El 52% de los hogares con jefe del hogar ha tenido esa capacidad, por solo el 46.6% de aquellos donde las mujeres lideran el hogar”.

Otro dato interesante es el análisis por regiones o provincias: la provincia de Panamá muestra el valor más alto de inclusión financiera (85.5), mientras que Bocas del Toro tiene un índice de 7.2 y Darién de apenas 1.1. Es decir, la inclusión financiera en Darién sería un 8.4% de la equivalente a la provincia de Panamá y la de Darién apenas un 1.2%. Tras la provincia de Panamá, las que muestran mayores niveles de inclusión financiera son Herrera (un 80.4% de la correspondiente a la provincia de Panamá), Chiriquí (un 64.8%) y Los Santos (53.2%), pero con valores bastante inferiores.

Más digitalización

Aunque con la pandemia se aceleraron los procesos de pago por medios digitales y de comercio electrónico y surgieron nuevas fintech con billeteras de pago digitales, el informe del BID indica que falta más desarrollo de soluciones tecnológicas que puedan impulsar la inclusión financiera.

El estudio en específico identifica que en Panamá 35% de la población realiza o recibes pagos por medio digitales, mientras que en los países de la OCDE este indicador es de 90.9% y en América Latina es de 41.5%.

En el pago de facturas por internet, en América Latina 9.4% de las personas realizan estos pagos por medios digitales, pero en Panamá apenas el 6.3%. Otros indicadores como el acceso a una cuenta mediante un celular o internet, indica que en el país un promedio de 12.3% accede a cuentas bancarias por medios digitales, en la región es de 15.3% y en la OCDE 56%. El uso de billeteras digitales estaba en Panamá en 6%, y en América Latina en 15%.

“Panamá presenta valores de inclusión financiera digital que no solo están muy alejados de los países de mayor ingreso, sino también por debajo del promedio regional e incluso de los países de bajos ingresos. De hecho, ocupa la posición 110 de 144 países en el Índice de Inclusión Financiera Digital (IIFD) y la 51 de 77 países en el IIFD2. Está muy por debajo de Chile y Uruguay, los países más comparables a Panamá en ingreso per cápita”, refiere el estudio del BID.

Indican que la digitalización de la industria financiera y la llegada de más fintech supone retos para la estabilidad financiera, la competencia leal en el sector, la lucha contra la evasión y el blanqueo de capitales, además del respeto a la privacidad o la interoperabilidad. El BID precisa que el paso de digitalizar los pagos del vale en la pandemia es positivo para la inclusión financiera y así acelerar con más tecnología el acceso, y por ende mejora la economía familiar.


Inclusión financiera frenada por la desigualdad social

La gran penetración de telefonía móvil es una oportunidad para que exista una mayor inclusión financiera con productos y soluciones digitales, como billeteras electrónicas. Elysée Fernández


Desafíos sociales

El reporte del BID concluye indicando que los resultados que obtiene Panamá están muy condicionados por estos desafíos estructurales que enfrenta el país: una alta desigualdad de ingresos, brechas de género y rezagos en la calidad institucional. Por otro lado, la brecha de género en la inclusión financiera que existe en Panamá obedece fundamentalmente a la peor situación de las mujeres en el mercado laboral, la baja calidad educativa general del país, pero que afecta más a las mujeres, y a la alta desigualdad de ingresos.

El organismo indica que fomentar más soluciones tecnológicas mediante las llamadas fintech, pueden ayudar a cerrar esa brecha de inclusión financiera.

“El sistema financiero, tanto desde la óptica pública como privada, puede contribuir a cerrar estas brechas de inclusión entre, fundamentalmente, el eje canalero y el resto del país, por ejemplo, mediante un mejor y mayor acceso a los servicios financieros. Ello podría, además, incentivar el ahorro y la inversión, lo que, a su vez, ayudaría a impulsar la actividad económica y el empleo en el Panamá no canalero”.

Precisan el BID que una de las vías empleadas por diversos países para aumentar la inclusión financiera de sus áreas más desfavorecidas ha sido la digital. Panamá con más teléfonos celulares que personas (5.27 millones de celulares conectados), tiene esa oportunidad de que a través de soluciones tecnológicas, billeteras electrónicas y otras herramientas, pueda generarse una mayor inclusión financiera para la población en general.


Katiuska Hernández

Reportera economía y Martes Financiero. Equipo multimedia.
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