Primero lo económico, después lo político

Primero lo económico, después los político

En términos económicos, es tan importante lo que China tiene para ofrecerle a Panamá, como lo que nuestro istmo puede aportarle a ese país amigo. Las autoridades de la economía china adelantan en “simultánea una serie de complejas transiciones”, sostiene un estudio de 2016 titulado Relaciones económicas entre América Latina y China–Oportunidades y desafíos, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El análisis plantea los cinco puntos de estas transiciones. Nuestro país está llamado a jugar un rol en varios de estos propósitos que bien manejados pueden aportar un desarrollo económico a tres bandas para Asia, América Latina y por supuesto Panamá.

CIUDAD. Shanghái, la ciudad considerada como una de las puertas a ese ‘planeta’ llamado China. Este país busca socios económicos en América Latina. Bloomberg

Descritos de manera breve, los asuntos consisten en pasar de un modelo apoyado en la inversión y las exportaciones, a uno que privilegia el consumo de los hogares; del énfasis en la manufactura tradicional a un mayor peso en los servicios y la mano de obra modernas; de una sociedad predominantemente rural a una en la cual la mayoría de las personas habita en las ciudades; de una economía basada en los combustibles fósiles a una caracterizada por un peso creciente de las energías renovables; de un bajo estándar de integración financiera con el resto del mundo a una economía determinada por una apertura creciente de la cuenta de capitales de la balanza de pagos.

China ha definido cinco ejes orientadores para hacer realidad estas reformas en los próximos cinco años: la innovación como eje de los avances económicos; un desarrollo inclusivo que promueva la prosperidad compartida y ponga énfasis en las energías renovables no convencionales y en el ahorro de energía, agua y materiales; el desarrollo equilibrado de las zonas rurales y urbanas; y una apertura dirigida a aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados externos.

Eso es en China, y tiene razón la Cepal al tildar estas transiciones de complejas. Pareciera, además, que los sucesos de allá fueran bastante lejanos para tener alguna incidencia en las metas de desarrollo panameñas. No hay tal. Panamá tiene objetivos microeconómicos que debe priorizar, destaca el experto económico, José Chen Barría, quien hace una lista de asuntos coincidentes con varios de los acometidos en la transición china: “producción agrícola con innovación; energías renovables; protección al medio ambiente; pero sobre todo, educación y tecnología”.

Son objetivos, añade, en apariencia sin un orden prioritario preferente de estas relaciones. “Los 47 acuerdos firmados entre ambos países cubren una gran variedad de áreas y de temas que impiden identificar prioridades. Sin embargo, las megaobras de infraestructura y las inversiones anunciadas parecen definir el rumbo de estas relaciones. Primero está lo económico y después lo político”.

China, por ahora, ha hecho hincapié en el principio de no intervención en los asuntos internos de ningún país; pero, en cambio, sí darles oxígeno cuando más lo necesiten. Esta máxima cristalizó en la visita de Xi Jinping a Argentina, donde anunció empréstitos millonarios en dólares. En Panamá, firmó convenios con el presidente Juan Carlos Varela en materia marítima, ambiental, balanza comercial, exportación de productos agropecuarios panameños, cooperación técnica, educación y entendimiento entre el sector bancario de ambos países.

“Hay países de América Latina que han logrado relaciones de ganar–ganar con China. Brasil, Argentina, Chile y Perú son ejemplos de ello. En cambio, China y Venezuela han aplicado un modelo político de colaboración”, compara Chen Barría. En este sentido, como para no mezclar unas cosas con otras, Xi declaró que su país reconoce la neutralidad del Canal de Panamá. Esta condición nació a raíz de los tratados suscritos entre nuestro país y los Estados Unidos en 1977.

Consultado sobre cuáles límites debe tomar en cuenta Panamá en esta nueva era de relaciones formales con China, bajo el concepto de ganar–ganar, Chen Barría sostiene que el país debe tener objetivos nacionales según la estrategia, el proyecto de país, los intereses nacionales y las áreas de desarrollo y de colaboración conjunta.

“China sabe qué puede ofrecerle Panamá. ¿Saben los panameños qué pueden obtener de China?”, interroga el panameño, como para dejar sembrada una reflexión sobre esta era llamada a ser otra oportunidad para un país condenado al éxito.

Que no vuelva a pasar lo de la liebre.

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