Ganadores y perdedores en lo económico

Ganadores y perdedores en lo económico

La marcha más lenta de la economía panameña, que llegó a crecer a doble dígito, comienza a frenar el consumo de los hogares. El paro del sector de la construcción por más de 40 días, aunado a una sobreoferta de viviendas, marcan un declive en esta actividad, que mueve 17% del producto interno bruto. El economista Felipe Chapman detalla las lecciones que le deja 2018 a la economía panameña y los retos en 2019, con las elecciones en el camino…

¿Qué define a la economía en 2018?

Muchas cosas ocurrieron en el tema económico, tanto en Panamá como en el exterior. En lo interno el evento de mayor impacto para la economía fue la huelga del sector de la construcción, que paralizó la industria por unos 45 días, incluso un poco más según como se mida. Esto coincidió con que la construcción llegó a alcanzar un peso relativo del 17% en la producción nacional, en el producto interno bruto y esto demuestra que cuando tenemos un sector que llega a alcanzar un peso tan representativo y se detiene de manera súbita, podemos ver el impacto tan dramático que puede tener en la economía.

¿Cuánto representó esta huelga?

Si vemos el producto interno bruto de 2017, este equivale a 60 mil millones de dólares. Y si analizamos cuánto de ese valor lo produjo la industria de la construcción, redondeando cifras, aproximadamente el 17% de esa producción nacional en las cuentas del último año fiscal, lo representó el sector de la construcción. Es una advertencia para la estructura económica del país el que un sector que se detenga cause tanto impacto.

¿Qué otros factores impactaron la actividad?

En el ámbito internacional, la continua apreciación del dólar frente a otras monedas en América Latina, que nos hace menos competitivos y más costosos como destino turístico. Otro factor es la presión hacia el aumento de las tasas de interés. La política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, que viene aumentando los tipos de interés de corto plazo, lo cual coincidió con una dinámica del mercado interno bancario con un exceso de demanda de préstamos en comparación con los depósitos. El crecimiento en la demanda de préstamos continúa y es más fuerte que la velocidad de crecimiento de los depósitos. Cuando hay mucha presión entre la oferta y la demanda, esto se refleja en los precios y en el aumento de las tasas de interés.

¿Cómo afecta la subida de tasas de interés a los ciudadanos?

En una economía en la que más de dos terceras partes es de servicios, como la panameña, tiene un impacto directo en el consumo de las personas y de los hogares y de las organizaciones privadas y públicas. Y tiene un impacto adverso en las inversiones, porque deben alcanzarse mayores niveles de rendimientos para absorber los incrementos de los costos. Desde el punto de vista del consumo, el ciudadano tiende a ser mucho más disciplinado y menos flexible al tomar decisiones de consumo. El consumidor prioriza y descarta o pospone compras previstas. Sobre todo decisiones de financiamiento bancario como la adquisición de vivienda, automóviles, línea blanca, entre otras.

Los ciudadanos perciben lentitud en el crecimiento económico. Afuera se dice lo contrario…

El Panamá que está creciendo es el que está vinculado con las actividades externas de la economía y que ofrecen oportunidades como la logística, empezando por el Canal, que el año 2017 fue el primer año completo de operación de la ampliación. Igual han crecido las conexiones aéreas en el aeropuerto de Tocumen. Entonces, son una serie de actividades que no dependen del mercado interno y que están creciendo. La inversión que se continúa realizando en la mina de cobre empezará a producir dinamismo interno en la segunda mitad del próximo año. Lo que ha sucedido es que la desaceleración económica coincidió con un exceso de oferta de capacidad instalada en muchos sectores de la economía. En el sector inmobiliario, por ejemplo, se acumuló un inventario importante de todos los precios, y se acentúa más en la medida en que aumentan los precios de las unidades habitacionales.

¿Anticipa una crisis inmobiliaria?

No veo riesgo de burbuja inmobiliaria, porque eso sucede cuando los precios comienzan a incrementarse de forma insostenible y lo que vemos actualmente en Panamá es lo contrario. Los precios en algunos segmentos de viviendas se han detenido y no están aumentando al mismo ritmo de antes y en algunos están disminuyendo. Posiblemente el consumidor aún no lo nota, pero los estudios de mercado lo indican. En algunos sectores están disminuyendo los precios de compraventa. Ha sido más dramático en el caso del alquiler residencial y de oficinas, por el exceso de oficinas que nos tomará varios años absorber, como sucede con el sector hotelero.

¿Qué otros sectores han caído?

El consumidor medio asocia la actividad económica con el consumo, que en este momento está estancado en varios sectores y actividades. Por ejemplo, para este año los distribuidores de automóviles esperan una contracción en las ventas. En comestibles se sigue registrando un incremento, pero menor. La actividad de mejoras del hogar crece menos, y en términos generales comienza a percibirse una desaceleración de la economía, porque disminuye la velocidad de crecimiento.

¿Cuánto pesa la inversión pública en la economía panameña?

La inversión pública en Panamá ha sido un factor catalizador, con un peso de gran importancia en la última década. Se ha tenido una expansión del gasto de capital o de la inversión pública, que se convierte en un factor estimulante del crecimiento económico y del consumo. Principalmente en los últimos siete años se han financiado las inversiones primordialmente con aumento de deuda. No es que teníamos excesos en el flujo de caja que nos permitiera financiar esas inversiones. Lo que se ha financiado con deuda han sido las inversiones y por eso se ha incrementado la deuda pública. La deuda se ha duplicado en los últimos 10 años y ronda los $26 mil millones, sin incluir las empresas estatales autónomas con sus deudas, como el Aeropuerto Internacional de Tocumen, el Canal, la Empresa Nacional de Autopista.

¿Qué lecciones deja este ciclo?

La primera lección es que pretender que la economía crezca con un estímulo en apariencia sostenible, como financiar inversiones con el aumento de la deuda pública, es engañoso. Y lo estamos viendo ahora. Ese ritmo de crecimiento no podía mantenerse. Se alertó, pero muy poca gente prestó atención. Coincido en que el país tiene aún muchas necesidades de inversión en infraestructura, pero ahora debe disciplinarse más y priorizar gastos. Darle prioridad a las inversiones que producen mayor rendimiento económico y retorno social. No es invertir por invertir. Si se compara la ampliación del Canal, la construcción del Metro, la ampliación del aeropuerto de Tocumen, con la construcción de la cinta costera 3, vemos cuáles son las que generan menor rendimiento para el país, y se ve que es la cinta costera 3. Es fundamental que se prioricen las inversiones y escoger las más beneficiosas para la población.

¿Qué sectores ganaron este año?

El ganador en el año 2018, sin duda, es el Canal: ha tenido un buen año. Todavía está trepando esa pendiente para aprovechar todo el potencial de la ruta expandida, y lo vemos, por ejemplo, con el tránsito de los buques de gas natural. Ha sido un buen año para el sector logístico; para el transbordo de pasajeros en el Aeropuerto Internacional de Tocumen; para las telecomunicaciones, que atrajeron inversiones. Pero en la lista de perdedores el turismo resalta debido a la apreciación del dólar: el país dejó de ser un destino competitivo y atractivo. Al tener una moneda dura y no poder controlarla, el país debe tener la capacidad de ajustar sus precios internos y su oferta turística para contrarrestar la pérdida de competitividad. Pero debemos preguntarnos si como país tenemos un plan estratégico de mediano plazo para aprovechar la oferta turística.

¿En inversión extranjera directa cómo está el país?

Pese a que Panamá ha estado en muchas listas de discriminación, vemos a inversionistas extranjeros que consideran que el país sí está haciendo su tarea y tiene una actitud cooperadora ante el mundo. Esto se refleja en el flujo directo de inversión extranjera, que continúa teniendo un buen comportamiento. Los movimientos empresariales como la adquisición de Cable Onda por parte de Millicom y la compra de 60% de las acciones del Grupo Rey, son demostraciones de que la inversión extranjera sigue llegando al país y está interesada.

Alexander Arosemena

¿Debe el país modificar sus leyes y beneficios que da a inversionistas?

Panamá es el país de las leyes especiales, de regímenes especiales, como el de la ley de sedes de empresas multinacionales, entre otras. Hay mucha presión internacional para que el país revise y modifique leyes especiales. Esto es mal visto globalmente. Debe analizarse cómo convivimos con un mundo globalizado en el que queremos mantenernos, integrarnos y tener leyes especiales. Tenemos el reto de lograr el equilibrio, y es una tarea tanto del sector público como del privado. No podemos pretender que el mundo se adapte a nuestra circunstancia, cuando no representamos ni el 1% de la economía global. No podemos imponer nosotros las reglas.

Si queremos continuar con el dólar y estar interconectados con los sistemas financieros mundiales, debemos adaptarnos. Ver dónde están las competencias del país, las verdaderas oportunidades y qué actividades ya no son productivas. Si Panamá ha sido exitosa en transitar por una transformación como país, con el Canal en el pasado al identificar fortalezas y oportunidades, por qué no seguirlo haciendo ahora.

¿Que pasará en 2019?

Las proyecciones de Indesa para la economía panameña mejoran para 2019 en comparación con 2018 por varias razones. Una de ellas es que no estará presente en la economía el paro del sector de la construcción.

Se espera un dinamismo por el inicio de la explotación y exportación de cobre de la mina y eso traerá divisas para el país. El comercio mundial seguirá creciendo y se incrementará el tránsito de buques en el Canal tanto de contenedores como de gas nacional. En turismo, no debería ser peor que en 2018. Por supuesto que hay que mirar con cuidado el conflicto entre Estados Unidos y China, que hasta ahora no ha tenido ningún impacto real en el tránsito de mercancías por el Canal, pero debe vigilarse este tema. Al igual que con el comportamiento de las tasas de interés.

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