Hogares, empresas y escuelas, donde más se refleja la brecha de género según CAF

América Latina ha registrado importantes avances en igualdad de género durante las últimas décadas, pero sigue rezagada en relación a las regiones más avanzadas. Las principales causas de esta situación se encuentran, según el informe Brechas de Género en América Latina, editado por CAF –Banco de Desarrollo de América Latina-, en el estancamiento de las políticas públicas de género en el ámbito laboral, familiar y educativo.El estudio hace un llamado a la implementación de políticas educativas orientadas a mujeres adultas o residentes en zonas rurales, y a la puesta en marcha de reformas integrales que aseguren un sistema educativo libre de sesgos de género. En cuanto a la familia, CAF indica que los Gobiernos de la región deberían fomentar la corresponsabilidad en el trabajo reproductivo y no remunerado, impulsar medidas para reducir el embarazo adolescente y promover iniciativas para reducir la incidencia de la pobreza en los hogares con jefatura femenina.

Por parte de las políticas laborales, el informe asegura que para combatir la segregación laboral por ocupaciones es imprescindible eliminar los obstáculos culturales, institucionales, legales y productivos que repercuten en una baja participación económica de las mujeres.

“América Latina necesita cerrar las brechas de género para lograr una igualdad sustantiva, pero también para impulsar el desarrollo económico y la productividad”, dice Julián Suárez, vicepresidente de Desarrollo Social de CAF.

El estudio de detalla que el salario medio de una mujer latinoamericana es, en promedio, un 11% más bajo que el de un hombre. Pero esta brecha se agranda hasta un 22% cuando se comparan trabajadores con características similares.

De cada diez trabajadores de entre 25 y 54 años de edad en América Latina, solo cuatro son mujeres. El informe indica que cuando están ocupadas, trabajan un promedio de 40 horas a la semana, 8 menos que los hombres.

Dos factores particularmente relevantes para entender estas brechas en la oferta laboral son la situación familiar y la educación. Las mujeres que conviven con sus parejas, por un lado, y las que tienen menor educación formal, por otro, tienen tasas de participación laboral particularmente bajas.

Las mujeres tienden a desempeñarse en trabajos más flexibles que los hombres. La estructura sectorial del empleo femenino en la región no ha cambiado mucho en las últimas décadas, excepto por el aumento del empleo femenino en servicios calificados y en la administración pública, a costa de una menor participación en actividades primarias e industriales.

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