El autocuidado puede generar ahorros de hasta $1,300 millones en los sistemas de salud públicos

En medio de la pandemia que vive el mundo, adoptar el autocuidado como una política pública en los países de América Latina puede ser beneficioso tanto a nivel de la salud como de la economía y los recursos que se destinen al sector.

La Asociación Latinoamericana para el Autocuidado Responsable (ILAR), ha realizado estudios para promover el autocuidado en el uso de medicamentos de venta libre, optimizar recursos y sistemas de asistencia social y contribuir a la salud pública a través de la medicación responsable.

La asociación junto a la industria farmacéutica indican que es fundamental promover en las personas una cultura que les permita una mejor calidad de vida, generar una economía sostenible y aliviar los sistemas de salud pública, que actualmente están sobrecargados, principalmente debido a la pandemia generada por la Covid-19. En tal sentido consideran que el autocuidado debe ser implementado como parte de las políticas de salud pública de cada país.

Refieren que el estudio, realizado en 5 países de América Latina, también destaca que, de implementarse la práctica del autocuidado en cuatro enfermedades no graves (resfriado, diarrea, candidiasis y dolor lumbar) dentro de los programas de salud, los sistemas de salud pública lograrían ahorros sustanciales de aproximadamente $1,300 millones por año, así como $ 2,500 millones en relación a la pérdida de productividad causada por el absentismo.

El concepto de autocuidado está relacionado con un enfoque multidisciplinario para el cuidado de la salud y la prevención de enfermedades, que incluye el uso consciente de medicamentos de venta libre. Además, también incluye aspectos básicos como tener información de salud confiable y conocimiento de las condiciones físicas y mentales, practicar actividades físicas, una dieta saludable, evitar actitudes de riesgo para la salud (como fumar o beber alcohol en exceso, por ejemplo), y buenos hábitos de higiene, explica Juan Thompson, director general de la Industria Latinoamericana de Autocuidado Responsable.

Es importante resaltar que en el uso de medicamentos de venta libre, el papel del farmacéutico es esencial, ya que es la persona idónea para guiar sobre la acción, los beneficios y los posibles efectos adversos de los medicamentos.

“Los Medicamentos de Venta Libre permiten la adopción de tratamientos con seguridad, calidad y eficacia comprobada, para atender los síntomas y dolencias menores ya diagnosticadas o conocidas como dolores de cabeza, resfriados y dolor de espalda, o como una herramienta para reducir el riesgo de enfermedades, como es el caso de las vitaminas y antioxidantes. Sin embargo, a menudo están relacionadas erróneamente con su uso indiscriminado e irresponsable”, señaló Victoria Brenes, Directora Ejecutiva de la Federación Centroamericana y del Caribe de la Industria Farmacéutica (Fedefarma).

Aclara que existe una diferencia entre la automedicación responsable y la auto prescripción. En el primer caso, el paciente usa medicamentos controlados sin receta médica para el tratamiento de condiciones simples y no graves mientras que el segundo implica la acción incorrecta de adquirir y utilizar medicamentos que solamente pueden ser recetados por un médico.

Con el autocuidado, el paciente, además de poder contar con la orientación de un farmacéutico u otro profesional de la salud, está utilizando medicamentos que no requieren receta médica debido a su efectividad comprobada.

Refieren que en América Latina, por cada dólar utilizado en la compra de Medicamentos de Venta Libre, se economizan aproximadamente otros siete en los sistemas de salud (ver recuadro). “La idea de este estudio es mostrar que la práctica del autocuidado, mediante el uso de medicamentos de venta libre, hace que los sistemas de salud sean más sustentables. Después de todo, el dinero economizado con consultas y procedimientos que no son necesarios puede utilizarse para casos más complejos, para la construcción de camas que hoy, por ejemplo, son tan necesarias ante la epidemia de Covid-19”, señala el estudio de ILAR.

Si la práctica del autocuidado fuera implementada en los programas de salud pública para atender solo el 50% de los casos de las cuatro enfermedades simples analizadas: diarrea, resfriados, lumbalgia y candidiasis vaginal, las economías en los sistemas públicos podrían ser de aproximadamente $1.300 millones.