Edicion N░ 1037 | 07 de agosto de 2018
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UNA GENERACIÓN ACTIVA EN LA RED



TENDENCIA

REYNA KATIUSKA HERNÁNDEZ
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La tecnología no es ajena a nadie. El rápido acceso a internet, que en el caso de Panamá abarca a más de 50% de la población, así como la amplia penetración de los teléfonos inteligentes en los mercados de América Latina y el Caribe, ha facilitado que se rompa la brecha de la edad en el uso de aplicaciones móviles y la adopción de plataformas de redes sociales.

En Panamá hay más de 5.9 millones de líneas de teléfonos móviles activas, según la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos.

Las primeras  generaciones del eslabón, la de los baby boomers, conformada por personas de  entre los 50 y los 64  años, y luego la llamada generación silenciosa que tienen desde 65 años en adelante, no crecieron en la era digital.

Sin embargo, se  han visto forzadas a interactuar con los dispositivos electrónicos como teléfonos inteligentes, televisión digital por cable o en video on demand, y ahora hasta consumen música en línea o en streaming, en lugar de los discos de acetato, casete o videograbadoras de antes.

Incluso los sistemas de pago como tarjetas de débito o de crédito, pago en línea, compras electrónicas  y otras herramientas comienzan a formar parte de su día a día, de forma voluntaria u obligados por el sistema digital  que sustituye los mecanismos análogos o manuales.

El impulso de la era digital, sumado al aumento de la esperanza de vida, que en América Latina  en promedio es  de 75 años según la Organización Mundial de la Salud, empuja a que estos segmentos de la población se integren al consumo de productos tecnológicos y sean considerados clientes con alto potencial por las empresas proveedoras de dispositivos y servicios electrónicos.

Solo la generación de los baby boomers en Estados Unidos representa gastos anuales por más de  2 mil millones de dólares, y en el caso de América Latina es el segmento de mayor crecimiento, con un poder de gasto que abarca 40% del consumo masivo regional.

Son los principales responsables de las compras en el hogar, aunando el mayor poder adquisitivo del mundo. Mientras que los  séniores o generación silenciosa demandan productos de alta  calidad y son  proclives a los servicios o productos de lujo.

“Se trata de un público que está dispuesto a pagar más por artículos premium, valorando una atención personalizada que les permita acceder a una mejor calidad de vida y gozar de su nuevo tiempo libre. Una oportunidad especialmente interesante para sectores asociados a viajes y placer”, indica un análisis de la empresa Google.

El estudio Estilos de Vida Generacionales, de la empresa de mercado  Nielsen, revela cómo la revolución 4.0 no es exclusiva de los  mileniales o los centeniales.

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Comunicación. El acceso a internet y la adopción de celulares inteligentes han impulsado el uso de redes sociales, plataformas tecnológicas y herramientas de comunicación entre los adultos mayores. Fotolia

La necesidad de estar informados es inherente a todas las generaciones, aunque  los canales preferidos varían de un segmento a otro.

El 65% de  los  baby boomers   se informa  a través de la televisión como primer canal de preferencia, mientras que para la generación  silenciosa la tendencia sube hasta llegar al  70%. Esto no los excluye de usar otras herramientas, como los motores de búsqueda  para consultar con más frecuencia sus inquietudes, con una tendencia de entre  32% y 25% respectivamente.

Igualmente, siguen privilegiando las publicaciones impresas y a su vez adoptan el uso de las plataformas online de sus medios tradicionales como complemento.

Nicolás Samaniego, ingeniero de sistemas computacionales y profesor de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), recuerda que la radio  era uno de los canales predilectos de los adultos mayores,  pero ha comenzado a sustituirse por las redes sociales. “Muchas personas de la tercera edad han descubierto que estas plataformas informan de forman inmediata y muchos hasta interactúan con ellas”.

Sostiene que no solo la necesidad de comunicarse con familiares en otros países o lugares empuja a las generaciones mayores a usar nuevas plataformas. “Si van a ver televisión están los smart TV que se conectan con internet, si van a pagar algún servicio lo pueden hacer por banca en línea. Ya muchos de estos dispositivos incorporan herramientas fáciles de usar y los consumidores de forma intuitiva se van guiando y han tenido que ser autodidactas en el aprendizaje de las nuevas tecnologías”, menciona.

Un informe de Tendencias Digitales de la firma Datanálisis indica que en Latinoamérica el 80% de los baby boomers  usa el   smartphone para conectarse a internet. Lo que se complementa con datos de la consultora  eMarketer, que precisa que  20% de los adultos séniores o generación de la posguerra son  usuarios activos de  la red, y cerca de 10% consume  videos en línea.

La penetración de las redes sociales aunque es más alta entre los jóvenes, con una tasa de respuesta de 50% para la generación de los mileniales y 52% entre los centeniales o Z,  el uso de estas entre  los adultos es cada vez más frecuente.

Según Nielsen, 35% de los  abuelos o adultos mayores usan las plataformas móviles para comunicarse e interactuar como Facebook, Twitter e Instagram. Mientras que en la generación que tiene más de 50 años, la tasa es de 36%.

Los esposos Julio Granadillo y Neris Navarro, de 78 y 74 años, respectivamente, comenzaron a usar redes sociales desde hace dos años, impulsados por sus nietos, quienes les abrieron las cuentas de Facebook e Instagram. En Facebook siguen páginas de tutoriales de recetas de cocina y hasta las comparten con sus amigos. Tienen en promedio 100 amigos en estas redes.

Para muchos adultos,  no obstante, la tecnología resulta  abrumadora  y fría. Les parece que no hay como ir al banco para hablar con  su cajera  de siempre o citarse con un amigo para entregarle un documento en vez de enviarlo por  correo electrónico.

Otra de las redes más comunes para esta generación es el WhatsApp. La señora Rita de Conte lo describe como su canal preferido para comunicarse tanto con familiares como con amigos.

“No es que uno pasa todo el día conectado a internet o al teléfono, pero es una herramienta que facilita la vida. Mis hijos y nietos me enseñaron a usar las redes sociales y me abrieron un correo electrónico”.

De Conte  está convencida de que la tecnología llegó para facilitar la vida y abaratar las comunicaciones.  Frecuentemente se comunica con amistades y familiares en Estados Unidos, en España y hasta en  Japón. Además, realiza pagos en línea  y depósitos bancarios por internet. Y entre sus aplicaciones  tiene juegos online.

“En el teléfono tengo muchas aplicaciones, pero no todas las uso, por ejemplo, uso Waze para manejar, también uso la radio en el teléfono y escucho música que tengo grabada en la memoria del celular”, detalla.

La gente ya no lee manuales físicos para aprender a usar cosas,  las recetas las buscan en internet, al igual que las instrucciones sobre cómo funciona determinado dispositivo en el hogar. Todo el mundo consulta en la red el cómo y el qué de las cosas. Incluso para buscar qué comprar y dónde comprarlo.

María Victoria Rojas, de 81 años, es muy activa en Facebook e Instagram y con el WhatsApp se comunica con familiares en Panamá, Chile y Venezuela. “He encontrado en el Facebook amistades del pueblo donde nací que tenía tiempo sin saber de ellas   y ha sido un descubrimiento porque siento que puedo seguir conectada con ellos pese a que ahora vivo en otro país. Tengo muchos amigos y comparto con ellos pensamientos bíblicos y puedo sentirme cercana”, relata María Victoria.

Es lo que Google llama los micromomentos de las redes. La gente no solo quiere estar conectada a la red, busca  el cómo de las cosas en internet, de allí que el consumo de videos y tutoriales impacta a todas las generaciones.

“La llamada generación de posguerra se acerca al retiro con una impronta renovada: buscan sentirse activos y mantenerse sanos. En esta nueva etapa, internet se ha convertido en el compañero perfecto, expresado en un uso intensivo de las más diversas herramientas, desde búsquedas hasta videos online”, dice una publicación de Think with Google que analiza las tendencias del uso de internet.

Agrega el informe que este segmento de la población significa un mercado potencial de   93 millones de personas en América Latina y el Caribe, y no por estar retirados del mercado laboral están ajenos al consumo. Ahora tienen más tiempo para comprar y marcan tendencias que muchas empresas están mirando con detenimiento para estar presentes. Adquieren productos de lujo, están dispuestos a viajar con mayor comodidad, y son potenciales compradores de tecnología y de productos a través del comercio electrónico.

Los baby boomers al tener estabilidad económica son el soporte de muchos de sus familiares de la generación  que tienen más de 70 años.

Un consumo saludable

La preocupación por llevar una vida saludable comienza a ser aprovechada por la tecnología. De allí que muchas personas opten por comprar productos que les ayuden a tener hábitos de ejercicio, como relojes inteligentes que contabilicen los pasos, midan el ritmo cardiaco y reporte las calorías quemadas al hacer ejercicio o incluso alarmas especiales para recordar que se tomen algún medicamento.

El 71% de las personas de la tercera edad  encuestadas por Nielsen manifiestan que uno de sus intereses es tener una vida saludable y 50% quiere pasar más tiempo con la familia. Por su parte 60%  de baby boomers  entrevistados está preocupado por tener una vida más saludable y  44% dice que quiere compartir  más tiempo con la familia, mientras que  21%  tiene como meta generar más recursos y ahorrar.

Las generaciones mayores  son las más preocupadas por mantenerse en forma y llevar un estilo de vida saludable, junto con una alimentación balanceada.

Para la generación silenciosa es importante practicar deportes (22%) y ejercitarse (23%), mientras que los reyes de los juegos en línea son los mayores de 50 años.

Los  “silenciosos” y los baby bommers  representan en la región 36% de los consumidores y se inclinan a comprar productos saludables, tecnología que incorporen elementos como medidores de presión, o plataformas para ejercitarse.  Son los  llamados dispositivos wereables o que se pueden vestir, como los relojes inteligentes.

Empresas de tecnología como Philips entienden el potencial de compra de esta generación y enfocan  parte de su negocio en desarrollar productos de salud y bienestar.

Joao García, director de marca y estrategia para Philips Latinoamérica, comenta que para los adultos mayores la implementación de tecnologías interconectadas dentro de su vida diaria y en su rutina de salud se convierten en grandes aliados.

Otro beneficio es que al estar recibiendo un tratamiento, las nuevas tecnologías, como los sistemas de telesalud, conectan a los pacientes con sus proveedores,  de manera remota para recibir consultas y también actualizaciones sobre el curso y resultado del tratamiento.

Hoy en día no es extraño ver a nuestros padres o hasta a nuestros abuelos usando un teléfono inteligente o un dispositivo que les indica cuántos pasos ha caminado en el día, su pulso y ritmo cardiaco.

“Creemos firmemente en el poder de la tecnología y en su contribución en la mejora al cuidado de la salud, sin embargo, como todo, esto es un cambio gradual y mientras más se dan a conocer y se educa sobre sus beneficios, lograremos una mayor adopción”, menciona García.  

Las nuevas tecnologías se han convertido en una  oportunidad para conocer el mundo, comunicarse, estar conectados y sentirse parte de una revolución que, aunque cambia aceleradamente,   ha comenzado a ser más amigable. No se requieren tantos manuales, sino desarrollar  la intuición humana y despertar la  necesidad de interactuar unos con otros.

El paradigma para sociedades como la panameña está en que cada vez haya más servicios públicos apalancados en nuevas tecnologías. El profesor de la UTP, Nicolás Samaniego, menciona la necesidad de  semáforos inteligentes que avisen a las personas ciegas para cruzar la calle y ascensores que no solo tengan sistema braille, sino que avisen audiblemente la llegada a un piso. O incluso una aplicación que ayude a los ancianos y a los discapacitados a ubicarse dentro de un centro comercial.

Los teléfonos inteligentes, el acceso a plataformas sociales, los videos y la televisión digital son solo una parte de la revolución digital. Aún queda mucho camino y las innovaciones y los avances tecnológicos tienen el reto de ser más incluyentes y no algo para el disfrute de unos pocos privilegiados.

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