Edicion N░ 1009 | 09 de enero de 2018
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OTRO PANORAMA PARA EL PARQUE VEHICULAR



PERSPECTIVAS

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
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CALIDAD. La infraestructura vial de Panamá es la mejor de la región. Su desarrollo redunda en el comportamiento de la venta de carros. LA PRENSA/Luis García
Que en los primeros días del año hayan caído aguaceros torrenciales no significa que al parque vehicular se le vaya a aguar la fiesta. El sector automotor pasa por un periodo de ajuste de ventas, y, sin embargo, las distribuidoras se preparan para afrontar una válida más cerrada en la que solo las más fuertes cruzarán la meta. Fuentes del mercado anticipan 12 meses de exhibición de madurez competitiva.

El mercado automotor panameño cerró 2017 con una contracción de 14.7% en comparación con el año anterior, señala la directora de la Asociación de Distribuidores de Automóviles de Panamá, Patricia Vukelja. La agremiada matiza diciendo que se trata de una “baja” tras un periodo de cinco años de “constante y acelerado crecimiento”. Resalta que esta industria  panameña continúa siendo fuerte y dinámica en comparación con la de otros países de la región.

Un vocero de la compañía Copama, distribuidora de las marcas Isuzu, GM y John Deere, sostiene en cambio que la reducción de ventas  al finalizar los pasados 12 meses habrá sido de al menos  15%. “Nuestra proyección al respecto es que en 2017 se habrán vendido 56 mil 500 unidades”, estima el vocero. (En la otra página ver recuadro: Comportamiento de ventas de automóviles).

Varios factores propiciaron la fortaleza de la industria automotriz panameña aducida por Patricia Vukelja. El país tuvo una tasa de crecimiento económico promedio de 9.38% en el periodo 2011–2016. Fueron determinantes los últimos años del lapso 2002–2014 para ampliar la clase media del país, la cual pasó a representar el 44% de los habitantes. Pese a la tasa de 6% de desempleo anunciada hace unos días, el istmo llegó a tener índices plenos de ocupación. Aumentó el número de habitantes. Y se ha cumplido un plan sostenido de infraestructura vial.

“Panamá está en un constante avance en el mejoramiento de sus infraestructuras relacionadas con el transporte. Siempre será positivo para el país tener mejores vías, [hacer] ampliaciones de calles y avenidas y [prestar] mejores servicios de transporte. Con el crecimiento económico que se espera de Panamá en  2018 y el desarrollo de nuevos proyectos como la expansión de la malla vial, esperamos que se cree un patrón expansionista reflejado en las ventas de nuevos vehículos”, anticipa Vukelja.

El estudio comparativo Panorama del sector automotriz en Centroamérica, de la firma EY, realza las virtudes panameñas en infraestructura vial. La consultora destaca la construcción y el mantenimiento de la red vial del país, más la gestión de las obras de infraestructura adelantadas. Hace hincapié en la construcción de puentes. “Hay que felicitar a Panamá por ser el número uno de América Central y el Caribe en inversiones de este tipo”, valora Antonio Ruiz, experto de EY en el sector automotriz.  

La expansión vial del país representa una distribución más balanceada en los registros de ventas de automóviles por provincia. Una mayor conexión vial se traduce en condiciones más favorables de conducción y de calidad de vida para los habitantes de  áreas diferentes a la capital interesados en adquirir un carro. Este fenómeno se aprecia más que nada en Panamá Oeste y Chiriquí.

Según el análisis de EY, el parque vehicular  capitalino y de la décima provincia llegó en diciembre de 2016 a contabilizar 925 mil 143 carros inscritos, es decir, el 75.7% del total nacional. Después aparece Chiriquí, con 119 mil 174 vehículos registrados (9.7%), y en tercer lugar se encuentra Colón con 46 mil 652 unidades o el 3.8%.

Otras plazas

“No hay distorsión del mercado, sino que simplemente se cambiaron sus dimensiones. Las agencias cuando abren sucursales en otras ciudades, buscan facilitarles los trámites a los compradores, con el registro de placas de su automóvil en la provincia donde residen, explica Fernando Tristán, vicepresidente del Grupo Silaba, distribuidor de las marcas KIA Motors, Chevrolet, Mazda y Cadillac.

Un aspecto poco alentador para la industria  puede constituirlo el costo de financiamiento. El vocero de Copama anticipa un posible aumento de interés bancario de 0.75%, un crecimiento de la morosidad y por ende, una rigidez de los créditos. Añade el impacto por el comportamiento del salario mínimo y la incertidumbre habitual de los años electorales.

El aspecto positivo, rescata la fuente, será la venta de más de 50 mil vehículos, la posible inyección de flujos de dinero con las obras del Gobierno y el reto de descubrir sectores que representen oportunidades de negocios para los distribuidores.

“Estamos pasando por una situación temporal”, sostiene José A. Ramonet, vicepresidente de planificación de marcas del Grupo Corporativo Pérez, distribuidor de los automóviles de marca Toyota, Hino y Lexus. Ramonet añade que la compañía ha visto un ajuste del mercado de manera paulatina y que consiste en un “cambio natural del ciclo” habitual de los negocios. “En realidad no lo hemos visto reflejado en ningún segmento [de la industria] en particular”.

Comenta Ramonet otra manera de ver el liderazgo de un distribuidor como el Grupo Ricardo Pérez, el cual se precia de ser el que “mayor número de unidades” vendió en  2017. “Nosotros vamos mucho más allá de un comportamiento de ventas. Nuestro compromiso [radica] en obtener la satisfacción de nuestros clientes a través de un trato personalizado y diferenciador”.

Es decir: desarrollar el negocio de una manera integral. Ver como una sola y por partes la cadena de acopio y manejo de inventarios, atención al comprador, compra inteligente, posventa, cumplimiento de las garantías y la integración de las soluciones tecnológicas.

A propósito de estos objetivos, el Grupo Corporativo Pérez buscará en este 2018 consolidar su servicio y su estándar de atención al cliente. “Hemos hecho ajustes con la aplicación de nuevas tecnologías para atender cada vez mejor a nuestros clientes y solucionar rápidamente cualquiera de sus situaciones”.

El usuario de la industria vehicular es, precisamente, otra razón de ser de las distribuidoras, además de sus colaboradores. Antes primaban las condiciones de los automóviles, sus características en comparación con el modelo anterior, el precio y las facilidades de pago.

Pasado el tiempo, con la irrupción de la cuarta revolución industrial, los potenciales compradores se empoderaron con mayor información a su alcance, se hicieron más exigentes con las garantías prometidas y con el servicio de posventa y tienen la capacidad de premiar en público, con las redes sociales, las bondades de un vehículo o de rechazarlo en todo o en parte por las mismas vías.

“Es una ventaja para la industria el hecho de que el comprador esté bien informado, que sea exigente. Cuando se tiene un producto de alta calidad y un servicio muy enfocado en la posventa, el interesado se decide por una sola opción. Los clientes valoran el historial de las compañías distribuidoras, que honran su trayectoria con la oferta de productos de primera calidad”, aprecia Tristán.

La tecnología, recuerda  el vocero de EY, debe integrarse sí o sí  a la industria del automóvil. Las compañías que esquiven esta obligación serán absorbidas por otras o desaparecerán. La inteligencia artificial o el blockchain, por citar dos innovaciones, les permiten a los distribuidores tener una mejor lectura de los gustos y preferencias de los consumidores mediante la utilización de las bases de datos y la información de las redes sociales.

“Pero una vez el distribuidor entrega el vehículo, entra en escena una serie de herramientas tecnológicas  para afianzar una relación constante con los clientes”, añade Ruiz. A partir de la tecnología, el vínculo usuario–distribuidora se nutrirá con actualizaciones constantes sobre cambios en el automóvil, mantenimientos periódicos, revisiones y ofertas.

El gran objetivo de los fabricantes lleva rodando mucho más tiempo que los automóviles. El ser humano, o sea el cliente, moviliza todo el sector automotor. Por este motivo debe cultivar la fidelidad de aquel. “El consumidor finalmente va a la compañía que le ofrezca respaldo y la mejor garantía y que se identifique con sus valores”, asegura Fernando Tristán.

Se trata de un ser cada vez más sofisticado, racional y gregario. Pero es alguien que regresa a la individualidad cuando sale del salón de  ventas conduciendo el vehículo recién comprado. En adelante quiere un trato único. Incomparable. Y su satisfacción hace perdurar y aumentar el tamaño de la industria.

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