Edicion N░ 1005 | 05 de diciembre de 2017
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LA REFORMA TRIBUTARIA ESTADOUNIDENSE



LEGISLACIÓN

JOSÉ ANDRÉS ROMERO ANGRISANO
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Bloomberg
Queremos  referirnos a la reforma  tributaria que maneja el Congreso estadounidense, en particular sobre los aspectos relativos al impuesto sobre la renta aplicable a las sociedades de capital constituidas en Estados Unidos o U.S. Corporations.

Debemos comenzar diciendo que la reforma propone rebajar al 20%, a partir de 2018, la actual tasa impositiva del 35%. Más aún, propone eliminar por completo el “Alternative Minimum Tax o AMT actual del 20%”, que es el primo estadounidense del CAIR panameño, o cálculo alterno de impuesto sobre la renta.

Se propone la eliminación del AMT debido a las complejidades y barreras que representa para el crecimiento.  En la misma línea de competitividad tributaria internacional, la reforma busca eliminar el impuesto al dividendo de fuente extranjera.

Actualmente las U.S. Corporations deben pagar impuesto federal sobre la renta con base en sus ingresos de fuente estadounidense y de fuente extranjera. Sin embargo, el ingreso de fuente extrajera que perciba una subsidiaria extranjera de una U.S. Corporation se grava en  Estados Unidos, actualmente, solo cuando la subsidiaria extranjera distribuya dichos ingresos vía dividendos.

Para alivianar la doble tributación internacional que pudiere generar el gravamen estadounidense sobre los dividendos provenientes de la subsidiaria extranjera, la legislación actual permite que una U.S. Corporation utilice como crédito en  Estados Unidos, el impuesto sobre la renta extranjero que haya pagado la subsidiaria sobre los ingresos de fuente extranjera.

Ahora bien, la reforma  propone a partir del año fiscal 2018 una exención total del impuesto sobre los dividendos de fuente extranjera que distribuya la subsidiaria a la U.S. Corporation; y, en consecuencia, propone la desaparición del crédito fiscal respectivo.

Con esta propuesta de eliminación del impuesto al dividendo de fuente extranjera, se busca que las U.S. Corporations puedan competir con multinacionales extranjeras en la venta de bienes y servicios fuera de la jurisdicción de la empresa matriz; y se busca incentivar la repatriación de capitales hacia  Estados Unidos, vía dividendos.

Adicionalmente, la reforma propone que las ganancias no distribuidas por la subsidiaria vía dividendos, sino que se inviertan en bienes tangibles e intangibles en  Estados Unidos, queden ciento a ciento exentas del impuesto federal sobre la renta al ser repatriadas vía inversión, no vía dividendos.

En paralelo, para evitar que las ganancias retenidas por las subsidiarias extranjeras continúen disfrutando del diferimiento del impuesto estadounidense, una vez se apruebe la reforma, esta propone que dichas ganancias retenidas se consideren efectivamente distribuidas, para efectos tributarios, y que se graven en consecuencia.

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Sin embargo, la alícuota de impuesto sería aún más reducida y dependerá de que las ganancias retenidas se encuentren en dinero efectivo (cash) e instrumentos líquidos (cash equivalent) o hayan sido reinvertidas para el giro empresarial de la subsidiaria.

En el primer caso (cash o cash equivalent) el gravamen sería del 12% y en el segundo caso sería del 5%. Los créditos fiscales que se hayan venido acumulando hasta  2017, serían utilizables para pagar este nuevo impuesto, y los impuestos extranjeros que pudieren generarse como consecuencia de esta “distribución ficticia y obligatoria”, también podrán ser considerados como crédito fiscal para el pago de este nuevo impuesto a la repatriación de ganancias retenidas.

Por otra parte, para contrarrestar el diferimiento del impuesto estadounidense sobre “altos ingresos” derivados de bienes intangibles usualmente mantenidos off-shore por subsidiarias extranjeras; diferimiento este que se logra típicamente en 

Estados Unidos adjudicando actividades y riegos sustanciales a dichas subsidiarias con base en normas sobre precios de transferencia estadounidenses; la reforma propone gravar anualmente la siguiente base imponible: “El 50% del monto que resulte de restar a los ingresos totales de la subsidiaria extranjera, un rendimiento nocional calculado [al 7% + la tasa federal por colocaciones a corto plazo] sobre el monto que arroje el costo fiscal depreciado de los activos tangibles de la subsidiaria menos gasto por intereses”.

Con este nuevo mecanismo antidiferimiento, que estaría vigente a partir de 2018, se pretende evitar la erosión de la base fiscal en  Estados Unidos derivada de la planificación off-shore con intangibles.

En cuanto al gasto por intereses en un grupo multinacional al que pertenezca una U.S. Corp., la reforma permitiría la deducción del interés neto (interés pagado – interés cobrado), por parte de la U.S. Corporation, solo en la medida en que dicho interés neto exceda el 110% de la participación de la U.S. Corporation en el Ebitda global del grupo multinacional.

Con esta limitación a la deducción de intereses, busca evitarse que las U.S. Corps. se endeuden para financiar el crecimiento de entidades extranjeras del grupo, cuyos eventuales dividendos no estarían gravados en Estados Unidos.

Tema complejo. Hasta aquí llegamos con esta entrega, sin abordar más por razones de espacio. En la próxima, continuaremos.

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