Edicion N░ 997 | 10 de octubre de 2017
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BITCÓIN EN VEZ DE DÓLAR



MEDIO DE PAGO

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
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Se queda por fuera Costa del Este, y en cambio un resort de Santiago se sumó a la lista, para inaugurar la tendencia mundial en la campiña interiorana. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga

La capital del país registra 19 negocios que admiten el uso de criptomonedas, en particular el bitcóin, como un medio alternativo de pago junto con el dólar y el dinero plástico. La expectativa de uso de estas divisas digitales, estiman sus promotores, se cifra en sobrepasar los 30 comercios cuando finalice el presente año. Significará un incremento de más del 50% dentro de un fenómeno global con ribetes semejantes a los del inicio de la internet.

Son por ahora 19 negocios que titilan aislados como las aldeas de una maqueta navideña, pero que articulan una red de servicios en el área empresarial más vibrante del país. Se aceptan criptomonedas o se transa con ellas en restaurantes, bares, salones de belleza, pequeños hoteles, firmas de abogados, casas de cambio, cajeros automáticos o buses turísticos, en un radio de acción delimitado en El Cangrejo, Obarrio, Punta Paitilla, Punta Pacífica y San Felipe.

Se queda por fuera Costa del Este, y en cambio un resort de Santiago se sumó a la lista la semana pasada, para inaugurar la tendencia mundial en la campiña interiorana. (Ver gráfico: La zona bitcóin).

Migraciones

La llegada de extranjeros fomenta el fenómeno en la capital. Sus limitaciones en manejo de dinero los lleva a buscar soluciones en las criptomonedas. “Solo debemos imaginarnos una persona recién desempacada en Panamá, sin cuenta bancaria o sin mecanismos de transferencia o de almacenamiento para su plata. Pues con el bitcóin le irá muy bien”, apunta Jorge Farías, propietario de la casa de cambios Cryptobuyer y administrador de Block Chain Embassy.

Decisiones monetarias de otros gobiernos inciden en el comportamiento local de las divisas virtuales. Irene Giménez, gerente de la firma consultora Goethals Consulting, destaca el rol de la comunidad venezolana como la usuaria más frecuente de estas monedas. “En Venezuela existe un férreo control cambiario, y una manera de superarlo son las criptomonedas. En este caso, un mercado hiperregulado obliga a los ciudadanos a escapar de los controles oficiales”, añade  Giménez.

Sin embargo, el fenómeno ha tardado en despegar entre los panameños. El desconocimiento del sistema o el temor a la novedad disminuye, por ahora, las posibilidades de un activo digital gestionado a través de un sistema de pago gobernado solo por las personas. “Todos nuestros clientes son extranjeros, ninguno de nuestro país. Pero sí hemos visto que el público local empieza a preguntar por el alcance de las criptomonedas, sobre todo del bitcóin”, sostiene Janice Becerra, abogada de la firma Panamá Legal Group.

Un documento de Block Chain Embassy enumera las formas como se consiguen y se gastan los bitcóins. Dónde se encuentran. Quién los tiene. Dice que pueden comprarse en una casa de cambios a través de una cuenta bancaria; tras haberse pagado un producto o servicio; o trabajando como “minero” del sistema. Se encuentran en los monederos digitales descargados en una
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computadora de escritorio o portátil y en el dispositivo móvil. Se transfieren directamente a la persona mediante la red y sin pasar por un intermediario financiero.

La seguridad en el manejo del dinero, un aspecto aún vulnerable para entidades financieras y los titulares de las cuentas bancarias, impulsa el uso de las divisas digitales en los turistas y las personas de negocios.  “Somos una plataforma aérea que vende asientos de vuelos privados en helicóptero. Hacemos vuelos al interior, Playa Blanca, isla Contadora, Buenaventura y Chiriquí. Hemos recibido ya varios pagos en bitcóins, aunque tenemos terminales que admiten tarjetas de crédito. Tenemos además un cajero de monedas virtuales”, comenta Rafael Almeida, gerente de Fly Heaven.

Algunos  clientes emplean las criptomonedas para evitar la fatiga. “Ellos las gestionan a su antojo y se ahorran   el desplazamiento hasta  una casa de cambios y el regateo   sobre una tasa cambiaria impuesta por un tercero”.

La inseguridad en el manejo del dinero y de los datos del usuario, agrega Farías, debe  reducirse “notablemente” con las criptomonedas. “En Cryptobuyer todo el sistema es electrónico y toda nuestra base de información está encriptada. Aunque alguien quisiera destaparla, jamás podría acceder a ella”. Según esta descripción, parece  más fácil abrir un balín al que solo tienen acceso las autoridades. “La información es totalmente abierta para los reguladores y las instituciones oficiales”.

LA FUERZA DE LA COSTUMBRE

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VISIÓN. Jorge Farías estima que al terminarse el año Panamá tendrá 30 comercios que admitan las criptomonedas.  LA PRENSA/Ricardo Iturriaga

El bitcóin se convierte en una divisa de empleo habitual en múltiples mercados. Pese a las restricciones, adonde llega se queda a sus anchas. Panamá sigue la regla.
“El país no tiene una moneda de curso forzoso por determinación constitucional. Este principio legal se deriva del convenio monetario de 1904 con Estados Unidos, el cual   establece el dólar  como una moneda de tracto legal en la República de Panamá. Aquí se pagan las transacciones  en dólares. Otras divisas deberían  aceptarse por  alguna  norma  legal o administrativa que faculte su uso, para hacer pagos al Estado y a las entidades de servicios públicos”, explica el abogado Rodrigo Noriega.
 
Irene Giménez advierte del uso del dólar en Panamá como divisa de uso habitual, en vez de tener la  condición de  curso forzoso. “Este es el mayor activo del país, a diferencia de otros con sus monedas estatales y los [subsiguientes]  controles gubernamentales”. Un aspecto monetario excepcional apropiado para “una experimentación más veloz con las criptomonedas en comparación con mercados vecinos”.

El restaurante Unagi Fusion acepta bitcóins y otras monedas digitales. El propietario Dan Domínguez tomó la decisión de admitir estas divisas porque “confía” en la masificación de una tendencia monetaria en manos  de panameños de la clase media en adelante.

Curiosos ellos de temas sofisticados, inmersos en las redes sociales, informados sobre acontecimientos globales mediante diversos canales informativos. Hasta  2016 habían acudido al bitcóin como un mecanismo de inversión, y solo a principios de este año empezaron a comprobar sus propiedades como instrumento de pago. Según Farías, hecha la transacción  en un  punto de venta electrónico  instalado por Cryptobuyer, el comercio recibe al otro día la suma pagada por el cliente.
     
Unagi Fusion canaliza la tendencia. El restaurante, frecuentado entre semana por profesionales, y por familias locales y extranjeras en las noches y de viernes a sábado, se especializa en la mezcla de sazones orientales y caribeñas. Una cocina sofisticada palpable, por ejemplo, en su plato de brochetas de queso con tomates deshidratados. Dan Domínguez instauró el pago en varias divisas digitales para diferenciarse de la competencia. “En esta zona son habituales las reuniones de negocios. Los extranjeros exigen ya la posibilidad de pagar con criptomonedas. Si no las aceptas, se van a otro lugar”.

Según Gustavo Barreiro, mánager de operaciones de Goethals Consulting, el país vive  el umbral de un fenómeno que en Colombia agrupa casi 100 negocios, y en Costa Rica, menos de 10. En Panamá, 19 comercios alimentan una criatura todavía pequeña pero capaz de disputar la hegemonía del dólar.

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