Edicion N 976 | 16 de mayo de 2017
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MISIÓN CUMPLIDA



CRÓNICA

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
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DISCIPLINA. Con 22 años de edad, el veragüense suma casi dos décadas de estudios científicos y prácticas artísticas. Un joven futurista, pero que valora la historia, la literatura y las relaciones humanas. Cortesía
Bruce Willis encarna al astronauta Harry Stamper, y Liv Tyler personifica a su hija rebelde Grace, y el planeta acaba de salvarse gracias a que  una bomba nuclear estalló en la nuez de un asteroide que  amenazaba impactar la Tierra.

Pero una falla de la operación le impide a Harry, el hombre más valiente de todos, regresar a casa. Entonces le pide permiso a la NASA para hablar por última vez con su hija a solas, él desde algún punto sideral y ella solitaria en un enorme salón oval con una pared cubierta de pantallas con el rostro de su padre, pero en las que se transmitía hasta hace unos instantes el devenir de la misión espacial. 

—Hola, hija. Sé que te prometí que iba a volver a casa. Creo que voy a tener que romper esa promesa-, empieza diciendo Harry.

—Todo lo bueno que tengo dentro de mí lo tengo por ti. Te amo, tengo miedo, revela Grace.

—Pronto no tendrás miedo. Ya casi terminamos, concluye Harry antes de avisarle a ella que irá a verla de vez en cuando.

Esta conversación de las postrimerías de la película Armagedon hizo escurrir las lágrimas de un chiquillo de cuatro años de la comunidad de La Mata, provincia de Veraguas. Una vez terminó la cinta, Ulises Núñez Garzón lloró porque “no iba a poder conocer a Bruce Willis, quien se había muerto salvando a la humanidad”. Entonces salió disparado como un meteorito adonde su madre para anunciarle la decisión de ser astronauta cuando fuera grande.

“Mi mamá siempre ha sido muy buena para ponerme los pies sobre la tierra, pero nunca me cortó las alas”, comenta ahora Ulises, de 22 años y recién graduado de ingeniero aeroespacial del Instituto de Georgia Tech de Atlanta, Estados Unidos. Obtuvo las mejores calificaciones de la promoción y en agosto inicia sus estudios de doctorado por un periodo de seis años. En un futuro, anuncia el nuevo héroe de los panameños, quiere regresar a su país y cumplir su promesa de ayudar a establecer aquí una industria aeroespacial. 

Si para los propósitos galácticos fueron insuficientes la falta de recursos y la crudeza con la que Regina Garzón solía aterrizar a su hijo, tampoco fue una barrera la negación de una beca por parte del Estado panameño cinco años atrás.

Antes de concluir los estudios de secundaria en la escuela San Vicente de Paul de Veraguas, Ulises se había postulado ante las entidades nacionales para obtener su apoyo durante los estudios de pregrado  en Estados Unidos. Tres instituciones llenaban las ilusiones del veragüense: la Universidad de la Florida de Indiana, la Universidad Aeronáutica de Daytona Beach y el Instituto de Tecnología de Georgia o Georgia Tech. La carrera cursada superaba los 200 mil dólares.

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RESULTADOS. Ulisés Núñez posa delante de la sede icónica del Instituto de Georgia Tech. El expresidente Jimmy Carter se graduó de esta universidad. Cortesía
Entre los requisitos exigidos a los estudiantes panameños interesados en hacer ciertas carreras universitaria en el exterior mediante una beca, aparece la elaboración de un ensayo sobre el porqué debe otorgarse este apoyo oficial en favor del país.

Ulises tardó años preparando un ensayo que llegado el momento escribió con la velocidad del cometa Halley. Como si alguien le estuviera dictando, redactó una propuesta concerniente a la vulnerabilidad del país por “su dependencia del Canal”, en tanto que la industria aeroespacial de  Estados Unidos le aporta “a su economía un trillón de dólares anuales, o sea un millón de millones de dólares”. Según el comentario, Panamá puede desarrollar una industria aeroespacial modelo después de cumplir un proceso lineal de metas.

Era la visión de un muchacho de 17 años, que sigue vigente y que se entronca en varios ejes de cumplimiento. El país tiene mucho tráfico aeronaval, esbozó Ulises, y por ende necesita compañías de mantenimiento  de aviones. “Esto no es un lujo”. Debe generar el recurso profesional idóneo en universidades locales, con programas de pregrado y de postgrado. “Así se mejoran los salarios que  van a quedarse acá”.

Más adelante se  podrán establecer centros de investigación para producir conocimiento científico y desarrollo de tecnologías. “Una vez pase todo esto, se generará un efecto dominó”. La última fase consiste en aprovechar la posición geográfica  para fabricar y distribuir aparatos y repuestos aeroespaciales.

“La revista Time publicó hace unos años  un reportaje acerca de un concepto que hoy revoluciona el presente siglo: la ciudad aeropuerto”. Son terminales aéreas con desarrollos urbanos alrededor, en las áreas de un país sin mayor población. “La idea mía era establecer uno de esos desarrollos en la comarca Ngäbe Buglé, o en Colón, o que me lo pongan en mi Veraguas”.

Rechazada la solicitud de la beca, el entonces aspirante a la presidencia, Juan Carlos Varela, accedió a correr con los gastos universitarios de Ulises. Aunque el ingeniero agradece el gesto del mandatario, aclara que sus resultados académicos no obedecen a “la generosidad del presidente”, ni son producto de un esfuerzo personal de casi dos décadas. “Dios ha sido grande en cumplir su propósito en mi vida, de hacerlo cumplir de la manera que él quiere”.

Unos creen en Dios, otros en Marx, y varios más en el Dalai Lama. En el caso de Ulises una fuerza poderosa, superior, lo llevó a birlar las adversidades. Hijo de una contadora pública autorizada, divorciada del papá del joven, la figura paterna se resolvió con Regino Saavedra. “Él es mi padrastro desde que tengo dos años. Yo le digo papito”.

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HONOR. Ulises se puso de pie durante la ceremonia de graduación, en la que varias se mencionó al panameño. Cortesía
Saavedra se dedicó por años  a conducir camiones de carga, granos y ganado dentro del circuito Panamá-América Central. “Él se volvió pastor de una iglesia cuadrangular y junto con mi mamá me enseñaron el temor a Dios”.

Un adagio popular que se le adjudica a la Biblia les advierte a sus lectores: Ayúdate, que yo te ayudaré. Ulises llegó a Georgia Tech por obra también de su disciplina académica, su solvencia sin acento en el idioma inglés y unas dotes sociales que ya quisieran acreditar los presidentes de varias multinacionales.

El veragüenses tiene el perfil exigido por las universidades del exterior.

La oferta

La semana pasada en la Ciudad del Saber se reunieron 17 representantes de sendas universidades norteamericanas invitadas a un encuentro por la Embajada de Estados Unidos. Alonso de la Guardia, vicerrector de la sede panameña de la Universidad del Estado de La Florida, o Florida State University, comentó al cierre de la cita que Estados Unidos se constituye para los panameños  en la primera opción de hacer estudios  superiores en el exterior. Después se encuentran Japón y otros países de Asia.

Paul Gabriel Alba, director del Instituto USA, perteneciente al programa de Educación Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos, comenta la importancia de América Latina en los planes de becas universitarias de ese país. El subcontinente representa casi el 20% de los apoyos totales o parciales a estudiantes de pregrados y de posgrados del mundo. (Ver recuadro: Estudiantes internacionales en Estados Unidos).

Panamá, dice el funcionario, está representada con cerca de 2 mil 500 becarios, entre estudiantes de licenciaturas, como Ulises Núñez, y los inscritos en postgrados y programas de convenios bilaterales. Estas cifras convierten al país en el número uno de la región en enviar estudiantes a las universidades de Estados Unidos.

Según Paul Gabriel Alba, el gobierno de ese país valora a los aspirantes con una visión integral puesta en tres condiciones: manejo óptimo del idioma inglés, buenas calificaciones y proyección social para vincularse a la comunidad.

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FICCIÓN. El astronauta encarnado por Bruce Willis y que inspiró un niño para salir adelante. Archivo
Sin dinero para asistir a un centro especializado y mucho menos para un intercambio estudiantil en el exterior, Ulises Núñez aprendió inglés en las clases de la escuela San Vicente de Paul y viendo películas como Armagedón y entablando conversaciones ocasionales con hombres y mujeres de biotipo estadounidense en supermercados o playas veragüenses. “Si eran rubios o muy blanquitos, me les acercaba con un good morning”.

Leyó la Biblia en dos ocasiones y  cuentos y muchos relatos de historia y de revistas, y con el tiempo empezó a hacerlo en inglés. Más adelante, por su propia voluntad, decidió traducir a este idioma las tareas de castellano y de otras materias como ciencias sociales. Y así, paso a paso, pues tenía prisa, ganó la solvencia suficiente en un idioma con el cual establece ahora conversaciones con ejecutivos de la Boeing.

Ulises Núñez toca cinco instrumentos: el trombón, el eufonio de tres pistones, el eufonio de cuatro pistones, la tuba, el seuzáfono y la flauta. Perteneció a la banda de la escuela. Le resultaban habituales las presentaciones en público. Realizó cursos extracurriculares de artes liberales, que no son humanidades, sino actividades para fomentar el desarrollo de las sociedades.

Fue un estudiante ejemplar. El doctor Bernardo Fernández, científico panameño a cargo de la Estación RN50, nacida con el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares, con al menos 80 operaciones en el planeta, recuerda de Ulises su talento y su disciplina. “En una ocasión logró la medalla de oro en las Olimpiadas Nacionales de Física. En la siguiente competición ganó la medalla de plata. Pero no pudo participar por tercera vez debido a una lesión en la mano”.

Aprendió a “amar a la física” gracias a una profesora de la materia graduada de ingeniera mecánica en la Universidad Tecnológica de Panamá y con estudios superiores acreditados en  Estados Unidos. La profesora María Him les enseñaba  a los chicos inscritos en las Olimpiadas el significado de la ingeniería como un instrumento del ingenio humano para solucionar su vida en sociedad.  “Me decidí por aeroespacial. Ese era mi futuro”, comenta Ulises.

El veragüense llevó una vida universitaria dedicada a actividades investigativas, distribuida en nueve módulos de trabajo. Integró un club fraterno estudiantil. Escribió ensayos. Hizo presentaciones orales. Cumplió pasantías y labores sociales. Estudió con la ilusión de aquel chiquillo arrellanado en un sillón viendo una película sobre el fin de la humanidad. Desda hace unos meses tiene novia. Nació en New Jersey, y desciende de lituanos.

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Realidad. Una ilustración de un artista panameño logra captar el semblante del veragüense que conquistará el espacio. Lowis Rodríguez
Ulises sostiene ahora que en él habitan dos filosofías. Una de ellas nace en la Biblia y le dice que el conocimiento es más precioso que el oro, “lo cual ha sido muy bueno para conocer la historia del mundo”. La otra le permite saber cómo funciona la naturaleza.

Con esas dos filosofías y el recuerdo inspirador del héroe de Armagedón, Ulises Núñez Garzón tiene el sueño de aterrizar un día en Panamá e imprimirle un  sello aeroespacial, para contribuir así al desarrollo del istmo.

La propuesta de Japón

El Gobierno de Japón ofrece a través de su embajada en Panamá un programa de becas para los interesados en cursar estudios superiores  en universidades públicas de ese país. Hasta la fecha han sido becados 107 panameños quienes optaron por carreras técnicas, con una duración de tres años de estudio, o licenciaturas, las cuales duran cinco años. Los programas de postgrado de maestrías y doctorados  duran  dos años. Inscripciones  abiertas.  www.panama.emb-mofa.go.jp. Correo electrónico: [email protected]

La propuesta de Francia

El país galo se precia de tener una de las ofertas universitarias más democrática del mundo. El sistema educacional de este segmento está elaborado de tal manera, que no hace distinciones entre estudiantes franceses y extranjeros. Las universidades públicas, alrededor de 60, tienen matrículas para licenciaturas con tarifas 350 dólares por periodo. En maestrías el precio ronda los 500 dólares. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, a través de su embajada en Panamá, suscribió un convenio con la Secretaria Nacional de Ciencia y Tecnología,  para promover un programa que otorga becas completas en maestrías y doctorados. Las inscripciones están abiertas.

La Embajada de Francia trabaja con la Alianza Francesa, institución que promueve las actividades culturales, las oportunidades de desarrollo personal y de las comunidades y la aproximación entre la gente. En otras palabras: Liberté Égalité Fraternité.

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