Edicion N 967 | 14 de marzo de 2017
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informe central

LA BANCA SE ACREDITA COMO ‘VERDE’



COMPROMISO

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
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FAUNA. Una tarántula del sendero El Berral, en medio de la vegetación de El de Valle Antón. Muy cerca de este paraje se construía una carretera hace dos años.
LA PRENSA/Alexander Arosemena

Los Proverbios, que todo lo abarcan, tienen en su capítulo 24, versículo 27, un dictamen que bien puede ajustarse al propósito de la banca de robustecer la gestión de riesgo ambiental de los créditos corporativos. El axioma bíblico reza: “Ordena tus labores de fuera, y tenlas listas en el campo; y después edifica tu casa”.

En el caso de las entidades bancarias locales, en particular aquellas con cartera de préstamos empresariales, la sentencia toma sentido práctico en la iniciativa de “Banca sostenible” impulsada desde 2016 por la Comisión de Sostenibilidad de la Asociación Bancaria de Panamá.

Su mesa de trabajo identificó una hoja de ruta en la cual se unen actores importantes como la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon) y entidades oficiales, con el objetivo de crear un protocolo voluntariamente verde para elevar el estándar de desempeño de los bancos en criterios ambientales y sociales aplicados como condición de un financiamiento, comenta Carlos Rivas, subgerente de riesgo ambiental, social y de reputación de Banco General.

Un análisis de Ancon, financiado por el Programa de las Naciones Unidas para  el Desarrollo, argumenta con cifras la importancia de una iniciativa como la adelantada por la agremiación de bancos. El estudio Gestión de riesgos ambientales y sociales — Análisis de la banca panameña: Antecedentes, actualidad y perspectivas pone de  presente el crecimiento económico del país como resultado del desarrollo de diferentes actividades sectoriales, aunque recuerda su impacto “en el ambiente generando un agotamiento de los recursos naturales y [la] contaminación del entorno”, lo cual convierte su preservación “en un desafío”.

El informe  remite a otro de la Superintendencia de Bancos de Panamá del pasado mes de septiembre en el cual los sectores con un comportamiento crediticio positivo corresponden a actividades empresariales cuyo desempeño tiene una relación directa con el entorno ambiental y la comunidad. En este campo, las industrias representan el 20.4%; la construcción, el 16.3%; las hipotecas o venta de viviendas, el 12.4%; y la ganadería equivale al 11.6%.     
 
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AMBIGÜEDAD.  Letrero de la aprobacion del estudio de impacto ambiental de los terrenos en la vía Centenario.
LA PRENSA/Ricardo Iturriaga

El diagnóstico tuvo la participación voluntaria de varios bancos a través de una encuesta sobre avances en gestión de riesgo medioambiental. Las entidades consultadas representan el 45% de los activos totales del Centro Bancario Internacional. Es decir la suma de 53 mil millones de dólares. Las respuestas ponen los puntos sobre las íes en la importancia de elaborar una normativa bancaria ambiental propia, que no remita a otras leyes.

Frente a la pregunta acerca de si su institución ha presentado algunos de los antecedentes en materia socioambiental, como afectación de la capacidad de pago de los clientes por eventos naturales, el 46% de los consultados respondió afirmativamente. El 23% hizo lo propio respecto del deterioro del valor de las garantías por anomalías ecológicas. (Ver recuadro: Antecedentes en materia ambiental y social. Pág, 25).

Parte de las inquietudes nace de una falencia legal financiera. Fernando Lasso de la Vega, director de desarrollo de negocios de KPMG, sostiene que “los temas sobre sostenibilidad no están regulados directamente” por una norma bancaria. Esta ausencia se supera con los requisitos exigidos por “las organizaciones internacionales de financiamiento, léase Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial o CAF–Banco de Desarrollo de América Latina, que piden fondos” a los bancos prestatarios “para poder verificar que no haya un impacto al medio ambiente”.

La cultura corporativa adiestra a los bancos con créditos en favor de organismos internacionales. “Están educados para hacer esto”, comenta Lasso de la Vega. Otras entidades optan por una iniciativa propia y desarrollan una plataforma de mitigación de riesgos específicos pese a que toma su tiempo.

Banco General identificó en 2009 la necesidad de crear y poner en funcionamiento un Sistema de Riesgo Ambiental y Social, el cual se incorporó en su modelo de gestión crediticia y opera como una de sus partes fundamentales.

Las operaciones de Global Bank se realizan con tres pilares corporativos: políticas, procedimientos y procesos y herramientas. En el contexto ambiental, la armonía de aquel tridente pretende disminuir riesgos futuros de recuperación de crédito, devaluación de garantías y pérdida de reputación corporativa por motivos legales y sociales que afecten la imagen y el desarrollo del proyecto o de la actividad financiera, destaca Lorena Husband, gerente de Mercadeo de Global Bank.

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EQUILIBRIO. El niño, la cometa y parque. La protección del medio ambiente es la manera salvaguardar los pilares de una comunidad.  LA PRENSA/Eric Batista

Multibank asumió el compromiso de evitar el mínimo impacto ambiental negativo en su portafolio de clientes y de inversiones y en la sociedad, según la actividad económica de los deudores. La institución afirma que su búsqueda de un resultado ecológico positivo se surte bajo un marco legal de referencia dispuesto en la legislación ambiental nacional y de acuerdo con las normas de desempeño del Banco Mundial y sus filiales.

El reto

El desafío de la banca sostenible, tal vez el más complejo, se halla en cómo hacerla posible. Fuentes consultadas proponen una norma de obligatorio cumplimiento; otras expresan la necesidad de generar un sendero individual hasta volverse un comportamiento habitual sin la necesidad de un imperativo legal.

“Este tema es una capa más de trabajo, un trámite más. Pero lo importante es llegar a una regulación, como en otros países. Esto asegura una igualdad de competencia. Porque si un banco pone una serie de requisitos, los interesados en un préstamo se van para el banco que no los pide”, advierte Rita Spadafora, directora de Ancon.

Los principios de Banco General lo impulsan a gestionar el riesgo ambiental por motivos ajenos a la esfera legal. “No lo hacemos porque repercuta de manera positiva en nuestra reputación; lo hacemos porque es lo correcto y lo justo con todos nuestros grupos de interés”, afirma  Carlos Rivas, quien añade la importancia de asumir el compromiso ambiental como un asunto de competitividad. “El banco que lo implemente bien tendrá una ventaja competitiva sobre los demás”.

Global Bank comenta cómo su reputación resulta necesariamente favorecida cuando recomienda e incentiva en sus clientes la puesta en marcha de las mejores prácticas ambientales. Esta forma de asumir el desafío ecológico, sostiene Lorena Husband, ayuda al deudor a disminuir o anular los eventuales efectos durante el desarrollo de la obra. “Podemos identificar nuevas oportunidades de negocios para nuestros clientes y anticipamos mejores resultados con la aplicación de estrategias de producción más limpia”.

En Multibank expresan que el buen nombre de una institución bancaria comprometida en potenciar el crecimiento de los productos financieros con resultados favorables para el medio ambiente y la  sociedad fortalece la reputación de la entidad ante organismos multilaterales, tales como el Banco de Desarrollo Interamericano, la Corporación Financiera Internacional, la Corporación Interamericana de Inversiones  o el Deutsche Investitions und Entwiklungsgeseelchaft. En otras palabras, favorece las relaciones con bancos prestamistas de bancos.

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RITA SPADAFORA, directora de Ancon
LA PRENSA/Archivo

Satisfecha la sostenibilidad como una decisión por decisión propia, con la buena noticia de tenerse un marco de referencia, Fernando Lasso de la Vega, de KPMG, comenta la ausencia de un brazo que fuerce el cumplimiento del propósito. “Así que es voluntario y entonces la banca multilateral, queriendo interactuar solo con empresas que financien proyectos sostenibles, obliga a que estas trabajen a su vez con agentes de la misma índole, y se arma la cadena de valor sostenible, lo que al final se apalanca en la ejecución de los valores reales de la organización y de las personas, no en un marco jurídico”.

Francia
 
Dice un proverbio de los abuelos que la competencia siempre produce perdedores. Esta vez tiene una excepción con el protocolo verde que según Rita Spadafora se convendrá en este mes de marzo después de dos reuniones suscitadas en diciembre y enero en la Asociación Bancaria de Panamá.

La firma del documento empezará a solventar la falta de regulación financiera propia sobre temas ambientales y sociales. “Su incumplimiento genera multas, sanciones y cierre de operaciones; conduce a la denegación de permisos ambientales; genera el boicot de los consumidores o de las comunidades afectadas; hace a las instituciones objeto de acciones legales; genera costos derivados de emisiones de gases y de descargas contaminantes o de residuos. La lista de efectos es larga y de grandes repercusiones”, acusa la directora de Ancon.

Hace unas semanas, antes de los carnavales, una francesa experta consultora en responsabilidad social corporativa le comentaba a   Lasso de la Vega que el reto de la sostenibilidad estaba en países como Panamá y no en Francia, donde todo está regulado por ley, y donde se adelantó ya el proceso de hacer lo correcto y el comportamiento de proveedores y de clientes se convierte en un asunto de qué es lo correcto.

 “Y no se dan cuenta de que muchas empresas solo hacen cumplimiento o lo mínimo”, concluía la experta.
En Panamá esta satisfacción mínima de los requisitos legales relacionados con la naturaleza se observa en ocasiones con el cumplimiento de una empresa solo cuando obtiene su estudio de impacto ambiental (EIA). “Si uno pregunta cuál instrumento usan, responden que el EIA. Ponen todos los huevos en la canasta de este documento de gestión del ambiente, pero sabemos que suelen tener deficiencias: sus estudios fueron elaborados sin la debida forma por constructores o agentes o revisados así por los funcionarios correspondientes”. (Ver recuadro: Causantes de la falencia).

Estas y otras deficiencias llevaron a algunos bancos a establecer una gestión de riesgo ambiental más sofisticada, con un acompañamiento de los deudores en sus labores cotidianas. Banco General inicia el proceso con la validación por parte del oficial del área del negocio, para comprobar si la actividad del cliente se encuentra en la tabla de exclusión del  banco.

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FERNANDO LASSO DE LA VEGA, director de desarrollo de negocios de KPMG
LA PRENSA/Luis García

Debido a su posicionamiento internacional en varias plazas, la entidad tiene en cuenta si el negocio pertenece a la lista taxativa de la normativa ambiental vigente en el país donde aquella opera. En caso de hallarse en la lista, solicita al cliente  toda la información ambiental y social proporcionada por la autoridad ambiental respectiva y la envía a la unidad especializada de riesgo ambiental y social para su respectiva evaluación.

“Esta unidad se encarga de generar y hacer seguimiento a las recomendaciones y planes de acción para garantizar el correcto desempeño de los proyectos y evitar pasivos ambientales y sociales que puedan repercutir en el cliente y en el banco”, explica Carlos Rivas.

Global Bank verifica en sus clientes el cumplimiento de las regulaciones ambientales, laborales y sociales según la actividad que desempeñan. Corrobora las medidas de prevención y mitigación de acuerdo con los riesgos ecológicos y comunitarios, y estudia el posible impacto de las operaciones. Tiene una lista de exclusión atinente a las actividades ilegales contenidas en la legislación nacional o en convenios internacionales, y determina así en cuáles sectores empresariales se abstiene de participar.

“El sistema es aplicado a todos los créditos de banca empresarial preclasificados en medios y altos o destinados a financiar actividades con el requerimiento de un EIA, según la condición de los clientes: comerciales, industriales, agropecuarios o de construcción”, especifica Lorena Husband.

Global Bank evita incumplimientos con “visitas al campo” para verificar el comportamiento del cliente y si aplica las medidas de mitigación de forma correcta. Igualmente solicita la documentación pertinente para constatar el cumplimiento de legislación vigente por parte del deudor.

La banca sostenible es la evolución lógica y dinámica de la banca tradicional, sentencia Carlos Rivas. Sea voluntariamente o mediante una norma de estricto sentido bancario, el paso que busca dar la Asociación Bancaria determinará un camino por recorrer. Habrá que ver si los competidores acusan cansancio, cuáles acortarán distancias y quiénes saldrán adelante según los postulados del protocolo verde.
Será cuestión de supervivencia el acreditarse como una banca ecológica.
 

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