Edicion N 889 | 18 de agosto de 2015
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LO BARATO A VECES SALE CARO



seguros

SHERLY DÍAZ
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responsabilidad. Si una aseguradora no cumple con los márgenes de liquidez, ni el patrimonio técnico ajustado, no puede cumplir con los requisitos mínimos para operar. Fotolia

La reciente intervención de   Seguros Constitución por parte de la Superintendencia de Seguros y Reaseguros de Panamá es para algunos miembros del sector una muestra de que en el mercado actúan muchas aseguradoras para un país  pequeño como   Panamá.

El país se puso de moda en todo el mundo, la ampliación del Canal, el desarrollo del sector de bienes raíces, el impulso de los centros de llamadas y la creación de zonas especiales  auparon  un fuerte crecimiento económico en la república, y por ende  surgieron oportunidades de empleo, nuevos negocios y  más aseguradoras. Hace ocho años el mercado tenía 18 compañías;  en la actualidad suma 31.

“Creo que el mercado no es lo suficientemente grande para  tener tantas empresas, sobre todo nuevos jugadores, que no tenían bancos u otros recursos que les sirvieran de apalancamiento en sus ventas, y se vieron obligados a entrar en una guerra de precios”, comenta un ejecutivo del mercado que pide la omisión de su nombre.

Pese a estas contingencias, José Joaquín Riesen, superintendente de Seguros y Reaseguros de Panamá, realza el   potencial de crecimiento del mercado siempre y cuando la competencia  se base en un mejor servicio al cliente  y no solo por el precio.

“Hay que educar a la población para que esté consciente de los riesgos a los que está expuesta y la importancia de [tener un] seguro”, añade Riesen.

Realidades

La queja recurrente de algunas empresas del sector es que, por ejemplo, una póliza de autos tiene el mismo precio de hace 10 años, sin tener en cuenta  la inflación y que el vehículo y las piezas tienen un precio mayor. “Se produce  una insuficiencia en primas. La guerra voraz  del mercado genera  tarifas por debajo de sus puntos de equilibrio; y tenemos muchas compañías perdiendo plata trimestre a  trimestre”, aduce el ejecutivo.

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 Riesen opina que este mercado tiene potencial de crecimiento.
LA PRENSA/Archivo

Ante este argumento, Riesen señala que el regulador panameño  está elaborando el acuerdo de insuficiencia de prima, mediante el cual las “aseguradoras tendrán que adecuar sus reservas para  contribuir a mejorar sus resultados”. Si la empresa no satisface los márgenes de liquidez  y tampoco puede ajustar  el patrimonio técnico, entonces incumple   los requisitos mínimos de operación.

El informe de margen de solvencia del primer trimestre del año expedido por el regulador  revela que la aseguradora intervenida  tenía una insuficiencia patrimonial  superior a los 5 millones de dólares.

Pero no es la única, pues otra compañía presenta una insuficiencia  patrimonial de más de 2 millones de dólares. A propósito, Riesen comenta que esta  empresa terminó con utilidades  su cierre anual de 2014.  

Esta compañía  hizo una inversión reciente que apunta a su crecimiento y el de su mercado para beneficio de sus clientes, pero “por criterios internacionales prudenciales no les hemos reconocido dentro de su patrimonio técnico dicha inversión”, dice el superintendente. Agrega que  han conversado con los voceros de la empresa quienes les informan  que están  tomando medidas.

Efecto dominó

Que el regulador se haya visto en la obligación de intervenir una aseguradora  es “un golpe a la imagen de la industria, pero peor es la forma en que se afecta a los asegurados”, advierten varias fuentes.

Un asegurado que, por ejemplo, contrata una póliza de vida y tiene años de pagar un producto que compró a largo plazo, puede verse afectado si la aseguradora registra pérdidas en ramos como autos y salud. Al momento de una intervención, todos los valores de ese cliente contenidos en una póliza los va a perder, o atravesará un escenario peor si la compañía quiebra porque  la póliza se hace caduca.

Posiblemente cambien las condiciones en que ese asegurado vuelva a adquirir otra póliza, cuando tenga más edad y por ende le aumenten la tarifa.

En  salud es más complejo. Si el cliente tiene alguna enfermedad que desarrolló mientras estuvo asegurado con una compañía, quizás la nueva aseguradora se abstenga de hacer una cobertura.  Incluso se puede convertir en un sujeto a quien se le dificulte conseguir una póliza porque padeció un infarto, tiene cáncer o está en tratamiento.

“El cliente pierde lo que deseaba tener: que es una cobertura de vida y de salud”. Para evitar  situaciones semejantes, dicen expertos, el regulador   tiene a su favor  todas las herramientas para inspeccionar con más rigurosidad a las compañías.

“No se puede permitir que en cada trimestre las aseguradoras continúen perdiendo dinero. El regulador tiene que exigir tarifas suficientemente buenas para poder enfrentar  reclamos y gastos administrativos”, comentan.

“El mercado va a salir fortalecido y hay una superintendencia velando activamente por sus intereses”, destaca José Joaquín Riesen.

Al buen entendedor, pocas palabras.

Las inquietudes del mercado

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Dino Mon Vásquez, Vicepresidente ejecutivo y gerente general de Mapfre Panamá

Una de las principales preocupaciones de cualquier sistema que opere el negocio de seguros es vigilar su viabilidad financiera y su permanencia a largo plazo. Por esta razón es esencial exigir —desde los estudios iniciales de factibilidad para el montaje de la posible operación, así como en el proceso usual de negocios cuando ya se está en operación— un régimen de capitalización o solvencia adecuada que permita en todo momento la protección de los asegurados y la salud del sistema de negocios como un todo.

La determinación y evaluación de la posición financiera de capital o solvencia de una institución de seguros y en consecuencia su fortaleza, requiere tener una visión coherente e integral y a la vez dinámica (evaluaciones constantes) de los factores de riesgo a los cuales la compañía está expuesta.

Esta visión es todavía más crucial cuando se evalúa el plan de negocios de seguros de una compañía nueva, ya que los supuestos en cuanto a los tipos de riesgos que se captarán en calidad, cantidad, diversidad, así como los adecuados sistemas para su gestión y control, pueden distar tremendamente de lo que ocurra en la práctica. En este caso, el seguimiento continuo de las operaciones que en la práctica resulten de la comparación con lo inicialmente presentado es fundamental para establecer también cambios en los niveles de capitalización y solvencia que se requieren. La prudencia en la forma en que se estimen las consecuencias que resultan de la materialización de los riesgos es la clave para una elección de capital y solvencia adecuados para el negocio de seguros, recordando que una aseguradora debe hacer frente a sus responsabilidades bajo todas las circunstancias previsibles, en el corto y largo plazo. Por lo anterior, no todos los planes de factibilidad de nuevas compañías de seguros aplican para un mercado y más cuando el mismo es maduro y ya de por sí las compañías que operan enfrentan retos importantes,  tanto de crecimientos como de diversificación de negocios. También la estructura propia del mercado puede requerir diferentes maneras de enfrentar la evaluación del capital para las compañías existentes.

La elección y supervisión de nuevas compañías que aporten diferenciación real en el mercado, siempre con un capital cónsono de acuerdo a los riesgos que asumirán y los que realmente asumen es una función fundamental de la supervisión que esté vigente.

 

 
 
 
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