Edicion N 758 | 11 de diciembre de 2012
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LA CLASE MEDIA SALE DE COMPRAS



COMPORTAMIENTO

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
ocastano@prensa.com

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Consciente. Es un sector que cuida su empleo y suele ser responsable con sus deudas. LA PRENSA/Eric Batista

Ni el Gobierno Nacional ni todo el conglomerado económico y empresarial del país estarían en el primer lugar entre los afectados directos si se profundizaren las crisis económicas de Estados Unidos o de Europa o en el caso de sucederse la tan anunciada merma de la producción de bienes y servicios del gigante oriental, China.

La principal víctima de esas catástrofes tan temidas como una pandemia, es un ciudadano típicamente invisible, anónimo, que desde niño le toca madrugar y acostarse avanzada la noche.

Por lo general es un celoso protector de su trabajo, una persona responsable, consciente de sus limitaciones y más aún de sus posibilidades.

Es también el preferido del sistema crediticio y el cliente número uno de los establecimientos de comercio. Él y los demás integrantes de su extensa comunidad integran la clase media, la admirable y estoica clase media panameña.

“Un estornudo de la economía puede hacer que personas consideradas de clase media o las  vulnerables con aspiraciones de pertenecer a la clase media vuelvan a caer a la pobreza”, advierte Mauricio Rodríguez, analista económico de la firma consultora Indesa.

Es un segmento social frágil, comenta Yakarta Ríos, experta en tendencias de consumo, por la cantidad de compromisos de deuda que adquiere y su poca capacidad de ahorros. “Según las circunstancias, lo más seguro es que estas personas vuelvan a descender al segmento popular”.

Esta situación tan próxima a la de un trapecista se refiere a las personas con una retribución salarial diaria  de entre 10 dólares y 50 dólares, pertenecientes a la clase media, y a los que perciben entre 4 dólares y 5 dólares diarios según la definición por ingresos presentada por el Banco Mundial en su informe La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina.

El informe cataloga de pobres a quienes obtienen un sustento diario de 4 dólares o menos, y de ricos o la élite a los latinoamericanos cuya entrada económica supera los 50 dólares por día.

En términos porcentuales para Latinoamérica y el Caribe, las personas pobres forman casi el 38% de la región.

Los sujetos de los segmentos vulnerable y medio equivalen a casi el 30% cada uno. Los demás son ricos, o sea el 2%.

“Esa clase que nosotros llamamos clase media empieza arriba de los 10 dólares al día per cápita. Pero la clase media no es necesariamente aquella que la gente piensa en Panamá”, comenta Jamele Rignioli, economista sénior del Banco Mundial.

Existe la inquietud sobre la certeza de la pertenencia social de 2 millones de los panameños vunerables y de la clase media, que se suele presentar en el momento de determinar sus aspectos característicos, sus rasgos distintivos.

Pero las huellas de difícil rastro se hacen indelebles en las épocas de compras. En los meses de la Navidad y en los primeros del año siguiente aparece de manera nítida ese panameño de la clase media. Está al acecho en  centros comerciales, mueblerías y salones de belleza, y más adelante en las escuelas y en las universidades. Es la fiera que sale de caza.

La base de la fortuna

Al menos el 40% de los hogares de la región subieron  de “clase socioeconómica” entre 1995 y 2010, señala el informe. “La mayoría de los pobres que ascendieron no se integraron directamente en la clase media. Pasaron a formar parte de un grupo situado entre los pobres y la clase media”.

Sin embargo, fue un salto notorio, sujeto a los factores de distribución de la riqueza y de crecimiento económico, el segundo de ellos con mayor peso en Panamá, según  Rodríguez.

La distribución de la riqueza se relaciona con programas sociales, preferentemente de educación, salud y empleo. El crecimiento económico se observa mejor que nada en la tendencia ascendente de la economía panameña, de dos dígitos en 2011 y 2012. El informe del Banco Mundial lo sintetiza en “menos desigualdad de los ingresos, e ingresos más altos”.

Es como un pastel, compara Rodríguez. “No es lo mismo que aumente el tamaño y que le siga tocando más porción a una misma persona, a que muchos más puedan tener una porción mayor”.

“El crecimiento económico es fundamental, como también lo es el hecho de que este logre transformarse en salarios más elevados en mercados que funcionan, pues en algunos países se produce crecimiento, pero no aumentan los sueldos. Por ejemplo, República Dominicana”, comenta Rignioli.

El apalancamiento reciente de la clase media tiene varias causas, dos de ellas reveladas por el economista del Banco Mundial. “En la mayoría de los países se incrementó la remuneración [de los trabajadores] y esto robusteció el segmento. Y fue muy importante la estrecha relación entre educación y sueldo”.

Un mayor grado educativo entre los trabajadores, unido a un mayor nivel de empleo formal, más personas viviendo en áreas urbanas, más mujeres en la fuerza laboral, y también familias más pequeñas, son factores que inciden en el fenómeno analizado en el informe del Banco Mundial. Los factores se enlazan y se complementan mediante las movilidades intergeneracional e intrageneracional, los dos ejes en que se basa el fenómeno.

Lo intergeneracional, explica Rodríguez, estudia cómo “estoy yo frente a mi propia generación, y ve la familia y su evolución de ingresos a lo largo del tiempo”.

Es la posibilidad de un hogar de salir de la pobreza a otra clase social.

La movilidad intrageneracional analiza la generación correspondiente a una persona, pero también mira el estándar de vida de sus padres y las posibilidades de dar el paso a las siguientes escalas de la pirámide.

Por la capacidad de endeudamiento y la manera de satisfacer las deudas, Luz María Salamina, directora de la Asociación Panameña de Crédito (APC), agrupa a los protagonistas del informe del Banco Mundial de acuerdo con “los salarios obtenidos, sin importar la suma [percibida], porque ellos concentran una gran parte de la clase media panameña”.

En Panamá el termómetro de esa clase social se aprecia en Multiplaza Pacific, el anhelo alcanzable de los asalariados descritos por Salamina. Quizás ello explica por qué se suele decir que la clase media panameña tiene un poder adquisitivo mayor frente a las demás de la región.

El centro comercial Multiplaza Pacific es “para casi todos los segmentos socioeconómicos. Nunca hemos querido clasificarlo para determinado tipo de persona, pues tenemos comerciantes que se enfocan en diferentes segmentos de la población”, argumenta Ricardo Poma, presidente del Grupo Roble, gestor del mall y miembro de una de las familias más acaudaladas de Centroamérica.

Es en Multiplaza Pacific, en Albrook Mall, en Multicentro, en Metromall y en Los Pueblos y en los demás centros comerciales, donde se da cita la clase media panameña, la vulnerable y la de más de 10 dólares de salario al día, y donde se pueden examinar buena parte de sus usos y las costumbres de ella en el momento de pagar por bienes y servicios.

En los mall se palpa la manera como el segmento se aboca al uso de la tarjeta de crédito. “El sector medio utiliza mucho el crédito porque acá hay un acceso a este para el asalariado gubernamental y de empresa privada. Existe esa facilidad para adquirir crédito, y el sector ejerce ese poder de crédito que tiene, por ejemplo en un mall”, comenta Yakarta Ríos.

El empleo de dinero plástico permite detectar la cantidad de préstamos en capacidad de asumir por la persona asalariada nombrada por Luz María Salamina, de la APC.

Al analizarse las carteras de tarjetas de crédito “se ven claramente las diferencias entre los ingresos más bajos, que están asociados con líneas de crédito también más bajas, y los ingresos más altos, vinculados   con gamas crediticias  más altas, y allí tenemos características de uso por rangos”. (Ver recuadro: Los más bajos, los más usados).

Los rangos de menos de mil dólares son unos de los más utilizados. Se fijan en el tope de forma más rápida, y “el promedio de esa banda es de un  80% de utilización”.

En las líneas más altas, las de más de 5 mil dólares, se tiene un registro oscilante entre  40% y  50%.  En los centros comerciales, supermercados y almacenes de grandes superficies, se percibe el amor propio de buena parte de la clase media  panameña.

Casi nunca regatea un precio ni tampoco presenta quejas o reclamos. No lo dice, pero se sabe actuando un papel social, el All the worlds a stage de Shakespeare.

La clase media tiende a “asumir una actitud más conservadora —vamos a utilizar esa palabra—, pues antes que presentar quejas prefiere guardar silencio, y no le gusta discutir cuando hay una diferencia entre el precio marcado y el precio que se le va a cobrar. Prefiere pagarlo porque sufre de vergüenza. Le pasa igual en enero, febrero y marzo al pagar las obligaciones de la escuela o la universidad de los hijos”, acusa Yakarta Ríos.

Visto desde una perspectiva familiar, el salario integral se inicia en mil 600 dólares, estima Giancarlo Yannicelli, experto en mercadeo y gerente de las divisiones de proyectos y de  alimentos de Tzanetatos.   Su valoración cobija hogares compuestos por un mínimo de dos personas y un máximo de cuatro.

La experiencia cotidiana de Yannicelli le permite especificar el presupuesto de gastos alimentarios del sector durante el mes de diciembre, sus comidas preferidas  y la forma como las recetas de influjos migratorios recientes  empiezan a ganar un espacio en la mesa de la Nochebuena.

En esa fecha el ciudadano prototipo de clase media gasta por lo menos 300 dólares, asegura Yannicelli. La suma la  destina a comprar pavo o jamón, preferiblemente pavo, arroz con guandú, peras, uvas y manzanas, ron, algún dulce, papas para hacer ensalada, y la “legión extranjera”.

Esta se forma de panetón de Suramérica, vino suramericano o europeo, quesos holandeses, galletas danesas, embutidos españoles, arepas venezolanas. “Le gusta conocer otros sabores”.

La vivienda es el máximo sueño. El subsidio creado para la adquisición de casas valoradas hasta por 120 mil dólares ha despertado el interés de las personas con salarios de 4 dólares a 10 dólares.

“Antes debían esperar algún tiempo más para ahorrar y hacer quizás un abono mayor y comprometerse con un financiamiento a largo plazo. Ahora se puede vincular de forma más rápida”, comenta Salamina.

El molde

Los factores sociales y económicos enumerados en el informe del Banco Mundial se presentan por completo en la panameña Enithzabel Castrellón, abogada, casada desde hace varios años, madre de dos hijos y con 35 años de edad. Su gran pasión es el teatro.

“Crecí con mi mamá, la heroína de mi vida porque fue una trabajadora incansable”. Madre soltera, imprimió en su hija el ímpetu para salir adelante.

Se graduó de abogada de la Universidad de Panamá, pero desde el primer semestre trabajó de asistente en una firma de abogados y ganaba un dinero extra haciendo trabajos en computadora para otros estudiantes de la universidad.

“Supe que el trabajo firme y la educación sin tregua, me prepararían para afrontar una buena oportunidad laboral”.

 Ocurrió en 1996 cuando se vinculó al departamento de mercadeo de una prestigiosa aseguradora. Allá ascendió hasta la vicepresidencia de la división y después ocupó el cargo análogo en reclamos.

“Me independicé en 2004 y fundé Soluciones Especializadas, empresa dedicada al corretaje de seguros en general. Tenemos cientos de clientes”.

 La historia de Castrellón se inició en la base laboral y ahora se puede decir que pisa la cima. Ella jamás se resfriará si estornuda la economía local.

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