Edicion N 753 | 06 de noviembre de 2012
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informe central

¿LISTOS PARA APROVECHAR EL TPC?



COMERCIO EXTERIOR

MELISSA NOVOA
mnovoa@prensa.com

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RELACIÓN. El tratado de promoción comercial entre Panamá y Estados Unidos comenzó a regir la semana pasada. LA PRENSA/Jazmín Saldaña

El momento llegó. Y como en una carrera maratónica, los exportadores estaban en el punto de partida esperando que se diera el pitazo que anunciaba la entrada en vigor del tratado de promoción comercial (TPC) con Estados Unidos (EU) para empezar a enviar sus productos en condiciones más favorables.

Una última explicación de cuáles son estas condiciones y de cuáles son las nuevas reglas del juego no está de más, y  a un día de que se dé ese pitazo, varios exportadores han llenado la sala de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá para aclarar algunas de sus interrogantes. Igual información  se dio entre los miembros del Sindicato de Industriales de  Panamá.

Los representantes del Ministerio de Comercio e Industrias y de la Autoridad Nacional de Aduanas (ANA) dejan un punto claro: “no basta con decir que el tratado entra en vigor y comienza el libre comercio hacia Estados Unidos”.

Así que todos los corredores deben estar atentos en sus posiciones sobre los ajustes que se han hecho y que se deben hacer para empezar la carrera hacia el mercado estadounidense.

Antes de dar detalles de lo que falta por hacer, el director de administración de tratados comerciales internacionales del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici), Alexis Pineda, aclara que el proceso de exportación se puede activar naturalmente como ha venido ocurriendo, aunque reconoce que las reglas han cambiado pero para bien, con menos requerimientos y más beneficios.

Ahora lo que falta hacer es meramente administrativo, como  la promoción de un certificado de origen único.

 Pineda explica que el tratado no dispone que haya un requerimiento específico y un formato  establecido para la importación y exportación, pero considera que sí debe hacerse.

Lo que por el momento ha hecho el Mici es fijar un documento debidamente verificado con la normativa, como una herramienta opcional para que los importadores en Panamá puedan usarla a falta de un formato establecido.

Ahora lo que corresponde es acordar con las autoridades estadounidenses —en este caso el USTR (Office of the United States Trade Representative, por  sus siglas en inglés)— que ese  sea el formato que ambos países utilizarán.

El representante del Mici dice que además se deben renovar ciertas disciplinas pactadas cuando se negoció el tratado y que al sol de hoy están desfasadas.

Pone como ejemplo la carta adjunta que Panamá utiliza cuando transita mercancía por las zonas libres del país y que viene o va hacia naciones que son socios comerciales de EU.

“Un producto de un socio comercial de Estados Unidos que pase por la Zona Libre de Colón (ZLC)  no pierde origen cuando llega a ese país solo porque fue objeto de una comercialización más allá del concepto de trasbordo tradicional que tienen los acuerdos”, explica.

En esa carta están incorporados todos los países que al momento de la negociación con Panamá eran socios vigentes de EU.

Pero hay que incorporar también a Colombia, Perú y Corea, que han firmado tratados de libre comercio con EU después de concluidas las negociaciones con Panamá.

Lo que hay que hacer ahora es actualizar esa carta e incorporar esos nuevos socios.

“Si al mercado estadounidense va un pisco peruano, por ejemplo, y es despachado en la Zona Libre y no a través de una  transacción inmediata hacia  el mercado estadounidense,  ese producto sigue teniendo el beneficio arancelario que el tratado entre Perú y Estados Unidos le ha  consagrado”, dice más específicamente.

¿Cuánto tomaría actualizar esta información? Pineda sin explicar a profundidad dice que eso depende, pero  cree que durante el primer trimestre —luego de haber entrado en vigencia el TPC— debe activarse la comisión de comercio para revisar lo que ha pasado hasta ese momento y hacer las correcciones necesarias.

Por su parte, la jefa del departamento de normas de la Autoridad Nacional de Aduanas (ANA), Yenia Díaz, señala que esta entidad está trabajando con el Mici para establecer una conexión entre el sistema de la ZLC y el de Aduanas para llevar el control del monitoreo automatizado del inventario de, por ejemplo, los textiles en esa zona. Esa parte del monitoreo no está lista todavía.

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MICI. Alexis Pineda, director de administración de tratados comerciales internacionales. LA PRENSA/Luis García

Pero la Aduana tiene un periodo de dos años para tenerlo listo.

Al igual   su página web, que debe estar actualizada con toda la parte normativa y modificaciones que se han dado.

Otro aspecto del que habla Díaz está relacionado con las normas de origen. “A la ANA le corresponde revisar si realmente las importaciones que se están dando de Estados Unidos son productos fabricados en ese país y que no   esté ocurriendo una triangulación”.

Según la representante de la Aduana, este será un reto para la entidad, pero de esta manera le demostrarán a Estados Unidos que pueden revisar y tener  controles.

Nuevos mecanismos en el TPC

Así como hay documentos que actualizar y requerimientos que cumplir, el TPC también trae cuatro métodos —algunos nuevos y otros no— para adjudicar las porciones de las cuotas que están negociadas en el tratado. 

Se trata de las licencias, subastas, “primero llegado primero servido” y el export trading company.

Pineda asegura que el método de subasta, que es el más tradicional, se mantiene bastante similar al utilizado antes de la puesta en vigencia del TPC, y solo cambia para algunos productos.

Y expresa que hay un método novedoso denominado de licencias, que se confunde mucho con el de subastas pero que no es lo mismo.

El TPC plantea que la cuota se va a repartir a través de la proporcionalidad que representa un importador, si es histórico o es totalmente nuevo. Si el importador acredita al menos con tres facturas de las importaciones hechas en los tres últimos años en forma consecutiva, se va a tener en cuenta dentro del 80% del contingente.

De manera más sencilla, Pineda destaca que si es un contingente de 3 mil toneladas de papas fritas, al menos unas 2 mil 200 le corresponden a los importadores históricos y el resto a los nuevos.

A la secretaría técnica del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) le corresponde dar a cada cual lo que ha pedido si la sumatoria de todos los pedidos no sobrepasa el 80% establecido.

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ADUANA. Yenia Díaz, jefa del departamento de normas. LA PRENSA/Eric Batista

De sobrepasarlo se tendría que hacer una prorrata.  Se suman todas las peticiones de importación y cuánto representa cada quien en importaciones históricas de los últimos 24 meses.

Si alguien tiene la mitad de todo lo que se documentó, le corresponde el 50% de todo el pedido. Es decir, la mitad de las 2 mil 200 toneladas.

Al final la secretaría técnica del Mida emitirá una resolución que señala cómo va el reparto y cada cual puede reclamar sus  licencias.

“Con ese derecho el importador decide, desde el momento en que se le da su licencia hasta el 31 de diciembre del año correspondiente, cuándo quiere importar”, explica.

A este método se le suma el conocido como “el primero llegado, primero servido”.

Aquí también se tiene que hacer una convocatoria estableciendo las cantidades y el mecanismo que se va a utilizar.

Esta convocatoria dictamina las cantidades que se van a ofrecer conforme a lo negociado en el TPC.

 La responsabilidad para manejar este nuevo mecanismo recae en la ANA “y el contingente no se da antes de que la mercancía llegue al recinto aduanal, sino a la primera empresa que a través de su corredor de aduanas presente la documentación por medio del sistema integrado de gestión aduanera”.

Yenia Díaz, de Aduanas,  asegura que bajo el método “primero llegado, primero servido” entran el yogurt, lácteos, leche fluida, carne de cerdo, grasa de cerdo, papas, aceite refinado, tomate procesado.

“El agente le tiene que entregar al funcionario de Aduanas el documento que certifique que el buque llegó, que el transporte está en frontera, que el inspector haga la visita aduanera correspondiente y que entonces active el conocimiento [de la mercancía]”, recalca.

Pero en caso de que todo este sistema automatizado falle, Díaz indica que en cada punto de entrada del país hay un reloj donde se registran documentos y se  podrá hacer todo el trámite manual.

Eso, expresa Díaz, indica que se presentó la documentación en el punto de entrada, y la fecha, hora, minutos y segundos en que llegó la misma.

“Hay que estar muy claro y los operadores logísticos lo saben. El barco puede estar allí [en puerto], pero si no se tramita la mercancía no hay ningún derecho, ni posibilidades reales de materializarlo”, admite Alexis Pineda, del Mici.

El cuarto método es también novedoso, pero es administrado por Estados Unidos y supervisado por Panamá.

Se trata de una sociedad que invita el tratado para poder administrar la adjudicación de un contingente puntual: los cuartos traseros del pollo.

Esta sociedad creada, registrada en el Federal Register y denominada Panpec, está conformada por empresas relacionadas con el sector avícola estadounidense y de Panamá.

Esta instancia tiene la obligación de publicar en periódicos de Panamá cuándo se van a dar las subastas y toda la información correspondiente, para que los panameños sepan que ya hay un proceso activándose en Estados Unidos para el reparto de los cuartos traseros de pollo.

“Los exportadores interesados irán a esa subasta, ganarán sus derechos en las proporciones que hayan decidido y se les emitirá una certificación de esa distribución”, asevera Pineda, del  Mici.

Pineda añade que con todos estos métodos nuevos hay retos nuevos, pero asegura que están preparados y todas las  responsabilidades están bien distribuidas.

¿Qué dicen los exportadores?

Para algunos exportadores los beneficios no han cambiado  mucho, sino que ahora al tener un acuerdo bilateral se aseguran que esos privilegios sean  permanentes.

La incertidumbre se despeja en ese sentido, pero a lo que el presidente de la Asociación Panameña de Exportadores (Apex), Juan Planells, le preocupa es que se logre una equidad que es la gran debilidad del sistema económico panameño.

Y como siempre las cenicientas del cuento son las más perjudicadas: el sector agrícola y el sector industrial.  A juicio de Planells, el desarrollo de estos dos sectores con alto valor agregado va a depender del apoyo que reciban en políticas públicas de incentivos a la actividad.

Y agrega que los incentivos a las exportaciones existentes no están siendo manejados de manera eficiente.

Tal es el caso del Cefa (Certificado de fomento a la agroexportación), que de acuerdo a Planells es difícil cobrarlo porque los procesos de autorización se traban en alguna de las tres instituciones gubernamentales donde tienen que pasar para su aprobación.

“Termina siendo un incentivo que no incentiva”, acepta.

El representante de los  exportadores dice que aunque existan tratados es difícil competir mientras no se tengan incentivos, “sobre todo en una actividad como la agricultura, en donde se está compitiendo con productos subsidiados”.

Igualmente recuerda que paralelo a la firma del TPC con Estados Unidos se había concebido desarrollar un fondo complementario y había una oferta de 100 millones de dólares para capacitar a los exportadores y apoyarlos en los cambios  tecnológicos.

“Este era un compromiso del Gobierno y al final no se han visto los resultados. Y debemos retomarlo porque va a ser muy difícil que podamos desarrollarnos”, reconoce el presidente de Apex. Mientras Planells habla de lo que hay que mejorar, José Antonio Halphen, de Carnes de Coclé, coincide que con la puesta en vigencia del TPC lo que se ha ganado es seguridad jurídica y la certeza de que el arancel cero que ya tenían para exportar, Estados Unidos no lo va a subir.

Y eso lo tiene a él tranquilo, aunque sabe que todavía hay  tareas pendientes para que la carne panameña pueda obtener precios atractivos en ese  mercado.

En tanto  las autoridades hacen los ajustes que hacen falta, los exportadores siguen en el punto de partida para exportar bajo las nuevas preferencias.

En Aduanas, Yenia Díaz aún no ha recibido la primera solicitud de exportación, pero espera que esta se dé en la semana.

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