informe central
LAS PREOCUPACIONES DE LA INDUSTRIA DE SEGUROS |
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SEÑALIZACIÓN. En algunas avenidas los conductores hacen caso omiso a las señales de tránsito que hay en el camino. LA PRENSA/Joniel Omaña
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Andar en la selva de cemento se ha vuelto cada vez más pesado. Como una cinta cinematográfica las escenas se repiten en cada bocacalle o vía principal de la ciudad.
El tráfico se pone lento y los conductores no entienden el por qué. Algunos inventan un tercer carril casi imaginario para avanzar en la fila y dejar atrás a esos “congos” que van lento, para toparse con la realidad a pocos metros: un choque a un costado entre dos vehículos provocado cuando uno de ellos quiso hacer un giro indebido en la vía, tiene a al menos una treintena de autos avanzando a paso de tortuga.
El formato único para colisiones menores está bien resguardado en la guantera de los automóviles. Nadie quiere hacerse responsable del accidente y es la hora pico en que la mayoría de los que circulan por esa avenida van de regreso a su casa.
Las cifras más recientes de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) dan cuenta de más de 20 mil accidentes de tránsito en los siete primeros meses del año, y las compañías aseguradoras muestran preocupación porque esto significa una posible disminución en los márgenes de ganancia exclusivamente en el ramo de automóvil este año.
Las estadísticas que este sector maneja reflejan al mes de julio de 2012 un incremento de 62.8 millones de dólares en siniestros. En términos porcentuales eso representa un aumento de 21.9% en relación a julio de 2011.
Pero lo más preocupante de este panorama es que la siniestralidad —la relación entre los siniestros y las primas de seguros— ya ha llegado al 57%.
La razón principal que provoca este aumento en los siniestros es que hoy el parque vehicular tiene 600 mil vehículos aproximadamente, recorriendo y ejerciendo presión sobre calles o espacios viales que no crecen al mismo ritmo que este.
La consecuencia de esta situación es que los accidentes de tránsito se generen con más frecuencia.
El presidente de la Asociación Panameña de Aseguradores (Apadea), Carlos Berguido, dice que cualquier cosa que pase en el ramo de automóvil es delicado, por su capacidad de impactar en el bienestar cotidiano de miles de panameños. Y aunque es el segmento que más genera primas, Berguido dice que todavía hay una cantidad imperdonable de conductores que circulan en las calles del país sin tener un seguro de autos que lo proteja a él y a terceros.
“Estimamos que dos terceras partes del parque vehicular tiene una cobertura sólida, estable y vigente. Mientras que una tercera parte no la tiene o no está vigente”, asegura.
Por otro lado, el vicepresidente de automóvil de Mapfre, Eric Rodríguez, añade otras circunstancias que afectan a la industria de seguros. Él habla de la fuerte competencia que hay en este ramo, ofreciendo primas bajas mientras la siniestralidad sigue subiendo; de la falta de inventario de piezas y el incremento en sus precios y de un elemento, que aunque no es nuevo, sí ha tenido una incidencia mayor que en los años anteriores: el fraude.
Competencia y tarifas
En Panamá hay 27 compañías de seguros suscribiendo pólizas para automóviles.
La competencia se vuelve feroz y las nuevas ingresan al mercado con primas bajas para captar clientes, lo que obliga a las más antiguas a mantener sus precios para no quedar fuera de la jugada, a pesar del aumento de los siniestros y de la siniestralidad.
Amílcar Córdoba, gerente general de Seguros Fedpa, muestra un panorama para ellos nada alentador “las primas están a precios muy bajos, el mercado no ha experimentado alza en las tarifas en los últimos tres años y eso provoca que al haber inflación los costos en los talleres aumenten y las compañías absorban ese aumento de precio”.
Por su parte al gerente general de Generali, Gabriel de Obarrio III, le preocupa que los montos que están pagando las aseguradoras por siniestros están creciendo tres veces por encima del crecimiento de las primas en términos porcentuales, “las primas pueden estar creciendo cerca de 8% y los siniestros arriba de 21%”.
Según de Obarrio, eso está mandando un mensaje sobre la tendencia de la siniestralidad que se podría tornar en una disminución de los márgenes de las compañías de seguros en ese ramo.
El meollo del asunto —aclara— es que como en el mercado, específicamente para este ramo, hay mucha competencia, las tarifas o se han mantenido o han bajado.
La inflación que vive el país del 6% hace presión aún más sobre esta situación, ya que el incremento de la siniestralidad ya no solo tiene que ver con la severidad y la frecuencia con la que ocurren los siniestros, sino que reparar un vehículo accidentado cuesta cada vez más.
Todos admiten que las agencias de autos no cuentan con el suficiente inventario de piezas para cubrir la demanda que hay en el mercado. Eso es lo primero.
Pero asimismo hay un incremento en los precios de las piezas. Berguido habla de un aumento del doble del precio en los repuestos de uso cotidiano.
Y lo explica con una matemática simple: el costo del seguro de un individuo le está saliendo por 600 dólares, pero repararlo en caso de un accidente le puede estar saliendo en total 800 dólares.
“No hay forma de seguir vendiendo en 600 dólares. Habría que subirla a mil dólares para poder pagar los siniestros, la administración y las comisiones”, reclama.
Rodríguez de Mapfre expresa que las agencias al no invertir en un stock de piezas tienen que comprar con más frecuencia en los mercados internacionales y depender de las paridades bruscas de las divisas.
Una de las estrategias que están aplicando algunas de las aseguradoras para que el cliente pueda tener su automóvil reparado en el menor tiempo posible, es adquirir directamente las piezas en la fábrica, pero esto riñe contra los distribuidores de automóviles que obligan a que estas sean compradas en la agencia, si no puede perder la garantía.
De Obarrio destaca que actualmente hay una iniciativa en Apadea donde se evalúa si deben comprar o no las piezas directas, buscando una mejor economía de escala y mejores precios.
El nuevo pasajero: el fraude
El fenómeno no es nuevo, pero en el último año la incidencia es mucho mayor que en los años anteriores.
Los representantes de la industria hablan del fraude y según Berguido ellos han visto la gama entera de fraudes.
“Todas las tipologías han sido vistas en algún momento por alguna empresa aseguradora”, expresa.
El presidente de Apadea señala que en el país se han detectado pólizas falsificadas.
De Obarrio lo explica con más detalle. Los conductores están adquiriendo en la calle pólizas para poder pasar los trámites de tránsito por un valor de 15 dólares o 20 dólares, que aunque aparente tener validez frente a las autoridades del Tránsito, la pierden cuando se presenta un choque con otro vehículo.
“Hacemos un llamado para que las autoridades pongan atención a esta situación”, advierte de Obarrio III.
A lo que de Obarrio señala, Amílcar Córdoba de Fedpa, le agrega una frecuencia de partes policivos mal confeccionados o la inclusión en las resoluciones de piezas que no están afectadas en los siniestros.
Por otro lado Berguido indica que las compañías aseguradoras invirtieron cuantiosas sumas de dinero para desarrollar un sistema que les permita enviarle diariamente a la ATTT una data de todas las pólizas que están vigentes y así evitar los fraudes.
De esta manera los agentes del Tránsito a través del pele police o de sistemas similares pueden verificar en línea la vigencia de la póliza y se pueda hacer un alto a este tipo de fraudes.
El atraso o estancamiento de la medida, de acuerdo a Berguido, se debe a la carencia de un marco legal que permita este traspaso de información.
“Que el ciudadano sepa que si no tiene su póliza vigente o si es fraudulenta va a tener que afrontar las consecuencias”, subraya.
Pero Rodríguez de Mapfre resalta otra modalidad de fraude que se está viendo en el mercado, además de las mencionadas por Berguido y de Obarrio.
Personas que compran vehículos en Estados Unidos y que fueron declarados pérdida total, los ingresan al país, pero al momento de adquirir el seguro llevan una foto de un vehículo con iguales características, pero con todos los datos del carro importado.
“Entonces se aprueba lo que envió el corredor de seguros o el cliente. Pero meses después presentan un reclamo por 25 mil dólares de un automóvil que importarlo costó 3 mil dólares”, explica.
De esa misma manera arman accidentes que nunca existieron, o sobreaseguran vehículos de 10 mil dólares en 30 mil dólares.
“En este mercado no existían este tipo de situaciones. Ahorita podría decir sin temor a equivocarme que de los siniestros que estamos pagando [como industria], el 5% son fraudes”, puntualiza Rodríguez, quien agrega que muchos de estos defraudadores están vinculados con el narcotráfico.
Una situación que dice Rodríguez a la que el mercado no estaba acostumbrado.
¿Cómo evitar el fraude?
Eric Rodríguez expresa que los negocios que entran a las compañías tienen que estar bien suscritos y revisados, y con información sobre quién es el conductor, cuál es el vehículo y hacer una inspección presencial del automóvil.
Rodríguez reitera que el tema del fraude es su preocupación mayor en todo lo que está pasando en el ramo de automóvil.
Por eso se están buscando mecanismos para evitar que desde el inicio entren pólizas que no deben ingresar al sistema.
Y la palabra clave contra el fraude es el control.
“Si controlamos a la entrada llegando a acuerdos con los proveedores, que todo el proceso operativo del reclamo lo haga la aseguradora, ya que algunas compañías permiten que el peritaje lo haga el taller y este siempre va a preferir hacer el trabajo más fácil”, detalla y reitera que la mejor estrategia es que todo el proceso operativo del reclamo se haga en casa, es decir, en la compañía aseguradora.
Corrección del mercado
El incremento de la siniestralidad va a obligar a que en el corto o mediano plazo el mercado haga una corrección en los precios de las primas de seguros.
La fuerte competencia ha hecho que las primas se mantengan relativamente estables, pero si siguen subiendo los siniestros, los aseguradores advierten que no hay quien aguante perder dinero por mucho tiempo.
El presidente de Apadea dice que es difícil asegurar si el otro año se podría dar un aumento en las primas, aunque piensa que estas se puedan dar antes de 2013, pero solo en algunas compañías.
¿Cuándo será? Berguido dice no saber, “pero de que hay presión para hacerlo, hay presión”.
Sobre las primas de seguros, Rodríguez opina que esta es una corrección natural que el mercado va a hacer.
“Si bien algunas compañías ingresaron con primas muy bajas, a la larga van a tener que regresar a las primas que la mayoría tiene en el mercado, porque si no tienes una correcta administración en la parte de suscripción por el tema de los fraudes, y en la de reclamos por la contención de gastos, no va a poder mantenerse”.
“Va a tener que regresar al mismo nivel, porque de otra forma no va a poder aguantar”, destaca Rodríguez.
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