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EMPRESAS AJUSTAN SU FACTURACIÓN |
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CAMBIOS. Parte de las medidas de ahorro está en el reemplazo de bombillos por los de bajo consumo.
LA PRENSA/ Luis García
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A comienzos del mes de agosto comenzaron a llegar los primeros recibos de la facturación de consumo de energía eléctrica con el incremento que se hizo efectivo a partir del segundo semestre del año, luego de que se suspendiera el subsidio otorgado por el Estado.
A partir del 1 de julio empezó a regir la tarifa para el segundo semestre del año, toda vez que se refleja un incremento que tendrá un impacto en los consumidores que superen los 400 kilovatios por hora al mes.
Como parte de su política de ahorro de energía, muchas empresas han adoptado medidas de ahorro para tratar de disminuir el consumo de luz, porque es un renglón importante en sus costos operativos anuales.
La empacadora Polar Frigorífico, que es parte de la cadena de supermercados El Machetazo, de la compañía Goly, trabaja con frutas de temporada, legumbres, vegetales, lácteos, pavos, jamones y arbolitos de Navidad, tiene el ahorro de energía sectorizado.
Verónica Castillo, jefa de personal de la dirección de Recursos Humanos de esta compañía, explica que hay departamentos en los que se puede conseguir un ahorro de casi el 100%, como en el área de recibo de mercancía.
En cambio, en los cuartos fríos, donde se conservan productos perecederos, es necesario el uso de energía eléctrica para mantener la temperatura ideal de la mercancía.
La ejecutiva explica que cuando llueve y el día está frío, bajan la temperatura del termostato, generando ahorros en el renglón de energía. También han hecho un uso racional de las tres cafeteras que antes permanecían encendidas todo el día; ahora solo una abastece de la bebida a sus colaboradores.
Castillo dice que aunque parezcan pequeñas, todas las medidas que se tomen al final representan un ahorro importante para la empresa. Y ya lo han comprobado. La factura del mes de junio reportaba un total adeudado de 18 mil 271 dólares y al siguiente mes llegó a 17 mil 101 dólares. Es decir, un ahorro aproximado de mil 170 dólares.
Otras empresas también están tomando medidas para ahorrar en energía, como por ejemplo la Cervecería Nacional (CN).
Juan Antonio Fábrega, vicepresidente de asuntos corporativos de CN, explica que este año hicieron inversiones para mejorar su sistema de refrigeración industrial y la eficiencia en sus líneas de producción. Además, han reemplazado los motores más viejos de la planta por otros de alto rendimiento. “Todo esto nos debe producir ahorros significativos en nuestro consumo de energía”, dice.
En su último año fiscal (de abril a marzo) consumieron 10.20 kilovatios por hora por cada 100 litros de cerveza que producían. La meta este año es llegar a 10.00 kilovatios por hora por hectolitro de cerveza, esto es un 2% adicional de mejora respecto al año pasado.
Sin embargo, con el incremento del 10% en el costo por kilovatio hora para las industrias y el comercio, tal vez esta meta sea difícil de lograr.
“El costo de la energía para la fabricación de los productos representa el 30% del costo de producción”, dice Fábrega, por lo que prevé que con este último aumento se pagué 5% más en energía de lo que se pagó el año anterior. Por el momento han podido absorber el aumento en el costo de energía.
Así como esta compañía del sector industrial aplica medidas de ahorros, el de servicio, como los hoteles, también adopta las suyas. Annette Cárdenas, gerente de mercadeo del hotel Marriott Panamá, asegura que los grandes hoteles de más de 100 habitaciones pagan anualmente más de un millón de dólares en luz, lo que representa un renglón importante dentro de sus gastos operativos. Parte de la política de la cadena es mantener medidas de ahorro de energía, como control de la temperatura de los acondicionadores de aire en habitaciones desocupadas o el que las luces estén apagadas en áreas que no se utilizan.
Oscar Villa, country manager de Schneider Electric para Centroamérica, especialista global en gestión de la energía, recomienda medir siempre el consumo, buscar soluciones fáciles y de bajo costo, como la instalación de variadores de velocidad en motores, bombas o en dispositivos de enfriamiento. También es necesario automatizar, porque esto evita depender de conductas humanas impredecibles y permite poner a punto los sistemas de iluminación y monitorear herramientas de software sencillas, que identifican las tendencias de desperdicio energético.
Luz a medias
Mientras las facturas de algunas empresas reflejan reducciones por sus políticas de ahorro, hay otras que no están muy satisfechas.
Ramón Arroyave, dueño de la empresa Promedias, invirtió en bombillos de bajo consumo, redujo el uso de motores, pero no ha logrado reducir el costo de la energía. El empresario dice que hace tres meses su facturación de luz fue de $2,500, pero en julio le llegó por $4,000. Puso el reclamo y lo que hizo la empresa distribuidora fue cambiarle el medidor.
Al incremento del costo de energía se le suma el reclamo de las empresas sobre la calidad del servicio que brindan las distribuidoras de luz eléctrica.
Las quejas más recientes se concentran en el sector oeste del país, donde los apagones y fluctuaciones de energía son constantes. En el Área Económica Especial Panamá Pacífico (Aeepp), proyecto que aglutina a más de 100 empresas, es donde más se refleja esta situación.
Allí las compañías crearon una asociación para velar por los intereses de los usuarios del área, y la deficiencia en el servicio eléctrico es uno de ellos.
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