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ESCENARIOS TRAS EL CAMBIO DEL AMIR |
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DOCUMENTO. El proyecto, en el fondo, busca aumentar las recaudaciones. LA PRENSA/David Mesa
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El sector empresarial está preocupado por el posible restablecimiento del pago del impuesto sobre la renta estimado en todas las declaraciones de personas jurídicas.
Ello, a raíz de la discusión en la Comisión de Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional del proyecto de Ley N° 491 “que modifica artículos del Código Fiscal y se dictan otras disposiciones fiscales”, y que incluye entre otros aspectos la eliminación del adelanto mensual al impuesto sobre la renta (AMIR) para regresar al sistema de declaración anticipada.
Con la última reforma hecha en el año 2010 se señalaba que desde el mes de enero de 2011, las personas jurídicas pagarían el AMIR equivalente al 1% del total de los ingresos gravables de cada mes. Con ello, el Gobierno esperaba contar con mayores recursos, pero sus cálculos fallaron. En 2011 la recaudación del impuesto sobre la renta a las empresas fue de $590.8 millones, mientras que la proyección era de $817 millones.
El AMIR resultó un impuesto de difícil manejo para la administración gubernamental y los propios contribuyentes. El pago de ese impuesto al cierre del periodo fiscal generaba, en algunos casos, un crédito adicional que ya tenía el contribuyente y que no era considerado al siguiente periodo por el sistema, lo que generaba reclamos por parte de los afectados debido a la morosidad que se registraba en algunos casos. Estas razones son las que impulsan la modificación del artículo 710 del Código Fiscal por la Ley 8 de 2010, y de esta manera restablecer el pago del impuesto sobre la renta estimado en todas las declaraciones de las personas jurídicas.

“El AMIR no cumplió con lo que se quería, empeoró nuestra calificación de Doing Business del Banco Mundial porque mide las veces que tiene que ir un contribuyente a la Dirección General de Ingresos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) a pagar impuestos, que subió de 4 a 12 veces”, admite el director general de Ingresos, Luis Cucalón.
Las opiniones sobre las repercusiones del cambio del AMIR al antiguo sistema de declaración anticipada están divididas. Algunos expertos en materia impositiva señalan que al hacerse la reforma, las empresas tendrán que pagar más impuestos, pero los gremios empresariales dicen que realmente la molestia e inconveniencia del cambio es porque se quiere hacer efectivo a partir del mes de septiembre, sin que se haya contemplado la planificación de sus negocios.
El presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), Irvin A. Halman, dice que hacer cambios a medio año implicaría que las empresas tengan que realizar ajustes en la disposición de sus limitados recursos financieros, para que puedan cumplir en corto plazo con las nuevas exigencias en materia fiscal, que no habían contemplado en sus presupuestos para este periodo.
Domingo Latorraca, socio de la firma consultora Deloitte, señala que al volver al método anterior de la estimada se estará retrocediendo en los procesos, tanto de la administración como del contribuyente —el cual se ve afectado en términos de flujo de caja—, más aún si se implementa en medio de un año fiscal, sin dar tiempo a que las empresas se programen.
A lo inconveniente que es hacer este cambio en mitad del año, el presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (Apede), Roberto Troncoso, le añade una realidad: a mayor número de cambios, mayor incertidumbre.
“Si la razón del cambio es que se requiere aumentar la recaudación porque en el esquema del AMIR las cosas no están funcionando como se esperaba... entonces ¿eso quiere decir que si con la renta estimada las cosas tampoco funcionan, deberíamos esperar un nuevo cambio dentro de un año?”, subraya Troncoso.
Este cambio no deja una buena sensación, ya que si la razón de fondo fuese minimizar el número de pagos impositivos al fisco para mejorar la competitividad del país en el Doing Business “entonces lo correcto hubiese sido quitar el AMIR y no modificarlo por otro impuesto que requiere cuatro pagos al año”.
O en su defecto, cambiar los pagos mensuales del AMIR a pagos trimestrales, “pero no se hizo porque en el fondo no se busca reducir el número de pagos, sino recaudar más”.
Expertos opinan
Osvaldo Lau, gerente del Centro de Soluciones Impositivas (CSI), opina que la inconformidad del sector empresarial no está en el cambio en sí, sino que al volver el método anterior implicaría que se tendría que pagar un poco más de impuestos.
Una empresa de la industria automotriz, que prefirió la reserva de nombre, indica que no es que se va pagar más impuestos porque el AMIR es un adelanto y al final del periodo esos aportes son acreditados en la declaración de renta. Sin embargo, la empresa reconoce que sí afecta su flujo de efectivo, ya que con el método anterior (estimada) se paga mucho más.
La empresa asegura que en 2011 el pago acumulado de este impuesto fue de 173 mil dólares. Pero si se hubiera hecho bajo el método de la estimada se pagaría 565 mil dólares.
Con el AMIR se realizan adelantos menores al método anterior. Pero, cuando se presenta la declaración de renta final, lo que se deja de pagar con este impuesto en meses anteriores se tiene que pagar en un solo mes con base en las ganancias registradas en el año. En el caso de esta empresa tuvo que pagar
392 mil dólares en un solo mes, lo cual afectó en gran medida su flujo.
El socio fundador de BDO y experto tributario, Rubén Bustamante, dice que la eliminación del AMIR no es una buena medida porque si se hace se volverá a la estimada; que tampoco fue buena opción eliminarla. “Creo que ambas se deben mantener”, opina. Si se elimina, las empresas que no generen ganancias van a dejar de pagar impuestos y esto no es positivo.
Bustamante propone que se vuelva a la estimada para que quienes más ganen más paguen impuestos y que se mantenga el AMIR, pero que se pague en junio, septiembre y diciembre, igual que se paga la estimada. La propuesta va enfocada a que ambos impuestos se calculen a la vez y solo se pague aquel que sea el mayor; de esta manera no pierde el Estado, todos contribuyen y se simplifica el sistema para que sean fechas iguales.
AMIR o estimada, lo que le preocupa al gerente de impuestos de Grant Thornton, Alex NG, son los 12 cambios en materia fiscal que se han hecho desde el año 2009. Esto no envía ningún mensaje positivo a los inversionistas por la frecuencia con la que se hacen reformas en materia tributaria (ver recuadro: Reformas de reformas legislativas y reglamentarias). “Aquí hay inseguridad jurídica”, advierte el experto.
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