dossier
CENTROAMÉRICA ECHA CHISPAS |
|
|
|
INTERCONEXIÓN. En pocos años, Panamá será el nexo de unión entre el mercado eléctrico de la región andina y el centroamericano.Bloomberg/Adriano Machado
|
Dentro de poco, la bombilla que ilumine el salón de una vivienda de Costa del Este, por ejemplo, no consumirá electricidad generada en Panamá, sino que vendrá de Costa Rica, Honduras y hasta de Guatemala; y unos años más tarde, de Colombia.
Eso será posible gracias a la llamada interconexión regional que pretende garantizar la electricidad necesaria para un país como Panamá, que crece casi un 10% anual y que necesita reducir su dependencia de las centrales térmicas. Actualmente, cerca del 40% de la electricidad consumida proviene del petróleo y el carbón. El primero, además de caro y contaminante, tiene los días contados, o los años para ser exactos, pues se estima que se habrá agotado en 2060. El carbón tiene un pobre rendimiento por tonelada. Las fuentes alternativas como la eólica o la biomasa, son una anécdota más allá del uso de la leña en zonas rurales.
El agua se convierte entonces en el generador de energía más atractivo de Panamá, un país que ha pasado de ser exportador de electricidad a comprador. Según datos de la Secretaría Nacional de Energía, los panameños consumirán en 2012, mil 286.5 MW (megavatios), un 5.8% más que en 2011. Esta cifra se acerca peligrosamente a los mil 320.5 MW de potencia neta disponible para los usuarios, y deja solo 34 MW de excedente (energía para unas 20 mil viviendas).
De Guatemala a Panamá
Para cubrir este déficit se llevan a cabo varios proyectos hidroeléctricos en el interior del país pero, sobre todo, destacan dos grandes infraestructuras transfronterizas: el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac) y la Interconexión Colombia-Panamá (ICP).
El primero es un ambicioso proyecto impulsado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que aporta 240 de los 494 millones de dólares que costará, y que pretende crear un mercado eléctrico regional (MER) formado por Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica y Panamá en el que los países productores puedan vender energía libremente a otros deficitarios.
El proyecto, una línea eléctrica de mil 830 kilómetros de longitud, se encuentra en su fase final, y a excepción del tramo de Costa Rica todos los demás se encuentran por encima del 95% de finalización, incluido el tramo panameño —al 100%— que va desde la frontera hasta la subestación de Veladero (Tolé).
“El Siepac estará funcionando al 100% en agosto de 2013”, asegura Ana Che, gerente de la sucursal de Siepac en David, “aunque el tramo panameño está en operación desde diciembre de 2010”. Desde que comenzó la construcción, dice Che, “se ha contratado personal panameño. Además, con la integración se lograrán mejores precios para los usuarios, más eficiencia, fiabilidad y seguridad”. Aunque la línea termina en Veladero, “en caso de que se decida podría llegar donde nos indicara la Comisión Regional de Interconexión Eléctrica (CRIE)”, continúa.
Víctor Ventura, jefe de la Unidad de Análisis y Recursos Naturales de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), cree que Centroamérica “será más competitiva en el suministro de energía” con la Siepac, y que el costo energético, “de lo que más se quejan los industriales”, disminuirá. Además, los 300 MW que garantiza el proyecto “eliminarán”, según dijo a EFE, “los riesgos de racionamiento en caso de sequía severa”.
Los usuarios se quejan habitualmente del precio y la calidad del servicio. La Siepac mejorará el servicio y traerá consigo “una disminución” del precio final para el consumidor, apunta el gerente general de la Empresa de Transmisión Eléctrica (Etesa), Fernando A. Marciscano, cree que con la Siepac “. Marciscano señala, además, que hay normas previstas para sancionar a los operadores que no garanticen un correcto servicio. “El MER”, dice, “está bajo el marco legal de un tratado suscrito por los seis países de la región. A partir de ese tratado se ha desarrollado toda la normativa técnica, comercial y legal para la operación”.
Y ahora, Colombia
La segunda de las obras, aún en fase de estudio de impacto ambiental, es la Interconexión Panamá-Colombia (ICP), que pretende unir los sistemas eléctricos de ambos países. En ese momento Panamá se convertirá en el nexo entre dos mercados eléctricos: el de la Comunidad Andina y el de América Central.
El siguiente paso del proyecto es la subasta de asignación de derechos de capacidad de la línea de interconexión que tendrá lugar en este mes de agosto —que ya fue pospuesta en dos ocasiones anteriores— y que, según Marciscano, “de ser exitosa asegurará la viabilidad del proyecto para proceder a su posterior ejecución”.
En ese caso, y tras los resultados del estudio de impacto ambiental, la construcción comenzaría en 2013 y se alargaría durante dos años. A su conclusión, la línea, de 614 kilómetros, transportará hasta 300 MW, ampliables hasta 600 en una segunda fase. El proyecto, financiado por Panamá y Colombia al 50%, costará 420 millones de dólares y cuenta con la supervisión técnica del BID.
El secretario de Estado de Energía de Panamá, Vicente Prescott, manifestó recientemente que Colombia es la primera opción en materia energética para Panamá y la subasta es “una buena oferta en materia de precios, con la mejor rentabilidad para los inversionistas”.
Al cierre de esta edición los agentes que participan en este proyecto: Secretaría Nacional de Energía, ICP y Etesa, estaban reunidos para fijar una línea de actuación común para comunicar los avances en el proyecto.
|
|
|