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EL ACEITOSO NEGOCIO DE RECICLAR |
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Inversión. La empresa Horizont LTD construyó una planta de tratamiento de desechos oleosos en el sector de Pacora. LA PRENSA / Eric Batista
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La conservación ambiental ha venido ganando terreno en Panamá, de tal manera que el número de empresas dedicadas al reciclaje ha aumentado, como ha sido en el caso de los aceites o lubricantes.
Empresas petroleras, talleres automotores, entre muchas otras se han montado en esta ola ambiental que les permite volver a utilizar materiales que fueron desechados, pero que tratados de forma correcta podrían ser aptos para fabricar otros productos.
Entre las empresas del sector que están reciclando aceites y lubricantes se pueden mencionar a Terpel Panamá, Reciclajes DJ, mientras que entre los talleres se encuentran el Grupo Felipe Rodríguez, Ricardo Pérez y otras.
Para finales del mes de agosto la compañía Horizon LTD espera inaugurar su planta de tratamiento de desechos oleosos.
Una de las primeras empresas en incursionar en el reciclaje de aceites fue Terpel, que empezó en el año 2005 con el programa de manejo de aceites Recoil, el cual consiste en prestar el servicio de recolección de aceites usados de manera gratuita a todos sus clientes, así como a terceros que lo requieren.
“Con el programa Recoil, contribuimos a evitar que el aceite usado termine en fuentes de agua o en los suelos y garantizamos una oferta comercial de gran valor” señaló Carlos H. Coloma B., gerente de operaciones & Logística Terpel Panamá.
Otra compañía que se inicia en el negocio del reciclaje es Horizon LTD, una compañía ambiental con operaciones desde hace casi siete años. Esta compañía está formada por profesionales que han laborado en Panamá para petroleras como inspectores de petróleo. Pero hubo tres factores que los llevaron a montar una empresa de reciclaje: la necesidad de buscarle una salida a los desechos de combustibles como los aceites, el que no hubiera formalidad en el negocio y la demanda de los clientes porque se prestara este tipo de servicio.
El gerente general de la empresa, Ramiro Guerrero, expresa que en ese momento vieron la oportunidad de desarrollar un proyecto para aprovechar el uso de los aceites.
Fue así como construyeron una planta de tratamiento de desechos oleosos, en San Diego de Pacora, cuya capacidad de almacenamiento será de un millón 200 mil galones de aceites y lubricantes, y cuya inversión aproximada es de dos millones de dólares.
Guerrero dice que espera que la planta inicie operaciones a finales de agosto y puedan atender clientes potenciales como petroleras y talleres. El objetivo de la empresa es convertirse en una herramienta que ayude al reciclaje en talleres automotores y zonas francas.
“No solo se recogerán residuos de aceite de motor, sino de combustible tipo búnker y diésel”, explica.
Esperan iniciar con la producción de 100 mil galones mensuales de almacenamiento de aceites y lubricantes para convertirlo en aceite para generador de vapor, producto que sería usado en las empresas de alimentos con caldera de vapor.
En el caso de Terpel, para el desarrollo del programa Recoil, la empresa cuenta con un camión cuya capacidad de recolección es de mil galones, un centro de almacenamiento y tratamiento básico de lubricante recolectado, dice Coloma.
El aceite que procesa Terpel lo vende a empresas certificadas para su disposición y uso final. Este luego se puede reutilizar en procesos industriales, como para la fabricación de cemento.
Talleres automotores
El reciclaje de aceites también ha despertado el interés de algunos talleres del sector automotor. El Grupo Felipe Rodríguez es uno de ellos.
Felipe Rodríguez, gerente general de la empresa, explica que el reciclaje de aceite es una parte importante de su negocio.
En los talleres de este grupo se recicla aceite de motor y de transmisión utilizados en automóviles. Por año, reciclan aproximadamente 30 mil galones de lubricantes.
El reciclaje involucra el manejo del aceite usado desde que se obtiene del motor o transmisión del vehículo, su depósito en un recipiente especialmente diseñado y con capacidad para ello. En el proceso se toman medidas para evitar una posible contaminación o derrame, y que un carro cisterna pueda extraerlo del depósito sin ningún inconveniente.
Carlos Arosemena, coordinador ambiental de la división posventa de Ricardo Pérez S.A., argumenta que en este grupo el proceso que efectúan dentro de las instalaciones de la empresa y en específico en los talleres de servicio automotor —como parte de su programa ambiental—, incluye el manejo adecuado de los residuos generados por la cadena de producción.
Después de identificar dentro de la cadena productiva del taller cuáles son los residuos peligrosos y cuáles no, se venden a empresas recolectoras que tengan los permisos correspondientes para realizar la actividad.
“Validamos en sitio con los recolectores, por medio de certificación y documentación legal que verifique que pueden hacer esta actividad, el destino final de los residuos que son entregados a terceros”, recalca.
Protección ambiental
Actualmente, Anam utiliza como base legislativa en este tema la Ley N° 6 del 6 de enero de 2007 “que dicta normas sobre el manejo de residuos aceitosos derivados de hidrocarburos o de base sintética en el territorio nacional”. Esto con el fin de proporcionar directrices claras sobre el buen manejo de los residuos aceitosos y los derivados de hidrocarburos.
Desde el punto de vista de la gestión ambiental introduce un marco jurídico sencillo que contempla desde el manejo de los envases, trapos impregnados de aceites y su transporte, recolección, tratamiento y disposición final, explica Billy Ubilus, director de protección a la calidad ambiental de la Anam.
Además, para mantener el cumplimiento ambiental de las medidas de seguimiento, las empresas y proyectos que dentro de sus actividades generan este tipo de residuos, deben incluir medidas que les permitan un buen manejo de sus desechos dentro de sus programas ambientales.
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