la voz calificada
Contaminación portuaria en Panamá |
ARIEL A. GREY G.
Docente universitario Investigador y consultor marítimo portuario y ambiental
Los problemas que enfrenta la industria marítima portuaria guardan una estrecha relación con varios aspectos importantes que van ligados a dificultades limitadas por su crecimiento, eficacia y eficiencia, como también problemas de contaminación generada por las diversas actividades.
Panamá, en los últimos años, ha mostrado grandes avances en materia de prevención de la contaminación portuaria.
No obstante, me limitaré en definir este concepto, aunque no sean los únicos retos del sector, es importante, y en esta ocasión me referiré a este punto.
Dentro de la cadena logística, los puertos juegan un papel preponderante en el intercambio de mercancía entre diferentes modos de transporte.
Reúnen una serie de procesos asociados a dichos modos y, en especial, todas en relación al tráfico marítimo y a las operaciones portuarias.
Estas operaciones conllevan riesgos potenciales que pueden afectar al medio, a la mercancía, al transporte, al entorno portuario, a los usuarios y a los trabajadores.
Algunos de los factores que inciden en la contaminación de nuestros puertos son las descargas de agua de lastre, el dragado, los derrames de hidrocarburos, las emisiones relacionadas con el tráfico marítimo y la acumulación de desechos en las instalaciones portuarias.
Bajo este contexto, todos los puertos panameños deben conocer estos efectos, bien que los derrames pueden ser esporádicos, todos los puertos los han sufrido, ya sea de manera accidental, durante las operaciones de carga y descarga en muelles, en las zonas de fondeo que, si bien son alejadas de las zonas portuarias, las acercan a zonas
sensibles ambientalmente.
La evidencia más clara de derrames de hidrocarburos es la presencia visual de manchas superficiales en el cuerpo de agua y/o pigmentación en las rocas en la línea costera (alquitrán), siendo en muchos casos remanentes de combustibles que se escapan con destino aleatorio.
Como es conocido, el lastre es el agua que se lleva a bordo para dar al barco un asentamiento determinado, controlando también la escora, el calado y mejorando la estabilidad o disminuyendo los esfuerzos del buque cuando va descargado o, simplemente, cuando el peso de su carga es reducido.
En la biota presente en el agua de lastre, una especie es transferida a otro hábitat y se establece como especie introducida exótica, desplazando o depredando muchas veces a las especies nativas, e instaurando a partir de cambios de especies un nuevo ciclo de vida inducido en dichos sistemas naturales, por ejemplo: el pez león.
Panamá cuenta con una serie de reglamentaciones, convenios y legislaciones vigentes, sin embargo, nos hace falta contar con mecanismos efectivos, pertinentes y eficaces para monitorear, controlar y evaluar el cumplimiento de dichas reglamentaciones.
Es clave la planificación y eliminar la improvisación para ser eficaces en los tiempos de crisis; actualizar constantemente los planes de contingencia y las medidas de mitigación de manera permanente y coherente con el resto de las actividades de los puertos, así como adiestrar a empresas y a su personal que interviene de forma regular, recreando escenarios lo más realistas posible.
Una de las acciones indispensables a seguir primeramente, sería centrar su atención en temas técnicos y científicos, es decir, realizar proyectos e investigaciones orientados a evitar y mitigar los efectos negativos de la contaminación en los puertos.
Segundo, la incorporación de la participación total de las comunidades y los gobiernos locales, evitando pérdidas en la pesca artesanal; y tercero, el fortalecimiento institucional para que se tenga un soporte a nivel nacional, no sólo tener los lineamientos, reglamentos y convenios, sino hacerlas cumplir de forma precisa y definitiva.
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