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ALICIA EN EL PAÍS DEL ESTRÉS LABORAl |
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SALUD. En Emagrecentro aseguran que se mejora la calidad de vida con una dieta balanceada y la práctica frecuente del ejercicio.
LA PRENSA/Ricardo Iturriaga
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Algo había sucedido en Margarita Quezada que de repente se volvió vieja. Sus ojos ganaron notoriedad en un rostro que antes se antojaba grueso, un tanto redondo. Su cuerpo perdió 25 libras y con ellas se fueron esas formas rotundas de mujer de póster de cerveza.
“Aparecieron las arrugas y disminuyó mi elasticidad. Pero más que nada, fueron mis manos las que iniciaron mi preocupación. Se volvieron débiles, cuando jugué básquetbol hasta la universidad”.
La preocupación de Quezada aumentó con su pérdida de memoria, que a veces se parecía a la de un nonagenario capaz de olvidar ciertos ritos cotidianos de aseo personal (cepillarse los dientes), y en cambio puede recordar con lucidez un poema aprendido en la primaria.
La ansiedad la llevó a estar somnolienta en el día y a resistir con paciencia el insomnio durante la noche. Poco le quedaba de esa concentración tan admirada por familiares y amigos. “La gente me preguntaba si estaba brava o molesta, pero resulta que mi mente estaba trabajando en lo que estaba haciendo. Soy seria, eso es todo”.
Margarita Quezada, madre de dos hijos, abogada de profesión, bilingüe y con 34 años de edad, cumplió rigurosamente con los síntomas del estrés, el estrés laboral. “Decidí cambiar de trabajo y me fui a otra firma de abogados porque allá me pagaban más. Desconocía el tamaño de mis nuevas responsabilidades”.
“El estrés laboral está asociado con el desequilibrio que se genera entre la vida laboral y la vida personal. En ocasiones las personas con altas aspiraciones se trazan metas que son poco factibles”, enuncia Manuel Ruiz, médico general del centro de salud Emagrecentro.
Los deberes de Quezada incluían el posicionamiento de un área de servicios jurídicos, litigios en derecho civil, corporativo y administrativo —antes solo se desempeñaba en asuntos privados—, la formación continua de profesionales recién graduados que hacían sus prácticas en la firma y atender las solicitudes de la página web, espacio al que se remiten un promedio diario de 10 personas.
Margarita Quezada padeció los síntomas del estrés laboral, detonante de enfermedades cardiacas y nerviosas, entre otras, asegura el médico Ruiz.
Es el estrés laboral el responsable de muchas incapacidades laborales y de los reiterados accidentes de trabajo por no seguir los manuales de procedimiento; el encargado de fomentar el ausentismo y de que un trabajador asuma actitudes cercanas al delito. Por lo general, las empresas panameñas solo se dan cuenta del problema cuando se hace crítico. “Se dañan los equipos o las máquinas; en reiteradas ocasiones los directores ven a los empleados mirando el reloj para irse a casa; o los departamentos de recursos humanos caen en la cuenta de la fuga de trabajadores hacia otras empresas”, enumera Miguel Esquivel, facilitador y director de la empresa Let’s Camp. Empresa de soluciones para el área de desarrollo humano corporativo.
Consecuencias
Margarita Quezada se salvó de engrosar las listas por fallecimientos ocasionados por accidentes laborales. Desde 2009, el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) apunta un total de 49 fallecimientos.
Habrían sido 50 con Margarita Quezada. Después de una cita de negocios, ella regresaba a su oficina. Había dormido poco la noche anterior, porque la pasó estudiando el caso que le presentó a su cliente. “De vuelta al trabajo me quedé dormida mientras conducía. Me estrellé contra un bus. No pasó nada, pero sí me incapacité”.
La Caja de Seguro Social revela que cada año atiende a un promedio de 10 mil accidentes de trabajo e incluye en su lista accidentes por desplazamiento del hogar al lugar de trabajo y viceversa, o por enfermedad ocupacional. En gastos por accidentes laborales, la cifra representa sumas superiores a los 8 millones de dólares.
“Las incapacidades laborales implican una merma en la producción de la empresa, fallas en el servicio al cliente y en el cumplimiento de objetivos”, comenta Luis González, director de la empresa Tecoloco.com, firma consultora experta en empleo y captación de talento.
El origen
El estrés laboral tiene causas extrínsecas e intrínsecas, considera Miguel Esquivel. “Por fuera del individuo se encuentran las más obvias y aparentes. Están la saturación de tareas, inconvenientes al ejercer el liderazgo, fallas en la comunicación, ambientes laborales incómodos, presiones por alcanzar objetivos”.
Las intrínsecas, según Esquivel, se hallan en un individuo sin un sueño concreto por cumplir. “La persona debe saber que ese empleo es un vehículo para alcanzar sus sueños; y que las metas suyas y las empresariales deben alinearse hacia ese sueño”.
Un pasaje de Alicia en el país de las maravillas revela qué quiere decir Miguel Esquivel. “Alicia llega a un lugar donde se intersectan varios caminos, y le pregunta al conejo ¿cuál camino debo tomar?”, relata Esquivel.
El conejo le contesta con una pregunta: “¿A dónde quieres llegar?”. Ella le responde que no lo sabe. Su interlocutor concluye diciendo que cualquier camino te lleva allá.
La Alicia panameña dedicada a la abogacía que cambió de firma por un salario mejor, que al poco tiempo se estrelló contra un bus, parece que tomó atenta nota de las palabras del conejo.
“Volví a la firma anterior, por menos salario y menos porcentaje por caso ganado, pero con más tranquilidad para mí y para mis hijos”.
El estrés laboral se puede combatir e incluso eliminar. “Lo logran las personas con un balance en sus aspectos físico, espiritual, intelectual y emocional”, señala el médico Ruiz.
Al poco tiempo de volver a la antigua oficina, Margarita Quezada recuperó el peso perdido, la elasticidad de su cuerpo, la fuerza de sus manos y borró las líneas de su rostro. Su seriedad sigue intacta.
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