Edicion N 735 | 03 de julio de 2012
Inicio Panel Principal PP Panamá Relieve Dossiers
 

informe central

Bolsa orgánica



Consumo

SHERLY DÍAZ
[email protected]

|

imagen

PRODUCTO. Adriano Rodríguez muestra parte de la producción de la finca orgánica Panamá Land + Trees, en Capira.LA PRENSA/Ricardo Iturriaga

A los 14 años de edad, Silvino Sánchez empezó a cultivar hortalizas y granos a través de la agricultura convencional y utilizaba agroquímicos para combatir las plagas.

Durante 33 años, este productor lo hizo para sostener a su familia. Sin embargo, el testimonio de una estadounidense que conoció en 1996 lo impresionó y le hizo cambiar la forma tradicional de sembrar sus granos y hortalizas. En Estados Unidos, ella fue víctima de intoxicación por consumir productos agrícolas rociados con agroquímicos.

Desde ese momento, Sánchez empezó a preocuparse del efecto que podía tener, en la salud de su familia y clientes, el uso de químicos en sus plantaciones ubicadas en la comunidad de Los Torres en Cabuya de Antón, en la provincia de Coclé.

Dice que se sentía en su finca como  un mayoral, porque tenía que estar pendiente de que su familia y los peones no tomaran los productos de la tierra con las manos, sin la debida protección, por la gran cantidad de químicos que estos tenían.

Aunque en ese momento carecía de conocimiento sobre la agricultura orgánica, poco a poco empezó a educarse en un programa del Gobierno de Taiwan para hacer abonos orgánicos con materias primas dentro de su finca.

Y así empezó a cultivar orgánicamente hortalizas como tomates, habichuelas, pepinos, espinacas y perejil, entre otros productos que eran para consumo de su familia y de su comunidad. Actualmente tiene una alianza con la tienda Orgánica para vender parte de su producción a este local.

Cultivar en forma orgánica representó para Sánchez muchos cambios: la confianza de poder comer productos libres de químicos, el no estar pendiente del efecto que podía causar entre las personas que trabajan con él y ser más consciente de los beneficios que esta práctica trae al medio ambiente.

Experiencia orgánica

imagen

Consumo. Los vegetales son los preferidos en las tiendas Orgánica.LA PRENSA/Ana Rentería

Se consideran productos orgánicos aquellos alimentos que en ninguna etapa de su producción se utilizan fertilizantes, herbicidas o pesticidas químicos, y que provienen de suelos que están completamente libres de estos químicos.

Así como Sánchez, hay otras iniciativas orgánicas similares en el país. Por ejemplo, en el sector de Capira, la finca Panamá Land + Trees, propiedad del sueco, Walter Hutterly.

Adriano Rodríguez, encargado de la finca, explica que allí se practica la lombricultura y para ello usan lombrices californianas, las que expulsan abono orgánico —llamado humus—  empleado en cultivos de limón persa, ají dulce, tomate, pepino, zanahorias, entre otros. Estos productos son para consumo interno.

También producen vinagre de madera, el que se obtiene del proceso de quemar  teca, melina o balo en hornos conectados a una chimenea que succiona el líquido de la madera.

Este producto se usa como repelente o insecticida para hormigas y arrieras, entre otros. Todo el proceso demora 12 horas.

Al tener el abono y el repelente listos se procede al proceso de siembra, que se inicia con la preparación del suelo. Se debe  abrir un hueco, se coloca tierra suelta, luego el abono orgánico, nuevamente tierra y por último se coloca el plantón.

El  abono se aplica en la parte más alta del terreno para que cuando cae la lluvia, ella se encargue de regarlo y llegue más rápido a la tierra. Y  se fumiga la planta con el vinagre.

Una de las más grandes producciones de la finca es el ají dulce o criollo. Tiene 2 mil 500 plantas.

Rodríguez dice que al tratar de vender este producto en el mercado de abasto se dieron cuenta de que allí no se busca calidad de producto, sino cantidad, por lo que es difícil colocarlo.

El productor, quien tiene seis años en esta finca explica que además de la producción orgánica están incursionando en la construcción de viviendas orgánicas.

Ya hicieron un primer ensayo y ahora están construyendo una casa de tierra que ellos llaman domo, que espera sea utilizada como hostal.

José Reyes, encargado de la construcción de esta vivienda explica que el domo incluye recámaras, cocina, sala, comedor, escaleras externas, baños y dos letrinas ecológicas.

Se ha utilizado barro, arcilla con arena y sacos sinfín compactos. Tienen un año en construcción, y es la única en Panamá.

Así  como es constante el trabajo que realiza esta finca, a varios kilómetros de allí, específicamente en la provincia de Chiriquí, se cultiva café orgánico.

Ricardo Koyner, empresario cafetalero, dice que en Boquete tiene al menos 20 hectáreas de grano orgánico, con 3 mil 500 plantas de café por hectárea de las variedades caturra, geisha y takamara.

Su producto lo venden en 18 coffee shop distribuidos en todo el país; además de exportarlo a Estados Unidos y Europa.

Explica que cuando cosechaba el café por método convencional, la pulpa y miel que se obtenían del grano se arrojaban a los ríos y eso contaminaba el agua.

El empresario buscó la forma de evitar esta situación y ahora convierte esos desechos vegetales en compost de alta calidad que produce mayores beneficios en el suelo para sus plantaciones de café.

Aunque señala que el mercado paga  25% más por sus productos orgánicos que por los tradicionales, considera que se debería pagar  50% más, porque los costos de producción son altos.

En la misma tierra chiricana existe la única planta industrial en el país que fabrica abono orgánico. Se trata de Aboquete.

Demetrio Díaz, gerente general de la empresa, cuenta que su empresa se dedica al reciclaje de residuos orgánicos para transformarlos en abono orgánico; le agregan valor inoculándolo con hongos benéficos que se producen en el laboratorio de bioprocesos, en el cual se elaboran productos amigables con el medio ambiente.

Esto ayuda al control de insectos y plagas para mejorar la productividad agropecuaria, protegiendo el medio ambiente, al agroempresario, a sus colaboradores y el consumidor final.

Díaz dice que los residuos deben cumplir con el tiempo  de fermentación para que se puedan utilizar en los campos agrícolas en el territorio nacional, además de inocularlos con los microorganismos que producen en el laboratorio para aumentar la confianza de los agroempresarios.

Reconoce que poco a poco han ganado aceptación entre los consumidores, porque estos son más  conscientes de que hay que conservar el medio ambiente, por lo que buscan productos que  provengan de cultivos orgánicas.

El empresario explica que han tenido un crecimiento anual en ventas de 25% y han efectuado una inversión de más de medio millón de dólares en nuevas tecnologías para elaborar productos amigables con el ambiente.

Costos de producción

imagen

CATEGORÍAS. Los consumidores  también adquieren productos orgánicos de limpieza para el hogar.LA PRENSA/Ana Rentería

Sin embargo, hacer la transformación de una producción convencional a una orgánica no es tarea fácil. Hay que tomar en cuenta la ubicación de la finca, ya que esta debe estar localizada en un clima óptimo para el cultivo y así evitar presiones por enfermedades —como los hongos— que perjudiquen el cultivo.

Solo para desintoxicar la tierra que ha sido tratada previamente con químicos, se requieren tres años para que esta se limpie. Para ello, se necesita dejarla reposar para que la naturaleza descomponga los químicos. También se puede tratarla con abono orgánico.

Expertos dicen que la producción orgánica también tiene sus particularidades, ya que toma mayor tiempo.

Por ejemplo, el cambio del follaje de la planta —que fue rociada con agroquímicos— se puede comenzar a notar en un período de 8 a 15 días, mientras que con el orgánico tarda de 22 a 30 días, ya que la descomposición del abono en la tierra es más larga. Aunque en este último caso la ventaja es que el abono es un  nutriente para las plantas.

Además, el producto tiene un color más brillante y el sabor es más dulce, mientras que el elaborado con agroquímicos tiene un sabor más ácido.

Lo que sí es cierto —y que los productores que se cambiaron a lo orgánico admiten— es que una vez se tiene la tierra lista para empezar a cultivar, el proceso de producción es más costoso que si se hace mediante el método convencional con químicos.

A manera de ejemplo,  para cultivar una hectárea de café convencional se utilizan 10 sacos de fertilizantes químicos, que tienen un costo de 40 dólares cada uno. Es decir que para cultivar esa hectárea se requeriría invertir 400 dólares.

Mientras que para la orgánica se necesitan 100 bolsas a 5 dólares cada una, lo que implica una inversión de 500 dólares. Además de necesitar mayor mano de obra para poder cargar los sacos. Todos estos costos se transfieren al consumidor final.

“Necesito 10 veces más del volumen de sacos de abono orgánico que si empleo el método convencional. Esto aumenta el costo de producción al menos 25%”, reconoce Koyner.

Otro elemento que hay que tomar en cuenta dentro de los costos de los cultivos orgánicos es la certificación. El producto no puede venderse al mercado si no se certifica que es orgánico.

En Panamá no existe ningún organismo estatal que certifique a los productores que practican el cultivo orgánico. Y las empresas que certifican a las fincas locales son extranjeras.

Ruby Hidalgo, coordinadora de agroturismo de la dirección regional del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) en Capira, señala que la entidad está trabajando en una iniciativa para poder certificar a futuro estas fincas ya que hay interés en promover este tipo de producción en el país.

La funcionaria asegura que la mayoría de las fincas —al menos 50— del proyecto de agroturismo de la región de Capira están enfocadas en lo orgánico.

María Victoria Delgado, una de las socias de la tienda Orgánica, reconoce que para que el producto sea reconocido como 100% orgánico tiene que tener una certificación.

Hay varias empresas certificadoras con oficinas en Centroamérica. En su caso buscaron la empresa Bio Latina, cuya casa matriz está en Alemania, pero que tiene una representación en Nicaragua.

La tienda  trabaja con dos fincas, una ubicada en Coclé y la otra en Chiriquí, las cuales están certificadas para vender en sus cuatro tiendas productos agrícolas orgánicos.

La empresa certificadora se encarga de enviar a un ingeniero al campo que hace la supervisión del terreno, pruebas de suelo, de agua y determina si  la tierra y el cultivo son aptos para lograr una certificación o no.

Se calcula que por cada media hectárea evaluada se invierten 500 dólares.

Al lograr la certificación por un año, a los productos se les coloca el sello de la empresa certificadora.

Y la empresa  certificadora podrá hacer  tres o cuatro visitas sorpresas al año a la finca para ver cómo avanzan en el cultivo orgánico.

Hay quienes incluso aseguran que hacer todo este proceso puede tomar de cinco a seis años.

Consumo

imagen

El consumo de productos orgánicos no solo se limita a la venta de estos productos en cadenas de supermercados y tiendas especializadas, sino también en hoteles y restaurantes.  Tanto extranjeros como locales son amantes de estos productos.

Delgado, explica que el primer local de Orgánica abrió en julio de 2005, en el área de Paitilla, para brindarles a los consumidores una opción en productos orgánicos y naturales.

Al consumidor le ha gustado tanto la iniciativa que Delgado y sus socios decidieron abrir cuatro locales en el país.   Las frutas y vegetales orgánicos son los  de mayor  consumo, seguidos por los productos como galletas y cereales libres de gluten —una enzima que está en el trigo y que puede producir alergia en ciertas personas—. 

La venta de las hortalizas es de producción local, mientras que importan en su mayoría productos de Estados Unidos como  bebidas, sazonadores y otros.

Yakarta Ríos, presidenta de la Asociación de Consumo Ético,  opina que Panamá está en una etapa incipiente en la elaboración de productos orgánicos porque no es política del Estado ni una prioridad.

La experta dice que  el panameño no tiene conciencia de comprar un producto orgánico como primera opción porque  compra lo que tiene a mano y sea más económico.

La tendencia de consumo de productos orgánicos no es solo agrícola, ya que también los panameños han empezado por comprar artículos de aseo y cuidado personal,  hogar y  marcas propias, tal como lo aseguran en supermercados Rey.

Rita Gutiérrez, gerente de mercadeo y asuntos corporativos de Grupo Rey, dice que la categoría que más se vende de productos verdes  es la de aseo y cuidado personal, específicamente la marca Bioland, originaria de Costa Rica, porque además de ser orgánica y natural, tiene precios muy accesibles.

La ejecutiva explica que también tienen la marca Biodisposable y Solo, que son vajillas desechables elaboradas de  fécula de maíz, así como otras marcas de vajillas desechables de material oxodegradable, papel higiénico, toallas femeninas y bolsas de basura.

También tienen productos orgánicos en la categoría de hogar.

Y de esta forma, cada día más, los productos orgánicos ganan espacio en el gusto del consumidor local.

 

 
 
 
Traducir esta página
 
 
 
 
 
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Aprendoweb
Pulso de la Nación
Recetario
WKD
 

© 2010-2011. Editorial por la Democracia S.A.  Derechos reservados.

Teléfono: (507)222-1222 Apartado 0819-05620 El Dorado
Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá

Ediciones anteriores | Nosotros | Email