Edicion N° 734 | 26 de junio de 2012
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entrevista

NACIÓ VIEJOY SE HACE JOVEN



EL SECRETO

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
ocastano@prensa.com

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OFERTA. ‘Capatec y Panamá Pacífico precisan de 35 mil empleados competentes’. LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

Nicolás Ardito Barletta nació viejo, y con el paso de los años se hace joven, muy joven. Es Benjamin Button.

Su mente atenta a aprender cosas nuevas, sus lecturas sin fin, su apasionamiento por la actualidad y el futuro de Panamá y su usual término “Sin embargo”, presente siempre en sus conversaciones, lo asemejan a un recién graduado con muchas ganas de conquistar el mundo.

Es fácil imaginarlo hace 60 años cuando estudiaba economía en la Universidad de Chicago, Estados Unidos. Eran los tiempos finales de la radio, del apogeo de las revistas y de la entrada de la televisión. Época de alteraciones globales como ocurre ahora con la internet.

Barletta tuvo entre sus profesores a Teodoro Schultz y a otros cuatro Premios Nobel de Economía, a quienes califica de avanzada porque previeron fenómenos todavía hoy vigentes. El capital humano, por ejemplo.

Barletta se inspira en sus maestros. Trata de aplicar el continuo aprendizaje de las ciencias y las humanidades en sus actividades profesionales, en las misiones encomendadas.

Su larga experiencia de estudiante profesional y a la vez de profesional feliz con el aprendizaje le permiten ejercer un papel de conciencia nacional en temas de educación. Y se le considera entre los panameños con mayor conocimiento del país en términos de competitividad.

Nicolás Ardito Barletta se reunió con Martes Financiero para hablar precisamente de eso, de competitividad, de estudios superiores y de sus tiempos de universitario cuando la radio era la internet.

¿Se sustenta el actual crecimiento económico del país con la idoneidad de sus profesionales?

El actual crecimiento del país depende en buena parte de sus profesionales. Muchos entrenados en Panamá, muchos en el extranjero. Sin embargo el potencial de crecimiento de Panamá, el mejor de su historia, puede sostenerse 15 años más.

Y se requiere de una mayor capacitación de profesionales en las materias pertinentes, y una mayor calidad de la educación universitaria. A eso hay que prestarle atención para que no sea una limitante del desarrollo posible.

Los españoles tardaron dos generaciones en tener profesionales de la más alta competitividad. ¿Cuánto puede tardar Panamá en alcanzar ese logro y qué factores inciden en ello?

Depende. Es conveniente recordar que la matrícula universitaria per cápita de Panamá se compara con la de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

O sea que los jóvenes panameños quieren prepararse y estudiar, y son conscientes de la importancia de eso. Sin embargo la calidad y la pertinencia de las universidades no están a la altura de las necesidades.

Desde luego que hay excepciones: la Universidad Nacional de Panamá, la Universidad Tecnológica de Panamá, la Universidad Latina, la Ulacit y la Universidad Santa María La Antigua, entre otras, lo están logrando en diferentes campos. Es vital mejorar la calidad y la pertinencia de la enseñanza universitaria. Por pertinencia quiero decir el enfatizar en aquellas profesiones en las que el potencial de desarrollo del país crea la mayor demanda.

Oppenheimer dice que nuestros países deben dejar de estudiar tantas humanidades, y en cambio estudiar más carreras afines a la tecnología, a los sectores industriales. ¿Panamá debe tomar nota de la observación de Oppenheimer?

Estoy de acuerdo con Oppenheimer en la necesidad de las profesiones técnicas para aprovechar las tecnologías que cambian y se regeneran con tanta celeridad en un mundo globalizado. Pero también debemos incluir en toda educación, tanto de ingenieros y técnicos como de científicos, el aspecto humano, y mantenerlo. Queremos el desarrollo de las personas como ciudadanos integrales.

¿Cuáles son las licenciaturas y profesiones más requeridas por el país desde el presente año al 2025, periodo destacado en su libro ‘Estrategia para el Desarrollo Nacional’?

El crecimiento más dinámico está en el conglomerado de la posición geográfica: todo lo que tiene que ver con el Canal, los puertos, el comercio, la logística, las actividades marítimas, las telecomunicaciones, la tecnología aeroportuaria, la banca y los seguros, el comercio en general y el turismo, que son las materias que exhiben más dinamismo junto a las profesiones afines. En eso hay que enfatizar.

Fortalecer la preparación en logística, la preparación en negocios marítimos, la preparación en todas las ingenierías, la preparación en la tecnología de la información.

Panamá afronta el inicio y la consolidación de nuevos sectores económicos, como el mercado de capitales y el transporte masivo de personas. ¿El país cuenta con el personal idóneo para satisfacer las necesidades de esos sectores?

No lo suficiente. Aquí están llegando empresas multinacionales para inaugurar oficinas regionales que sirvan a Latinoamérica o a Centroamérica. Muchas traen sus propios técnicos, pero también contratan profesionales panameños y necesitan personas formadas en actividades comerciales de mercadeo, de producción, de tecnologías de la información.

Hay también una gran cantidad de call center que necesitan personas con dominio del inglés; por supuesto, muchos de ellos son profesionales de nivel técnico y otros lo son de nivel universitario. Y no se deben descuidar los temas agropecuario, minero y de pesca, sectores tradicionales de Panamá.

¿Qué factores incidieron en la preparación intelectual y profesional suya?

Fui afortunado primero por mis padres, que se preocuparon de que fuera a estudiar a Estados Unidos. Después de terminar mi primera profesión de ingeniero agrícola, con una beca pude cursar una maestría agrícola y después, al darme cuenta de que me gustaba la economía, con otras becas pude ir a la Universidad de Chicago, catalogada entre las tres mejores del mundo en preparación económica.

Y tuve la fortuna de que cinco Premios Nobel de Economía fueran profesores míos en Chicago. Así que pude aprender no solo mi profesión sino también lo que significan excelencia, niveles de calidad, disciplina, objetividad y análisis de los enfoques profesionales. Eso me inspiró para dedicar mucho esfuerzo y contribuir al desarrollo de nuestro país.

¿Usted tuvo una visión anticipada de la Aldea Global?

Le cuento que en la Universidad de Chicago, hace más de 60 años, mi profesor principal fue Teodoro Schultz, Premio Nobel de Economía y quien inventó el término capital humano. Él trabajó en la década de 1950 en demostrar que la educación, el capital humano y la tecnología eran el futuro del desarrollo de los países.

Y así había otros que también eran profesores de avanzada en estudios fiscales, en preparación y evaluación de proyectos, en política fiscal y política macroeconómica.

Así que esos señores hace 60 años estuvieron investigando sobre lo que hoy todo el mundo habla, lo cual demuestra su poder mental, por lo que eran una fuente de inspiración y de respeto cuando uno estudiaba con ellos.

¿Usted era un alumno universitario rigurosamente aplicado, o era de esos que presta mucha atención en clase y a la vez está muy atento a lo que dicen los periódicos, las revistas y los noticieros?

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Yo era las dos cosas. Pero le digo que cuando uno va a la Universidad de Chicago debe estudiar 24 horas al día, porque allí hay estudiantes de todas partes del mundo con muy alto nivel de estudios, y uno tiene que esmerarse al máximo para mantenerse a la velocidad de marcha. Siempre me preocupé de leer revistas, de escuchar las noticias, de conocer la política de Estados Unidos, la política del mundo, temas que siempre me han interesado mucho.

¿Por qué es importante que un profesional sepa escribir?

Por varias razones. Escribir lo que se está escuchando permite sincronizar la función de recibir información con la de grabar lo que se está escribiendo. El esfuerzo revierte en guardar en la memoria lo que se está diciendo y en fortalecer la función analítica. Escribir permite ordenar las ideas y sintetizarlas y aplicar la lógica en el ordenamiento de estas y de los pensamientos.

¿Puede ser tan importante el saber escribir bien como dominar un segundo o tercer idioma?

Escribir es más importante que dominar otros idiomas. Pero dominar otros idiomas enriquece porque permite conocer una cultura diferente a la nuestra, y eso ayuda a universalizar nuestra mente y nuestro intelecto para evaluar más objetivamente nuestra propia cultura y reconocer en ella sus méritos y sus defectos. E impide cegarnos en eso de que lo nuestro es lo mejor.

¿Cómo evalúa la calidad de la enseñanza universitaria de Panamá?

Es importante seguir mejorando las universidades, la calidad del profesorado, las investigaciones en las universidades. Escribir y publicar precisamente en las materias pertinentes. Convendría enormemente que las universidades contaran con profesionales de tiempo completo.

En eso tenemos que aprender de países como Estados Unidos o Japón. Basta con mirar a España y a Chile, donde hablan nuestro idioma; o Brasil, Colombia o México, donde también hay ejemplos universitarios de cómo mejorar la calidad de la docencia y el control de la calidad del entrenamiento para los estudiantes.

De manera que el título obtenido por un universitario realmente represente la preparación que se espera que tenga.

Son importantes la evaluación de las universidades y la medida de cerrar aquellas que carezcan de los requisitos para calificarlas como tales.

Nunca será bueno que los estudiantes tan deseosos de prepararse reciban una educación tan pobre que el diploma que reciben no tenga el valor que corresponde a su profesión.

 

 
 
 
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