consejos de un multimillonario
DESARROLLE SUVISIÓN AMBIENTAL |
ESTRATEGIA
Richard Branson
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Fundador de Virgin Group y compañías como Virgin Atlantic, Virgin America, Virgin Mobile y Virgin Active. Tiene un ‘blog’ en ‘www.virgin.com/richard-branson/blog’. Los lectores podrán enviarle una pregunta a Branson vía correo electrónico a ‘RichardBranson@nytimes.com’
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El dinero habla. En ocasiones, la mejor manera de convencer a los líderes empresariales de reconsiderar su enfoque centrado en las utilidades y en su lugar tomar en cuenta el bienestar de sus empleados, de su comunidad y de su medio ambiente, es hablar sobre lo que su enfoque en el dinero les está costando. Así que analicemos el valor de un proceso natural desde una perspectiva de dólares y centavos; digamos, las actividades de las abejas, cuyo número ha estado declinando, posiblemente debido a la contaminación y otras acciones humanas.
El valor de una colmena va mucho más allá del valor de la miel que produce, al extenderse hasta el valor de las cosechas, los frutos y las verduras que las abejas polinizan. En Estados Unidos, los servicios de las abejas como polinizadoras tienen un valor de entre 15 mil millones y 20 mil millones de dólares al año; y mundialmente se estima en entre 200 mil millones y 400 mil millones de dólares.
Mucho de nuestro suministro alimentario y, en consecuencia, la riqueza humana, se basa en el trabajo de las abejas fertilizando las cosechas; las abejas son sólo uno de los recursos de nuestro planeta que necesita ser valorado de una manera radicalmente diferente. Con el cambio climático ya en marcha, en gran parte debido a los gases de invernadero emitidos por la industria, muchas vidas dependen de cómo resolvamos la tensión actual entre hacer negocios y hacer lo correcto.
La gran noticia es que las compañías que hagan lo correcto crearán empleos, ahorrarán dinero y empujarán a nuestra sociedad hacia una forma de vida que es mucho más armoniosa con la naturaleza y más próspera para todos.
En el Virgin Group estamos trabajando para garantizar que pongamos nuestra casa en orden. Hemos hecho grandes avances, y tenemos un largo camino por recorrer. Estamos siguiendo las huellas de algunos grandiosos pioneros que han puesto el ejemplo cambiando lo que sus empresas valoran y miden.
En los años 90, la compañía de alfombras de Ray Anderson, Interface Inc., con sede en Atlanta, Georgia, estaba obteniendo una utilidad saludable vendiendo alfombras a clientes como oficinas corporativas, centros comerciales y hoteles. Luego, algunos clientes empezaron a hacer preguntas poco familiares: ¿Qué está haciendo Interface por el medio ambiente? ¿Qué hay en una alfombra? ¿Es orgánica? ¿Agravará mis alergias? ¿Nos intoxicará a mí o a mis hijos?
Ray no tenía las respuestas, lo cual le preocupó. Su compañía podría perder proyectos ante sus competidores.
Otros en la compañía propusieron crear un equipo de trabajo para encontrar las respuestas. “Grandioso”, dijo Ray. “Háganlo”. Hubo un inconveniente: querían que Ray lanzara el proyecto con un discurso sobre su visión ambiental.
Pero Ray no tenía una visión ambiental. ¿Qué diría? “Interface obedece la ley. Interface cumple”. Luego un libro llegó a su escritorio: ‘The Ecology of Commerce’, de Paul Hawken.
Para Ray, fue una revelación. Hawken explica que la biósfera está en declive, y la industria es el principal culpable debido a la forma en que extrae recursos y los usa para producir productos que, tarde o temprano, terminan en un relleno sanitario. Y que sólo la industria puede encontrar las soluciones a este problema.
Ray pidió a su equipo que auditara toda la cadena de suministros de la empresa, y se enteró de que sus fábricas y proveedores extrajeron y procesaron más de 600 millones de kilos de material en 1995 para que pudieran vender 802 millones de dólares en productos. Cada año, Interface era responsable de más de 2 mil 400 millones de litros de agua contaminada, más de 700 toneladas de gases tóxicos y 63 mil toneladas de bióxido de carbono.
En los tres años y medio posteriores a la auditoría, Interface redujo su desperdicio mundial total en 40%. Esto ahorró a la compañía 67 millones de dólares, que pagaron el resto de la revolución de Interface.
Ray convirtió a su compañía en un precursor ambiental al encontrar brillantemente una manera de medir la huella ecológica de su empresa. Añadió los costos a su hoja de balance; renglones que en general se preferían ignorar. Como lo señaló en su libro ‘Mid-Course Correction’: “Definimos desperdicio como cualquier costo que se suma a un producto y que no produce valor para nuestros clientes”. Además, explica, “nuestra definición de desperdicio incluye no sólo material de baja calidad y retazos (la idea tradicional de desperdicio); también significa cualquier cosa que no hagamos correctamente la primera vez: un envío mal remitido, una factura con el precio equivocado, una deuda mala, etc”. Y: “(Hemos declarado que) la energía derivada de los combustibles fósiles es un desperdicio, desperdicio que debe ser eliminado sistemáticamente, primero a través del mejoramiento de la eficiencia y, eventualmente, reemplazándola con energía renovable”.
Interface dice que hasta 2010 había reducido el uso de energía por unidad de producto en 43%, y 30% de la energía que utiliza proviene de fuentes renovables. El uso de agua por unidad de producto ha declinado en 82%, y 40% de las materias primas que usa para producir una alfombra proceden de fuentes recicladas y biobasadas.
Interface trata de ya no vender alfombras en baldosas. Las alquila, ofreciendo a los clientes un programa de arrendamiento por alfombra, llamado Evergreen Program. Reemplaza las baldosas dañadas sin cargo y, cuando el arrendamiento expira, Interface las recupera todas y las recicla.
Interface ahora sabe exactamente qué está haciendo por el medio ambiente. Y, como es regularmente el caso, la compañía está creando una base de clientes y sus utilidades están aumentando en
consecuencia.
El mundo perdió un líder visionario cuando Ray Anderson murió en agosto de 2011. Los emprendedores que quieran marcar una diferencia deberían considerar seguir adelante con la gran labor que él inició.
En su próxima columna titulada “Lo impensable y lo inhundible”, Richard Branson escribe sobre la importancia de las tecnologías de la información en las empresas, y resalta que lo que se debe tener siempre presente es que trabaje para las empresas y no al revés.
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