Edicion N° 732 | 12 de junio de 2012
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CRECE LA INFLACIÓN, SUBE LA HIPOTECA



LIQUIDEZ

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
ocastano@prensa.com

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CIRCULANTE. El dólar ha perdido competitividad. LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

Una libra de queso fino le bastó a Larissa Gutiérrez para entender por qué se le dificulta cumplir con su crédito hipotecario. A mediados de 2008 pagaba 3 dólares 90 centésimos por esa misma libra.

El fin de semana pasado se abstuvo de desembolsar los 5 dólares 63 centavos por idéntica ración, pues le resultó insuficiente el presupuesto que tenía pensado gastar en el mercado. Decidió esperar hasta la próxima quincena: “La porción de junio la cubriré con una libra de menor calidad”.

El crédito hipotecario de Larissa Gutiérrez asciende a 64 mil dólares. Con él adquirió un lote de 350 metros cuadrados donde construyó una casa de 175 metros cuadrados en la barriada de San Antonio. En ella vive con su esposo y sus dos hijos.

En 2003 un banco panameño le aprobó a ella y a su esposo ese crédito hipotecario por el 95% del costo del inmueble. El préstamo vence en 30 años. En la primera década ellos están obligados a  pagar una cuota fija mensual de 286 dólares. En 2013 habrá un ajuste anual acorde con la tasa del mercado. “Será superior al 5%”, dice Gutiérrez, con temor por “lo que viene”.

Gutiérrez habla con temor pero no con resignación. “Mi esposo y yo trabajamos por contrato a término indefinido, pero él trabaja los domingos hasta el mediodía y a veces en vacaciones”, se lamenta Larissa.

Junto a su esposo, contador público como ella y ambos pertenecientes a la clase media, han hallado la manera de cumplirle al banco y de hacerle frente a una inflación que en 2003, cuando les otorgaron el préstamo, cerró en 1%, según el Ministerio de Economía y Finanzas. En 2011 el índice inflacionario alcanzó un consolidado de 6%, estima la Contraloría General de la República.

La solución

La actualidad financiera de la familia de Larissa Gutiérrez quiere decir que con el mismo dólar de hace ocho años ahora se compra menos, bastante menos.

“Disminuye la capacidad de pago del deudor y por ende aumenta el riesgo del banco prestamista”, explica Arturo Carvajal, de la firma KPMG.

La contracción de los presupuestos familiares se observa en el hogar de Larissa.

Antes, con mil dólares de salario, el deudor podía cumplir con una cuota mensual de 200 dólares. “Ahora le cuesta más pagar esos 200 dólares, y va a llegar un momento en que pensará cuál pago es prioritario y cuál secundario; significa que el dulce tiene que repartirlo en porciones más delgaditas”.

En la situación real y financiera de Gutiérrez, en el balance de ingresos contra gastos de ella y de su esposo, equivale a una operación contable cuyo resultado asciende a la cifra de 2 mil 160 dólares anuales.

“Nuestros salarios redondean los 3 mil dólares al mes, y la inflación anual llega al 6%. Al multiplicar este porcentaje contra la suma mensual de ingresos da 180 dólares. Son 180 dólares menos, que nadie financia”. Esa fue la única solución.


Lirismo inflacionario. Sobre la inflación abundan las metáforas. Dicen que es como la ley de la gravedad: no se ve pero se sabe que está ahí. Le hallan un parecido a una fiebre de alta temperatura en la que concurren múltiples síntomas. La comparan con los bólidos de 3 mil revoluciones, por lo general exigidos hasta las 4 mil revoluciones y más, por conductores emocionados.

“Todas son válidas. La dificultad está en determinar las variables que inciden en el origen de la inflación”, comenta Omar Sanabria, economista miembro del Instituto de Estudios para una Sociedad Abierta (ISA).

Su primera consideración sostiene que la inflación panameña se “importa” de otros países, entre ellos Estados Unidos. La semana pasada, el máximo exportador de inflación a Panamá redujo a índices récord las tasas de interés para adquisición de vivienda. La medida busca dinamizar el sector hipotecario.  

Omar Sanabria también hace referencia al aumento del salario mínimo en diciembre de 2011, entre 15% y 18%. “Este ponderado se traspasa al costo definitivo del bien o al producto del mercado. Sube la canasta básica y disminuye el poder adquisitivo”. Y comenta los efectos ocasionados por el aumento de la deuda externa. “Introduce más dinero del que produce el país, con el objetivo de alcanzar el pleno empleo y entregar las obras de infraestructura lo más pronto posible”.

Efecto y prudencia

Los bancos pueden fijar libremente el monto de las tasas de interés activas y pasivas, autorizadas en el artículo 79 de la la Ley 2 del 22 de febrero de 2008, atinente a la actividad bancaria. El artículo 80 de la misma norma les fija a las entidades bancarias la obligación de indicar las tasas nominal y efectiva correspondientes. La primera no tiene en cuenta la inflación; la segunda la incluye.

“La inflación llevará en algunos casos a hacer una reestructuración con un mayor plazo de pago; y seguramente los bancos aplicarán una mayor tasa de interés”, augura Carvajal. “El acreedor se verá forzado a segmentar su cartera de clientes de forma más detallada”.

En el sector bancario el asunto inflacionario y su impacto en los créditos hipotecarios empieza a recibir una atención mayor. Hasta antes de su irrupción en la economía nacional, a partir de su crecimiento récord de 2008 cuando cerró en 11.3%, poco o nada se contemplaba el tema en  las reuniones de negocios.

En su página web, la Superintendencia de Bancos afirma que: “En Panamá no se habla mucho de inflación. Una de las razones de esto es el hecho de que desde 1904, Panamá se convirtió en el primer país latinoamericano ‘dolarizado’”.

Pero el dólar  perdió su brillo solar y su fortaleza inmutable, y esto se aprecia en el precio de la libra de queso fino que Larissa Gutiérrez intentó adquirir, y en la tasa de su crédito hipotecario.

Esta perderá su estatus de fija en menos de dos años por razones contractuales, de mutuo acuerdo. La situación de ella y la de sus pares nacionales con crédito hipotecario de vivienda propia —entre todos suman un total de 6 mil 887 millones 509 mil  dólares— es un tema prioritario en la agenda bancaria.

Los bancos están elaborando modelos de desarrollo más amplios cuya constitución se sustenta en una reserva previsora ante los efectos de la inflación y otras variables como el producto interno bruto, saldo de cuentas corrientes y tasas de desempleo.

“La entidad debe ir pensando en crear una reserva adicional a la del deudor para reducir la exposición a variables exógenas al crédito hipotecario existentes en el entorno económico. Es el equivalente a una reserva de riesgo país”, aclara Carvajal.

Una consecuencia: el gobierno corporativo bancario se hará más complejo, quizás más costoso.

“La situación obliga a una revisión minuciosa más frecuente sobre la calidad del crédito y de la garantía. Esto demanda más gasto, genera más proceso; pero por otro lado significa que el margen [de intermediación] se va a apretar. Voy a ganar menos”.

Los bancos toman atenta nota sobre la repercusión en la capacidad de pago de los deudores de  cartera hipotecaria.

“Ciertamente se puede hablar de un impacto en la capacidad de pago de las personas que han contraído créditos hipotecarios. Se puede prever un alza de tasas en un futuro cercano dado el bajo nivel de las tasas que se manejan hoy día, lo cual ocasionaría de igual forma un alza de los pagos mensuales”, considera Leo Almengor, vicepresidente de hipotecas de HSBC.

En el Banco General (BG) observan el alcance de la inflación en las obligaciones hipotecarias, pero en un segmento de los clientes. La entidad tiene una percepción parcial.

“En efecto, sí se podría afectar la capacidad de pago, ya que el poder adquisitivo del cliente desmejoraría. Sin embargo, la gran mayoría de los pagos de las hipotecas residenciales se aplican por medio de descuento directo al salario de las personas. Por lo que en tal caso se pudieran afectar principalmente los préstamos o tipos de crédito cuyos pagos sean voluntarios”, comenta Ricardo Porcell, vicepresidente asistente de crédito hipotecario de (BG).

El ejecutivo  asegura que la cartera de hipotecas residenciales del BG “ha sido muy buena, producto de las políticas prudentes en la aprobación de los créditos, por lo que no vemos una amenaza importante en la inflación, al menos en estos momentos”.

Prudencia, parece ser la palabra de los bancos para hacerle frente a la inflación. De ello también da prueba Scotiabank Panamá. “Las políticas de capacidad de pago toman [en cuenta] la inflación, los niveles de empleo, el crecimiento de la economía, la actividad económica del cliente, entre otras variables que impactan los montos máximos de crédito, de tal manera que los clientes mantengan sus obligaciones crediticias”, enuncia Jorge Sierra, vicepresidente de banca personal.

La entidad tiene una regla de oro: “No sobreextender crédito que el consumidor no pueda pagar”.

En proceso de evaluación y “con gran cuidado de los créditos otorgados” se halla el Banco HSBC. “Asesoramos a los clientes para que en el momento de su decisión [de obtener un crédito hipotecario] consideren no solicitar el máximo que su capacidad actual les permite”, teniendo en cuenta un posible “incremento de las tasas cobradas en corto plazo (un año) y mediano plazo (tres años)”, explica Leo Almengor.

En estas variables deben ir pensando Larissa Gutiérrez y su esposo, si quieren terminar de pagar la casa una vez concluya la primera década de pago fijo mensual, y si cada quince días desean llevar a casa una libra de queso fino. 
           
LA INFLACIÓN Y EL IPC
EN NÚMEROS Y CIFRAS

6.8%
CONSOLIDADO 2011. Fue el estimado inflacionario respecto al año pasado que ofreció el decano de economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón. 

3.3%
DE IPC. Fue la variación del índice de precios al consumidor en vivienda, agua, electricidad y gas en  el periodo comprendido entre abril y marzo de 2012. El IPC de ambos meses  tuvo un incremento de 0.7% respecto a 2011. 

29,609.7
MILLONES DE DÓLARES. Es el saldo de créditos hipotecarios del Sistema Bancario Nacional a marzo de 2012.

 

 

 
 
 
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