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Servicio marítimo auxiliar, a la deriva |
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Alternativa. Se ha hablado de la posibilidad de construir un muelle en el área de Rodman.LA PRENSA/David Mesa
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En el Atlántico, Panama Launch Services tuvo que buscar unas nuevas instalaciones para operar.
Después de 13 años de estar ofreciendo el servicio de lanchas, la empresa se movió rápidamente para no quedar a la deriva. Desde hace tres semanas opera desde el puerto de Colón 2000.
En el Pacífico, Mercansa también hizo lo propio. Alquiló un espacio a marinas privadas para proveer, desde alimentos hasta repuestos, a los barcos que cruzan la vía interoceánica. Sus costos se han encarecido, pero su reto es seguir manteniéndose a flote.
Los casos de Mercansa y Panama Launch Services se repiten con regularidad en las otras empresas marítimas auxiliares que suplen de mercancías, insumos y servicios a los barcos que transitan por el Canal de Panamá.
Y todas han tenido que ingeniárselas para seguir operando y no naufragar en el intento.
Para ellas la falta de un muelle en el que tengan un acceso más directo al mar las obliga a buscar áreas temporales, que si bien les permite cubrir una necesidad, sus costos se han encarecido y las mismas están condicionadas para ofrecer el servicio a otro tipo de actividades económicas.
Además el estar errantes no es nada ventajoso para la industria.
En un reciente estudio realizado por la industria de suplidores navieros se destaca que solo el 20% de la actividad se ha desarrollado debido a la falta de muelles, de centros de acopio y de facilidades de refrigeración.
Esto no es lo único que les preocupa a los que están en la industria.
“Los servicios que dependen de terceros, por lo general son más susceptibles a perder competitividad cuando su entorno no mantiene estándares de costos o servicios constantes o eficientes”, dice Julio De La Lastra, presidente de la Cámara Marítima de Panamá.
Y más aún cuando pueden quedar fuera de la jugada frente a otros puertos del área que sí tienen una política de fomento para las industrias marítimas auxiliares.
Sin salida al mar
A Lino Arosemena le da pánico Colombia.
El que este país cuente con muelles para la industria marítima auxiliar, deja a Panamá en desventaja frente a su vecino.
“Ellos sí se prepararon y lo cierto es que nuestros gobiernos nunca han visto esta industria con la importancia que tiene. Se entregaron concesiones y no se pensó en las empresas que prestan este servicio”, reclama el gerente general de Talleres Industriales S.A.
Arosemena dice que son los preferidos de sus clientes, que optan por venir a Panamá a solicitar su servicio que ir a Europa o a Estados Unidos.
Pero aunque sus clientes encuentren la oferta tentadora, el quedarse sin infraestructuras cerca al mar los dejaría indefensos frente a países que tienen hambre de crecer en este sector.
La empresa –que brinda el servicio de reparación y mantenimiento de barcos– ha ido perdiendo espacio en el puerto de Panama Ports Company en Balboa y ahora está trabajando desde marinas para yates, ya que en el Pacífico no existe ninguna infraestructura formal, organizada y orientada a la industria.
Esto ha hecho que sus costos operativos aumenten y su tiempo para desplazar su personal sea ineficiente.
En el área atlántica, donde también operan, fueron reubicados del puerto donde trabajaban en las últimas décadas “y si no fuera por la disponibilidad del puerto de Colón 2000, ahora mismo la industria hubiera colapsado”.
El representante de la empresa señala que al igual que en Colón 2000, en el puerto de Manzanillo International Terminal y en el muelle de la Autoridad del Canal de Panamá le han dado la oportunidad de reparar barcos en sus instalaciones.
Igual suerte ha corrido Panama Launch Services en el Atlántico. La empresa fue perdiendo espacio en el puerto donde operaba en Cristóbal y ahora lo hace desde Colón 2000.
“Estamos adecuándonos a los tiempos y a los momentos que estamos viviendo. Tratamos de cumplir con nuestros clientes con la mejor calidad de servicio”, asegura Aracelly Collazo, gerente de operaciones de la empresa.
Según la ejecutiva, Colón 2000 está planificando invertir en instalaciones adecuadas para la industria marítima auxiliar.
Allí cerca de Panama Launch Services también opera Mercansa. Su presidente, Vikash Deepak, reconoce que en el Atlántico no tienen ningún inconveniente porque trabajan con las facilidades que le alquilan a Colón 2000.
Pero en el Pacífico la situación no es igual. El que no exista una adecuada salida al mar los obliga a salir de áreas de marina privada que para una industria como esta no es favorable porque encarece los costos.
Al hecho de que se les encarezca los costos se le suma el que no cuenten con agentes aduaneros o con grúas que requieren muchas de estas empresas.
“Lo que incrementa el costo es porque se tiene que utilizar más personal para prestar el servicio y la logística es incómoda”, admite Deepak.
Una fuente que prefirió mantener el anonimato, asegura que si bien mucho de los muelles en Balboa son alternativas viables para los que están en la industria, los costos por utilizar sus facilidades son excesivamente altos.
Esta afirma que cualquier salida al anclaje tiene un costo mínimo de 700 dólares, y que la industria anualmente paga entre tres a cuatro millones de dólares a las empresas que administran estos muelles.
Cualquier salida al anclaje te está saliendo mínimo 700 dólares.
Adicional a esto en los muelles no hay representantes de la Autoridad Ncional de Aduanas y de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa), lo que atrasa en algunos casos, o encarece en otros, la labor de las empresas que operan en esos lugares.
“Si tuviéramos un muelle con los servicios de Aduanas y Aupsa allí mismo y las 24 horas del día, la operación sería óptima”, señala Deepak.
Eso sería lo ideal para que las empresas marítimas auxiliares puedan trabajar. Lo que tienen hasta ahora son soluciones temporales, pero lo que ellos quieren son alternativas a más largo plazo para que la industria se pueda desarrollar como debe ser y no pierda competitividad.
La opción más viable
Para todas las empresas la mejor opción es tener su propio muelle con las facilidades que ellos requieren para operar las 24 horas del día, los
siete días a la semana.
“Si tuviéramos un muelle para las industrias marítimas auxiliares podríamos tener la mercancía embalada y lista para salir”, subraya el presidente de Mercansa.
Por eso en ocasiones anteriores se han barajado varios lugares con potencial para desarrollar muelles para atender este sector.
Un área de estas es cerca de Rodman, donde se levantaría un muelle multipropósito no solo para el movimiento de graneleros, contenedores y empresas marítimas auxiliares.
Los representantes del sector ven por ahora esta como la más viable porque atendería a varias industrias a la vez.
Esta sería una alternativa en el sector pacífico. Pero allí también se han evaluado otras opciones como el Balboa Yacht Club.
Marvin Castillo, presidente de Marine Engineers Corporation, dice haber propuesto en reiteradas ocasiones que el Estado se encargue de administrar el Balboa Yacht Club para permitir que se desarrollen las actividades de los barcos deportivos y la actividad comercial.
Pero en esta parte del Canal, Talleres Industriales también tiene una alternativa.
Lino Arosemena asevera que la empresa hizo una inversión de miles de dólares en La Boca en el sector de Balboa para construir un muelle que le brindará las facilidades a la industria.
El empresario asegura haber conseguido la compatibilidad con la Autoridad del Canal de Panamá y haber realizado los trámites con la Autoridad Marítima de Panamá, pero estos se estancaron desde la administración gubernamental anterior y aún no han obtenido respuesta de la actual.
“Se lo presentamos a la Cámara Marítima porque la idea era que el muelle fuera utilizado por todos los del gremio”, indica Arosemena, que aún está a la espera de que este tema avance.
Mientras esto se soluciona, Talleres Industriales ya está preparado para participar en la licitación de Astilleros Braswell que está ubicado también en el área del Pacífico.
“Siempre le digo a los gobernantes que no tienen la necesidad de buscar empresas en el extranjero, sino que la inversión se quede en Panamá”, expresa.
Sus representantes ven también este lugar como un sitio adecuado para que otras empresas puedan operar y tener acceso directo al mar.
En tanto estas alternativas se barajan entre los representantes del gremio marítimo, en el Atlántico las opciones son menos pero con mucho potencial.
Una alternativa viable es que el Estado tome las instalaciones de OPC (Ocean Pollution Control), que fue hecha con ese propósito para que las industrias marítimas brinden sus servicios.
¿Cuál de estas alternativas está estudiando el Gobierno? Aún no hay respuesta al respecto.
Sobre este tema se intentó contactar en varias ocasiones a la Autoridad Marítima de Panamá, pero al cierre de esta edición no habían dado ninguna respuesta.
Mientras se espera que la AMP dé una posición al respecto, las empresas lamentan que siendo Panamá un punto estratégico para la industria marítima –en el último año fiscal transitaron más de 14 mil naves por el Canal– se dé más prioridad al movimiento de contenedores o barcos graneleros que a los que suplen de mercancía, bienes y servicios a estos barcos.
Definitivamente que la falta de salida al mar, tanto en el Atlántico como en el Pacífico, es un inconveniente que ha contraído la prestación de servicios y ha incrementado los costos de operaciones de las empresas que se dedican a brindar el servicio de lanchas.
El presidente del gremio admite que los altos costos asociados a las pocas y congestionadas plataformas que manejan el atraque y desatraque de lanchas son a su vez traspasados a las líneas navieras, afectando así el esfuerzo que se está haciendo para lograr que Panamá sea un centro competitivo de servicios marítimos a disposición del comercio marítimo internacional.
El que Panamá se promueva como un país de servicios marítimos, obliga a que estos sean del nivel y costo que le permita posicionarse como tal.
De no hacerlo los empresarios temen que al final los otros países los dejen fuera de la jugada.
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