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Una industria con tinta nueva |
Un grupo de jóvenes entusiastas con libros en sus manos busca el autógrafo de su escritor favorito.
La fila se mueve lentamente y la idea es poder acercarse a Ramón Francisco Jurado, el autor de la novela Mirada Siniestra.
A sus 31 años en el mundo de las letras panameñas, Jurado, nieto de Ramón H. Jurado, es un fenómeno de ventas.
Así lo confirma su editor, Oscar Esquivel, subdirector general de Editora Géminis, que exporta sus libros también a Ecuador, Guatemala y Costa Rica.
“Vende bien, tiene un público que lo sigue y se identifica con sus historias donde el tema central son los crímenes, el suspenso y el thriller”, resalta Esquivel.
Aproximadamente cinco mil ejemplares vendidos llenan de satisfacción a este escritor que es parte de una tendencia que le da nueva tinta a la actividad.
“Gracias a internet, Facebook y los blogs uno puede tener un diálogo directo con los lectores, entender qué necesitan y tomar en cuenta sus opiniones”, confiesa Jurado, que destaca que ha sido un impulso para sus ventas.
Una evolución del blog al papel impreso es también Guayacán, una revista de crónicas que busca atender a un público ávido de lecturas alternativas y que es editado por los periodistas Luz Boyd y Víctor Mojica.
“Buscamos atender al lector, servirlos para que encuentren lecturas y vean fotografías de calidad”, resalta Mojica.
Boyd cuenta que durante tres años crearon una base de lectores y patrocinadores a través del blog que les permitió lanzarse a una aventura que requiere una inversión de 100 mil dólares al año.
Tienen más de 3 mil suscriptores y su tiraje es de 10 mil ejemplares.
Siempre se repite que en Panamá no se lee. Es un debate polémico e interminable, pero lo que es cierto es que en Panamá se escribe y mucho.
Solo en la pasada feria, a pesar de estar dedicada a Uruguay, 24 escritores nacionales presentaron sus trabajos con igual número de obras inéditas. Dentro del grupo hasta hubo una niña de 12 años, Cesibel Tifanía Ortiz Alemán, que también hizo su aporte a los anaqueles.
El ritmo es vertiginoso, ya que cada día se registran dos libros en Panamá, confirma Guadalupe G. de Rivera, jefa de la Agencia Panameña del Sistema Internacional para la Numeración de Libros (ISBN, por sus siglas en inglés).
En 2005 se pasó la barrera de los 600 libros nuevos registrados en territorio nacional y en 2009, se superó la línea de los 700 libros.
Este año, hasta el 21 de agosto ya habían obtenido el registro ISBN 463 textos, la mayoría de ciencias sociales y de literatura.
La cantidad, eso sí, no es equivalente a calidad.
“En Panamá se publica más de lo necesario y mucha literatura que no tiene mérito”, afirma el editor y librero Luis Eduardo Henao, dueño de la Editorial Portobelo y librería El Campus.
Las nuevas tecnologías que permiten imprimir con menor costo les dan más oportunidades a los autores que, incluso, pueden aventurarse a hacer autoediciones.
Un escritor, explica Henao, puede editar su obra con un tiraje mínimo de 30 ejemplares, algo que antes era impensable cuando los costos de la imprenta de plancha y negativos obligaba a editar grandes cantidades.
En esa línea, la Editorial Portobelo lleva 604 títulos registrados con ISBN, la mayoría de los cuales están enfocados a materias específicas de la Universidad de Panamá.
El mundo estudiantil es el plato fuerte de los editores y donde se pueden encontrar oportunidades también para refrescar los contenidos.
La Universidad Tecnológica, que cuenta con un centro de documentación con 35 mil ejemplares, tendrá su propia editorial a partir de 2011, explica Rubis de Halla, directora del centro. No solo será un espacio para la divulgación académica, sino que se editarán libros de literatura.
También, Nerys Delgado, propietaria de Eduvisión, que desde 2005 atiende a los alumnos de primaria y secundaria, ha lanzado este año ofertas editoriales innovadoras.
“Estamos haciendo textos escolares con la visión de formar emprendedores y que cuando se gradúen no todos piensen en ser empleados”, cuenta Delgado.
Gestión Empresarial y Formulación y Evaluación de Proyectos son los nombres de los libros, que tienen por el momento una circulación de 20 mil ejemplares en los colegios particulares.
“Creemos que se adaptan a los cambios curriculares que está impulsando el Ministerio de Educación y es un aporte para acortar la brecha entre la educación privada y pública”, cuenta Delgado.
Entre autores jóvenes y proyectos de renovación la industria sigue creciendo, y tuvo en la feria su principal demostración.
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