Edicion N 644 | 23 de agosto de 2010
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Aprendizaje forzoso de una crisis

transición

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
ocastano@prensa.com

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INVENTARIO. La escasez de vehículos   desaceleró la demanda  en Panamá. Ahora regresan para llenar las calles.   BLOOMBERG

Si los autos marchan, el país galopa. El sector automotriz es el termómetro que mide la salud de nuestra economía porque está presente en todas las capas sociales. El secreto de su actual éxito, la fórmula de su octanaje, fue la cautela de los distribuidores en tomar decisiones y la audacia para acelerar en el momento oportuno.

Las cifras así lo demuestran. Según la Asociación de Distribuidores de Autos de Panamá (Adap),  de abril a junio se registraron ventas por 20 mil 926 unidades, o sea un aumento de  12% en comparación con el mismo período del año anterior.

La madurez del sector se evidenció desde principios de año cuando el pánico aún se sentía en la banca y en su prudencia para liberar el crédito —en Panamá, el 60% de los autos nuevos se compran mediante financiamiento —, y el incremento del Impuesto de Transferencia de Bienes Muebles y Servicios (ITBMS). Se predecía un comportamiento semejante al de 2009.

Pero la crisis europea llevó al sector financiero a impedir la salida de capitales, medida que facilitó el otorgamiento de préstamos a particulares. Al fin y al cabo, a la banca no le conviene apresar al dinero. El incremento del  ITBMS de 5% a 7% provocó la presencia de atractivas ofertas de compra antes del primero de julio, fecha en que comenzó a regir el aumento.

El fantasma de la revisión

El gran temor en Panamá radicaba  en el contagio con los efectos de la revisión de autos de algunas compañías japonesas, o el probable cierre de marcas centenarias de Estados Unidos.

Toyota demostró que por encima de las ventas está la seguridad del conductor y retiró más de 2 millones de sus autos de las calles del mundo.

Desde enero se ha llamado en varias oportunidades a los propietarios de vehículos Prius (con problemas en los frenos), Avensis (pedal del acelerador) y Sequoia (falla en el sistema de estabilidad) para que los hagan revisar en los centros de servicio de la marca, explica el vicepresidente de Mercadeo de la firma  Ricardo Pérez, distribuidor de Toyota,Eynar Samudio.

Sobre los modelos Lexus GS 350, IS350 y LS460 de los años 2006, 2007 y 2008, con fallas en los resortes de las válvulas, declara que de éstos no se han registrado en el país. Añade que de 100 mil Toyota vendidos en Panamá “solo 60 han presentado inconvenientes técnicos”.

Ante las medidas, al contrario de lo esperado, sus clientes en Panamá vieron una posición protectora que retribuyeron con lealtad. Hasta el mes pasado se habían vendido 4 mil 871

unidades. Mazda repasará las condiciones de más de 500 mil  de sus autos con fallas en la dirección, que transitaban por Europa, Australia y Estados Unidos, y otros 10 mil en China. Y, sin embargo, Panamá contabiliza un crecimiento sostenido de sus ventas en el último trimestre.

Ford tomó decisiones de peso que la han llevado a ocupar el segundo lugar en ventas en Estados Unidos, detrás de General Motors. En Panamá está en la casilla número 11.

Según el mánager de operaciones para el Caribe y Centroamérica, Mark Mandall, la compañía debía “cambiar o morir, y estaba obligada a hacer una reestructuración total y a vender las marcas de Jaguar, Aston Martin, Land Rover y Volvo. Nos reenfocamos en nuestros productos principales, Ford y Lincoln”.

Jorge Batinovich, presidente de Ford Panamá, asegura que en sus modelos ofrece entretenimiento apoyado en tecnologías de última generación.

Un buen prototipo panameño de cómo salir de la crisis lo brinda el Grupo Sílaba (GS), distribuidor de Chevrolet, marca filial de General Motors. Para lograr la disminución de gastos operativos, GS reorganizó su estructura laboral y en palabras del gerente de Marca de General Motors de Panamá, John Gunter, salió a flote con el trabajo en  “diseño, durabilidad y seguridad de los autos y porque éstos tienen en cuenta la inquietudes del público que les dejan a  nuestros  distribuidores”.

Otras voces

La revaluación de algunas monedas frente al dólar crea escenarios de crecimiento. En este sentido, Roberto Escobar, gerente de Copama, distribuidor de Fiat, Isuzu y MG, considera que “se puede generar un vacío en el mercado debido al aumento del valor del yen frente al dólar, lo cual encarecería el precio de los productos japoneses”.

Fiat aspira a llenar ese posible agujero. Para ello amplió su cobertura en Panamá con vehículos cuyo precio oscila entre los 12 mil dólares y los 29 mil dólares, y con la llegada de modelos comerciales.

Honda le apuesta a que la venta de cada unidad asegure el 50% de la siguiente. Francisco Salerno, gerente de Bahía Motors, distribuidor de Honda, asegura que este cometido se logra gracias al servicio posventa con los centros de entretenimiento y de distribución de repuestos.

Salerno también racalca que los autos Honda se deben ver como una inversión. “La gente compra nuestros vehículos pensando en su precio de reventa. Saben que un Honda apenas sale del concesionario sostiene un buen precio”. 

Panamotor, distribuidor de Nissan, ha dirigido su atención hacia el cliente y su deseo de semejanza con su auto, el anhelo de que éste exprese un particular estilo de vida. Llegarán siete Nissan  en los próximos dos años, con un sentido diferenciador.

Son las lecciones de cómo el sector automotriz se sobrepuso a la crisis.

 

 
 
 
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