Edicion N 643 | 17 de agosto de 2010
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Un Diestro timonel

Rodrigo artavia

MELISSA NOVOA
mnovoa@prensa.com

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LOGÍSTICA. Su labor es reaccionar rápidamente cuando surge algún problema en su compañía. LA PRENSA/Jazmín Saldaña

Una estrategia adecuada y con garantía de éxito debe sacarle provecho a las ventajas competitivas y adecuarse a la realidad del mercado, moverse como aquellos escritorios móviles que suben o bajan según el usuario.

Desde uno de esos escritorios adaptables, con todo y sus pistones hidráulicos, el costarricense Rodrigo Artavia comparte cómo ha sido la bitácora en los últimos dos años al frente del área comercial de la naviera Maersk Sealand, cuando ha tenido que aplicar ajustes, hacer cambios y estar al día con los nuevos tiempos.

Reconoce que no fue fácil enfrentar el  2009, cuando las cifras del movimiento de los contenedores no fueron muy alentadoras.

A consecuencia de la crisis financiera fue un año malo para el comercio internacional y se expresó en que el trasiego de contenedores, que generalmente crece alrededor de 4%, cayera -1%.

Para Maersk Sealand el remezón fue bastante fuerte, sobre todo porque en los últimos 51 años no habían tenido una merma en los volúmenes de exportación.

“Cuando eso ocurre te tienes que reinventar”, dice Rodrigo Artavia.

Y no es primera vez que participa de decisiones corporativas clave. Durante un recorrido de 23 años ha actuado como gerente de ventas en Costa Rica, luego trabajó para la misma compañía como director de operaciones en Guatemala, luego como gerente general en Honduras y, por último, fue el gerente de ventas en México.

Ahora siendo director comercial regional de Maersk Sealand, Artavia debe atender clientes de Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia y el Caribe.

A este ejecutivo le correspondió seguir la estrategia que la empresa había planteado para sobrevivir al mal tiempo: reducir costos, analizar las rutas que estaban siendo rentables o no, sacar de circulación el 12% de los barcos de su propiedad que no tenían ninguna función, volverse más comercial y mejorar el servicio al cliente.

Junto a estas estrategias la empresa también decidió enfocarse en el recurso humano local, en vez de tener expatriados en las gerencias generales y departamentos de finanzas de los países donde la compañía tiene presencia.

“Ahora se tiene personal local, con una mentalidad mundial pero que actúa localmente”, señala.

Después de esa sorpresiva tormenta ha venido la calma y los barcos cruzan mares más serenos. El 2010 dio un giro de 180 grados.

Tras el repunte de China a finales de 2009, el panorama comenzó a despejarse.

Los barcos empezaron a llenarse, todos sus equipos y activos se pusieron a funcionar, y hasta hubo la necesidad de adquirir lo que Artavia llama sus “cajas de galleta”; es decir,  su materia prima que son los contenedores.

En un año normal de los meses de enero a mayo el movimiento comercial es bajo, y de junio a diciembre este crece.

Ha sido tanta la actividad positiva que este año ha sido diferente. El movimiento ha sido todo el año.

Por eso han tenido que hacer uso de sus contenedores refrigerados para transportar mercancía seca como granos, piezas de automóvil u objetos de decoración.

Por supuesto, ese tipo de productos no necesita ir con frío, así que los contenedores refrigerados se apagan para transportar la mercancía.

Con esta decisión le ha tocado convencer a sus clientes de que esta es una buena forma de transportar su mercadería, sin que haya ningún inconveniente.

La estrategia les ha funcionado. Solo Panamá, por ejemplo, recibe semanalmente de 70 a 100 contenedores refrigerados apagados.

Puesto ya en marcha el cronograma de trabajo para 2010, Artavia espera con ansias  2011.

Se trata de un futuro cercano cuando se espera lograr que sus barcos anclen en la menor cantidad de puertos posibles.

“Lo que queremos es salir de Asia, llegar al puerto de Lázaro Cárdenas, en México, para atender al mercado del norte y que ese mismo barco siga hasta Buenaventura en Colombia”, dice.

Pero lo que es bueno para uno, es malo para otro, ya que de seguir directamente a Colombia ese barco ya no pararía en el puerto de Balboa, en Panamá.

Maersk Sealand  está a la espera de que se mejore el calado en el puerto de Buenaventura y que lleguen las grúas allí.

Este proyecto –según Artavia– podría comenzar a funcionar a finales de este año o a principios del próximo.

¿Qué tiene que hacer Panamá para no perder esta oportunidad? La respuesta es una fórmula que este ejecutivo sabe aplicar bien:  “siempre ser competitivo en los costos”, destaca Artavia.

 

 
 
 
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