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PROPIETARIO DE MI CAFETO EL BUSCADOR DE CAFÉ DE CALIDAD |
José Kawashima
MELISSA NOVOA
mnovoa@prensa.com
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CONOCEDOR. Kawashima dice que por sus venas corre café. LA PRENSA/Edward Ortiz
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La tradición japonesa señala que el primer hijo varón debe seguirle los pasos a su padre y trabajar con él en su negocio o en la actividad económica en la que se desempeña.
A José Kawashima romper esta tradición le causó que sus padres dejaran de hablarle.
Su progenitor se dedicó por muchos años a tostar café local y distribuirlo en los supermercados japoneses, y aunque desde niño a Kawashima le apasionaba todo lo que rodeaba al café, lo que él realmente quería era dedicarse a su producción.
Un buen día tomó sus maletas y dejó Japón para viajar rumbo al Instituto Nacional de Café en El Salvador, para estudiar todo lo referente al grano.
“Por tres años no tuve comunicación con mis padres porque estaban muy enojados”, reconoce.
Pero una vez que el hermano que lo seguía asumió el rol que a él le correspondía, la situación se suavizó. Tres años después la relación con sus padres mejoró.
José Kawashima se especializó en el negocio trabajando con la empresa UCC (Ueshima Coffee) durante más de 20 años, hasta que decidió que era hora de seguir sus sueños: encontrar la forma de aumentar el valor del café.
“Había personas que estaban dispuestas a pagar mucho por una buena botella de vino, pero no las había que estuvieran dispuestas a pagar altos precios por un buen café”, dice.
Con esta idea en mente abrió en Tokio, Japón, su negocio ‘Mi Cafeto’ ofreciendo café Grand Cru que proviene de un lote de terreno que es cuidadosamente seleccionado por Kawashima por su condición climática, suelo y la iluminación del sol.
Visitó más de 2 mil fincas de café en el mundo y encontró en Guatemala, El Salvador, Colombia y Panamá, seis fincas con los terrenos apropiados para sembrar y cosechar el grano que estaba buscando.
“En cada una de estas he seleccionado lotes de terreno para que se siembre y cultive café, que luego será enviado a Mi Cafeto en Japón”, comenta, y agrega que viaja constantemente a estos países para que junto con los propietarios de las fincas escoger el momento adecuado para cosechar café Grand Cru.
También seleccionan los tres mejores días para cosechar el grano.
Eso es lo que ha hecho en estas últimas semanas. Está visitando las fincas seleccionadas para determinar cuándo van a ser los tres días en que van a cosechar el grano.
En Panamá visitó Carmen Estate Coffee en Paso Ancho, Volcán, de la familia Aguilera y Kotowa en Boquete, de Ricardo Koyner.
En abril, cuando se está pilando el café, Kawashima tiene programado regresar a Panamá para seleccionar los mejores granos y enviarlos en avión a Japón.
En Tokio, cerca de la Embajada de Panamá en Japón, Kawashima tiene su cava Mi Cafeto, donde guarda a 18 grados centígrados el preciado grano.
Allí unas botellas Grand Cru, identificadas con el nombre Café Kotowa Bogo y Reserva de Familia, están identificadas con la bandera panameña.
Los clientes escogerán, entre la variedad que existe en la cava, el que más les guste.
Ellos estarán dispuestos a pagar 3 mil 330 dólares por una caja de 10 kilos de café, o 100 dólares por una botella de café empacado al vacío. Su sabor lo merece.
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