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El aventurero de los negocios |
TURISMO
RAÚL A. BERNAL
rbernal@prensa.com
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LUJO. En la Posada El Peregrino, un hotel ‘boutique’ en la entrada de Atalaya.LA PRENSA/ Ney Abdiel Castillo
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“Hay que trabajar y punto, luego los resultados se verán en el camino”. Es lo que responde el empresario español José Manuel Alvarellos al ser consultado sobre la clave para emprender varios negocios en Panamá, luego de percatarse de que “aquí había mucho futuro”.
Debido a sus labores profesionales, llegó por casualidad a este terruño istmeño hace una década, pero al ver cómo se perfilaba el panorama económico, optó por quedarse, poniendo en práctica los conocimientos adquiridos en la banca y en varias industrias en su tierra natal, y en la isla caribeña de Cuba.
Su primer negocio en territorio panameño fue una financiera para trabajar con la moneda europea, algo que en ese entonces era novedoso en el país. Posteriormente, junto con su compadre Manuel Paz, decidió comprar un restaurante en la Calzada de Amador, K.YU.CO, del cual es socio actualmente.
El espíritu empresarial lo llevó posteriormente al mercado de bienes raíces, en la compra de propiedades reposeídas, para lo cual animó a asociarse a su buen amigo y compatriota Vicente Ferrer, empresario y abogado en España, conocido por tener varias inversiones en el sector hotelero en el país europeo.
Es en esta actividad que nace su interés en el sector turístico, prefiriendo el interior del país, por el potencial que más tarde iría adquiriendo. Es así como se enfoca en adquirir tierras en las islas de Cébaco y Gobernadora, en la provincia de Veraguas.
Más tarde decide repetir la experiencia de la capital al adquirir el restaurante La Cocina del Abuelo, en la ciudad de Santiago, al cual le renovó la imagen para ofrecer una cocina internacional, con acento español.
Este negocio lo mudó a una ubicación más estratégica, en el Centro de Convenciones del hotel Plaza Gran David, y lo complementó con el bar La Taberna del Abuelo.
Nuevos proyectos
El potencial que Alvarellos vio en Santiago lo llevó a concentrarse, el año pasado, en el plan de levantar un hotel de 300 habitaciones, pero ante la crisis económica en España, no consiguió un financiamiento que debía venir de ese país.
Esto no lo amedrentó. Decidió aventurarse, junto a Ferrer, en algo más pequeño, utilizando una residencia en la entrada de Atalaya. La convirtió en un hotel boutique y la llamó Posada El Peregrino. El lugar se ideó como un centro de hospedaje de paso a manera de hostal familiar, pero con estándares de lujo. Comprende ocho habitaciones diseñadas y ambientadas en áreas representativas de la provincia veragüense.
Para hacer realidad este nuevo sueño empresarial se tomó alrededor de un año y unos 320 mil dólares.
El hotel no ha sido inaugurado oficialmente, ya que se encuentra en los preparativos de su comercialización.
No obstante, hace un mes que recibió a sus primeros huéspedes. Según su propietario, “se han llevado una buena impresión”.
“La idea es brindar un sitio cómodo, donde la gente se sienta a gusto, y que de alguna manera conozca las bondades de Veraguas sin moverse del hotel”, afirma Alvarellos.
Cultura de servicio
Alvarellos confiesa que el interés en los negocios turísticos le viene porque hasta los 20 años vivió cerca de Santiago de Compostela, en La Coruña, una zona eminentemente turística de España en la que los gallegos dispensan un trato especial a sus visitantes.
Hoy, a sus 50 años de edad, ese sigue siendo su norte, aún cuando ha estado muy relacionado con el mundo de las ventas.
“Es aplicar esos conocimientos y esos principios a lo que creo que tiene mucho futuro en Panamá”, sostiene el empresario.
Para Alvarellos la clave para montar un negocio de este tipo es sencilla: “Primero, creer en el país”.
La falta de mejores instalaciones en el área, que pudieran atraer a un público de nivel económico más alto, también fue motivo para la apertura del hotel boutique, cuyos costos de estadía rondan entre los 100 y los 150 dólares la noche.
Entusiasmado con el nuevo negocio, este empresario español sabe que por el momento va a recibir turistas nacionales en su centro de hospedaje y está convencido de que el pequeño hotel aportará un “granito de arena” para incentivar la actividad turística en la provincia.
“Lo fundamental es el esfuerzo, la constancia y las ganas de hacer las cosas”, es el mejor consejo que le ofrece a todo aquel que desee emprender una aventura empresarial. Además, considera que todo emprendedor está continuamente pensando en hacer un producto que se venda y que le brinde una buena atención al cliente.
Alvarellos, igualmente, es del pensamiento de que en el negocio del turismo es imprescindible hacer partícipe y emplear a las personas del área, porque son la mejor garantía para ofertar el lugar y brindar un buen servicio.
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