Edición No. 555 | 18 DE NOVIEMBRE DE 2008
 
 
 
Tema de portada
 
El nuevo precio de estar al volante
 
El alza en el precio del crudo, el plomo y otros factores han influido para que el costo del mantenimiento de los vehículos sea mayor, pero se prevé una disminución en el primer semestre de 2009. 
 
Melissa Novoa 
mnovoa@prensa.com 
 

LA PRENSA/David Mesa

COSTO. Las llantas representan el 20% del presupuesto de mantenimiento.

LA PRENSA/Archivo

Conducta.Los congestionamientos obligan a darle mayor mantenimiento a los vehículos.

2008 ha sido un año difícil, sobre todo para los propietarios de automóviles.

El alza del barril de petróleo ­que al mes de julio había aumentado 42% al llegar a los 147 dólares­ no fue lo único con lo que tuvieron que lidiar.

Este aumento, sumado a la escalada de precios del plomo y al incremento en el valor de las materias primas de las que dependen los insumos automovilísticos, provocaron que fuera más costoso mantener el vehículo en óptimas condiciones.

A Abdel De Gracia le era cada vez más difícil dirigirse a su trabajo. Trasladarse en su automóvil desde Cerro Viento, donde reside, hasta El Dorado, donde están sus oficinas, le representaba un gasto de 200 dólares al mes.

Además hacer este recorrido diariamente y en calles congestionadas, le obligaba a darle mantenimiento a su vehículo en forma más constante, lo que significaba un gasto aun mayor del que ya tenía con el combustible por el alto precio de los lubricantes, las llantas y las baterías.

Al final optó por dejar de llevar su vehículo a la distribuidora y enviarlo a talleres donde los precios fueran más accesibles. A expensas de perder la garantía.

Representantes de agencias de automóviles, distribuidores de lubricantes, baterías y llantas coinciden en que los aumentos que ellos sufrieron por factores como el alza del crudo, la devaluación de la moneda, el incremento del plomo y el acero fueron trasladados ­aunque en menor medida­ a sus clientes.

Pero con la caída que ha habido en las últimas semanas tan to en el precio del crudo como en el de algunas materias primas, consumidores y distribuidores esperan una rebaja en los precios de los insumos.

Los representantes del sector estiman que la disminución se sentirá pero no de la misma forma como cuando los precios suben.

Entre crudo, acero y caucho

Este año, la mayor preocupación de los representantes de los talleres y distribuidores de lubricantes ha sido el incremento del petróleo.

Productos Lubricantes de Panamá S.A. (Prolupa), que distribuye la marca Castrol a tiendas de repuestos, talleres y agencias de automóviles, ha anunciado entre febrero y agosto de este año cuatro alzas a sus proveedores.

Rodrigo González, gerente de ventas y mercadeo de la empresa, confiesa que aumentaron los precios a sus clientes (que no es el consumidor final) lo mismo que les incrementaron sus proveedores. Es decir, un promedio de 45% en el año.

El 80% del lubricante está compuesto de una base que proviene del petróleo refinado y el 20% restante son aditivos. Pero además, las botellas plásticas en las que viene el producto importado también son fabricadas con petróleo.

Estos aumentos han provocado que un lubricante conocido como 20W50, que es el más usado en Panamá, que costaba a inicios del año 32 dólares con 40 centésimos la caja, hoy día esté en 46 dólares con 37 centésimos.

González reconoce que pese a estas alzas el negocio no ha tenido pérdidas, porque el consumidor no ha dejado de utilizar estos productos. Pero admite que lo que sí ha cambiado son los tiempos en que los colocan.

“En vez de cambiar su aceite cada 5 mil kilómetros, los conductores lo están haciendo cada 7 mil u 8 mil kilómetros”, asevera.

En el último mes el precio del crudo ha estado cayendo, pero Prolupa aún no ha percibido esta disminución.

Su gerente de ventas dice que esto tiene su explicación. Con el aumento que se dio en el último año, a las refinerías les es más rentable producir combustible que la base para lubricantes, afectando de esta manera la oferta del producto en el mercado internacional. “No hay suficiente oferta y hay que comprar a precios altos”.

Pero González piensa que la tendencia es que el precio de la base para hacer lubricantes comience a bajar y que se refleje en el consumidor en los próximos tres o cuatro meses, es decir en 2009.

“Eso sí, si nos hicieron un incremento de 45%, los precios no bajarán a ese nivel nuevamente. Tal vez solo baje a la mitad”, pronostica.

Franco Bonett concuerda con González en que se va a empezar a sentir una disminución en los precios el próximo año.

El gerente de mercadeo del centro automotor Felipe Rodríguez S.A. cuenta que cuando el precio del crudo comenzó a despegar, la empresa pudo sostenerse con estas alzas por uno o dos meses, hasta que el incremento superó el precio de venta y ya se tuvo que pasar la diferencia al consumidor.

Los aumentos se dieron poco a poco en 2008. Las llantas de automóvil, por ejemplo, cuyo valor está vinculado con el del acero y el del caucho, tuvieron un alza promedio de 25% a 30% con respecto a 2007. Así como los aceites y aditivos que dependen más directamente del petróleo.

Bonett indica que si bien hubo un aumento en general de todos los insumos que se utilizan para mantener el vehículo en óptimas condiciones, el costo de la mano de obra no subió.

Eso ­dice­ compensa en gran medida el aumento de la materia prima.

El ejecutivo asegura que estas alzas no afectaron el movimiento de clientes en sus talleres. “No darle mantenimiento al automóvil hoy puede traer consecuencias en el futuro que serían más costosas”.

Crecimiento menos agresivo

Mientras algunos representantes de agencias de automóviles en Panamá niegan que el precio del crudo haya repercutido en el incremento del costo del mantenimiento de los automóviles de sus clientes, otros reconocen que sí hubo un impacto.

El gerente de Alemautos Panamá S.A., distribuidores de la marca Porsche en el país, Juan Camilo Molina, dice que el crudo no ha tenido incidencia en el costo del mantenimiento de sus vehículos.

Aclara que el mantenimiento de los motores que funcionan con gasolina son relativamente económicos para el precio del automóvil, además de que son bastante espaciados.

“El primer mantenimiento de importancia de un Porsche es a los 30 mil kilómetros”, recalca.

Y agrega que aunque los aceites que consumen y que son derivados del crudo sí han tenido un alza, no ha sido en “grandes proporciones” y por el contrario esta es manejable para la compañía, de manera que no han tenido que traspasárselo a sus clientes.

En donde Alemautos sintió un mayor impacto fue en el valor del flete de transporte, ya que todos sus vehículos provienen directamente de Alemania, con quien se tuvo que comerciar con un euro fuerte y un dólar en picada en algunos momentos del año.

¿La disminución del crudo ya se ha reflejado en el flete?

Aún no, pero entiendo que en el mediano plazo bajará.

¿Y las ventas?

La desaceleración en la venta de automóviles en los últimos meses en comparación con el mismo periodo del año pasado no está vinculada directamente con el precio del crudo. Los consumidores ­sobre todo de los vehículos de alta gama­ han aplazado su decisión de compra por la situación económica mundial.

Por su parte, Gustavo De Luca, gerente general de Panamotor, empresa del Grupo Fasa, opina que el mercado podría cerrar el año con un crecimiento de 12% superior al de 2007, aunque admite que el ritmo de venta es menos agresivo.

A su juicio, se trata de un coctel de factores que han influido en esta desaceleración, como el precio del petróleo, el incremento del costo de vida de los panameños y las políticas bancarias mucho más estrictas.

Sumado a esto, los precios de los automóviles en general subieron los últimos 6 meses por la devaluación de la moneda y el alza de las materias primas para fabricarlos, como el acero.

En el caso de Panamotor, el aumento en el precio del vehículo ha sido en promedio de 4% a 5%, no así en el del mantenimiento.

“Panamotor ha asumido parte de las fluctuaciones que ha habido en los fletes de transporte y en las monedas, lo que ha permitido no tener un incremento importante en los repuestos que se venden a los clientes”, resalta.

Ricardo Pérez S.A., distribuidor de la marca Toyota, sí ha sentido en el mantenimiento de los vehículos la influencia del crudo. Samuel Alexander, gerente de operaciones, estima que el aumento en los costos de mantenimiento ha sido de un 15%.

La empresa tuvo un incremento en sus costos proporcional al del petróleo, debido al alza de la electricidad, los fletes, los precios de los materiales e insumos de trabajo.

Si bien el precio del crudo ha estado disminuyendo, esto todavía no ha sido percibido en la compañía automotriz. “Esperamos que los costos bajen, pero no podemos asegurar cuándo ocurrirá esto”.

Bajas considerables

20.6%

FUE LO QUE disminuyó el precio del combustible entre septiembre y octubre del presente año en Panamá.

65%

HA CAÍDO el precio del barril de petróleo Brent, desde el mes de julio pasado cuando llegó a superar los 140 dólares.

Mil 350

PRECIO AL que cerró el precio del plomo en la división de metales de la Bolsa Mercantil de Nueva York, la semana pasada, después de que los datos sobre las ventas minoristas de Estados Unidos de octubre mostraron una caída récord.

Cuando el plomo pesa más

Juan Mariano Vidales, gerente de Ventas de Importadora de Baterías S.A., dueña de la Casa de las Baterías, cuenta que en 2005 se empezó a sentir el efecto del aumento de las materias primas en los precios de las baterías.

Contrario a lo que muchos piensan, sobre que el crudo tuvo que ver con esto, es la subida del plomo la que pesa más en el precio de las baterías.

El plomo representa más del 90% de la materia prima de la batería y el porcentaje restante son otros componentes, como el petróleo.

Vidales reconoce que una vez aumentó el valor del plomo, los fabricantes de las baterías comenzaron a traspasar este aumento a los distribuidores.

Entre 2005 y 2008 el plomo subió entre 400% y 500%, pero Vidales asegura que las baterías no aumentaron en esa misma proporción. En su momento este producto llegó a aumentar hasta 150%.

“Una batería que nuestra compañía vendía en 2005 en 23 dólares con 95 centésimos (precio base), hoy día está costando 42 dólares con 95 centésimos en oferta. Si no, estuviera mucho más costosa”, enfatiza el ejecutivo.

Una batería que costaba 85 dólares, hoy está entre 160 y 170 dólares.

A pesar de estos aumentos, el volumen de clientes no disminuyó. “El que tiene un automóvil, primero se restringe en la compra de los amortiguadores o de las llantas, pero cuando una batería se desgasta no le queda más remedio que cambiarla. Las ventas no se contrajeron”.

Vidales asegura que la compañía está utilizando algunas estrategias comerciales para que el incremento no impacte tanto al consumidor.

Una de ellas es el cambio de la batería vieja por una nueva a un costo menor, para evitar la contaminación, enviándola a países como Puerto Rico y México, donde se recicla el producto.

También los distribuidores e importadores han ido reduciendo o sacrificando márgenes de rentabilidad.

“Si las fábricas hubieran hecho los aumentos en la misma proporción que se incrementó el precio del plomo, una batería que hace un año se adquiría en 60 dólares probablemente hoy día estuviera en 200 dólares”.

El incremento más fuerte del precio del plomo fue en 2007. En ese entonces la tonelada del plomo estaba entre mil dólares y mil 200 dólares, y llegó a subir a 4 mil dólares.

En las últimas semanas el precio del plomo ha disminuido entre mil 800 y 2 mil dólares la tonelada.

“Esperamos que las fábricas comiencen a disminuir los precios, así como lo han anunciado. Pero esto va a ser muy lento porque las fábricas no reflejan inmediatamente la disminución del valor del plomo en los precios de exportación, debido al sistema de costeo que estas manejan”, dice, aunque reconoce que algunas marcas de baterías ya las están adquiriendo a precios más bajos.

La tendencia es que bajen los precios en 2009 ¿Cuánto?

Todo depende de cuánto valga el plomo en ese momento.

Y así también opinan los representantes de agencias, talleres y distribuidores de insumos para automóviles.

La disminución en los precios comenzará a sentirse en 2009, pero dependerá de si la tendencia del crudo se mantiene como hasta ahora y cómo se comporte la economía mundial.

 

 
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