Edición No. 551 | 21 DE OCTUBRE DE 2008
 
 
 
Tema de portada
 
Un ‘escenario’ económico
 
La industria del cine en Panamá se prepara para incentivar que al país sigan llegando megaproducciones, un nicho que está en creciente demanda y que muestra ser decisivo en el desarrollo económico local 
 
ÁLVARO ÁVILA 
aavila@prensa.com 
 

Escenario. El antiguo Club Unión una de las locaciones que escogió el equipo de producción de James Bond, cinta que se estrenará en noviembre en Panamá.

Cinta. Abner Benaim está en la etapa de postproducción de su ópera prima ‘Chance’, que se estrenará a principios de 2009.

No es el agente 007 pero le encomendaron varias tareas propias de un súper agente. Él consiguió los 24 ataúdes que empiezan a caer de un auto en medio de una persecución, en una de las escenas de ‘Quamtum of Solace’, de James Bond, cinta que se estrenará el 31 de octubre en el Reino Unido y el 7 de noviembre en Panamá.

Víctor Villarreal cumplió con esa tarea. Él fue parte del equipo de producción en Panamá de esta cinta, que de enero a marzo de este año, durante 10 semanas, grabó en varias locaciones del país, y que según el Ministerio de Comercio e Industrias (Mici, entidad gubernamental encargada de generar los mecanismos para el desarrollo de esa industria en el país), generó alrededor de 350 empleos y dejó una derrama económica entre 10 y 12 millones de dólares.

Son varios aspectos que una productora tiene en cuenta a la hora de escoger un país como punto de grabación. Villarreal explica que los escenarios; la parte de los permisos y la pronta resolución de la tramitología que implica una producción y la mano de obra capacitada son puntos que se tienen en cuenta.

“Nuestro país tiene selva, zonas históricas, ruinas, edificios modernos y ese aspecto nos hace competitivos; además las distancias, al ser un país pequeño, son cortas, y este es otro factor decisivo, al fin y al cabo eso ahorra gasolina a la hora de transportar equipos y gente, lo que se traduce en más ganancias para las compañías”, señala el productor.

Sin embargo, considera que aún son muchas las cosas en las que se debe trabajar para atraer más producciones, como el de contar con mano de obra capacitada para que este tipo de inversión deje buenos dividendos, y que el Gobierno incentive la producción nacional y la empresa privada también invierta.

Severo Souza, vice ministro del Mici, reconoce que buscando incursionar en un mercado emergente, “Panamá prepara toda una plataforma, que junto a escenarios naturales, infraestructura, personal experimentado y una variedad de servicios, cumplirá con las exigencias y necesidades de una industria mundial”.

Para lograrlo, Villarreal considera que se debe “caminar hacia la capacitación de personal”. Aunque la mano de obra que hay en Panamá, producto de la escuela de las agencias de publicidad es altamente calificada, no es suficiente. “Si como productora encuentro gente local preparada ganaré más, pues ahorro; si no la hay, traigo a mi equipo y los costos suben”, comenta.

“Son muchos los profesionales que requiere una cinta. No podría decir en qué área específica se necesita gente, pero tener camarógrafos, luminotécnicos, asistentes, implica generar más trabajo local”, dice.

Sobre esta situación, Souza menciona un acuerdo con el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh) que promueve la preparación y gestión de becas para aquellos interesados en la industria cinematográfica.

Luis Pacheco, presidente de la Asociación Cinematográfica de Panamá (Asocine), ente que ha intercambiado información con el Mici y trabajado en este tema, señala que Panamá tiene una buena mano de obra y coincide con Villarreal en el hecho del aporte de la publicidad y el cine experimental, pero “falta gente”.

“La clave ahora mismo es generar esa infraestructura para que cuando vengan las grandes producciones tengamos todo lo que requieren”, comenta el presidente de esta asociación que agrupa a 125 personas entre productores, guionistas, técnicos, vestuaristas, estudiantes de cine y televisión, entre otros oficios, y que ha servido de canal entre las productoras y ese personal.

Para Pacheco esta nueva industria podrá mover entre 20 y 30 millones de dólares anuales en Panamá, siempre y cuando se tenga el apoyo del Estado y la posibilidad total de participación de la empresa privada nacional, “con base a incentivos reales y concretos para poder mantener con un piso firme esta industria que surge en el país, esto es indispensable para que sea duradera y no solamente un periodo en la historia de Panamá”.

La ventanilla única

Países latinoamericanos como Argentina y México han logrado tener una industria cinematográfica reconocida con la marca de sus países, tras la creación de leyes y organismos que incentivan la inversión de la empresa privada en el séptimo arte y resuelven rápidamente los trámites migratorios y los permisos para grabar.

Sobre ese último aspecto, Panamá, con la Ley 36 del 19 de julio del 2007, “que fomenta la industria cinematográfica y audiovisual”, en el capítulo 4 establece que “con el objeto de que los inversionistas sujetos a la presente ley puedan tramitar de forma expedita y eficiente los permisos de uso de locación, incluyendo los estudios de impacto ambiental, las visas, los permisos laborales y cualquier otro, se crea una ventanilla única integrada por las instituciones encargadas de estos trámites”.

Para Pacheco, un punto positivo de esa ley fue la creación de esta ventanilla porque permite unificar todos los trámites y permisos en un solo punto. Los beneficios no son solo para las compañías extranjeras, sino para la industria local.

Víctor Villarreal comparte que anteriormente para una sola locación se tenía que pedir permiso hasta en seis oficinas, desde la Alcaldía y la Autoridad del Tránsito hasta la Presidencia de la República.

Souza dice que la Comisión de Cine, ente facilitador de las tareas relacionadas con la industria a nivel local, actualmente trabaja en la modernización de herramientas y unificación de los procesos de solicitud, manejo y adquisición de permisos gubernamentales, tales como los solicitados por aduana, migración y aquellos de tipo laboral.

“La Comisión mantiene relación con entidades tales como la Autoridad Nacional del Ambiente, la Dirección de Migración, el Ministerio de Trabajo, entre otras, buscando crear canales de comunicación, manejo efectivo de información y agilización de procesos” , manifiesta el viceministro.

Para el funcionario, el filme de James Bond permitió a dicha comisión constatar la efectividad de las gestiones que realiza.

“Haber manejado una producción de tal magnitud, desde el punto de vista de mercadeo, es la mejor tarjeta de presentación para posicionarnos a nivel internacional”, sostiene Souza.

Promoción del destino

Abner Benaim, director de cine panameño, quien está en la etapa de post-producción de su ópera prima ‘Chance’, ratifica las ventajas del sistema que él utilizó.

A su juicio, los incentivos para que se haga cine, permiten que las películas que se presentarían en festivales, de alguna forma, promocionen al país.

“Es importante que empezamos con una industria. Los primeros pasos los dieron las producciones extranjeras, pero las cintas locales también son una vitrina de Panamá al mundo”, dice el director.

Luis Pacheco es optimista cuando habla de dos proyectos panameños en este 2008, coproducidos con otros países: La Estación Seca, de José Canto; y Chance, de Benaim. La exposición de Panamá como ‘set’ de locación trae beneficios económicos, pero mejor aún sería hacer cine en el país.

El Mici por su parte informa que con el fin de promocionar a Panamá, la Comisión de Cine participa en festivales como el de Cannes y el de Locaciones, en Santa Mónica, California, además de acercarse a empresas como Caracol TV (Colombia) y Televisa (México).

Además de la renombrada ‘Quantum of Solace’, Panamá ha sido escenario de El Sastre de Panamá, la serie ‘The Lost Tribe’, la telenovela Pobre Millonaria, y también de documentales de cadenas como National Geographic, entre muchos otros programas especiales.

Según datos proporcionados por ese ministerio, Pobre Millonaria invirtió 2 millones de dólares, mientras que Survivor, que ha grabado cinco versiones en el país (Survivor Caracol, Serbia, Bulgaria, Rusia e Israel) ha realizado inversiones de alrededor de 3 millones 300 mil dólares, generando 120 empleos por show.

Para Pacheco, quien comenta que para 2009 hay 4 cintas nacionales en proceso de preproducción, otro factor para pensar en grande como industria es instalar en el país una especie de zona franca, ya sea en Howard o Clayton, donde haya foros de grabación, equipo tecnológico y beneficios fiscales.

Sobre ese punto, representantes del Proyecto Panamá Pacífico destacan que en Howard, el área económica especial Panamá Pacífico, por medio de la Ley 41 de 2004, ofrece incentivos a compañías de ciertos sectores.

Entre esas compañías están la de servicios logísticos y multimodales, servicios relacionados con la aviación y aeropuerto, como también actividades de transmisión de datos e información digital; señales de radio, TV, audio y video.

“Los principales beneficios que ofrece la Ley 41 de 2004 a compañías que practiquen las actividades arriba listadas incluyen un sistema integrado de trámites, incentivos laborales, un proceso de inmigración simplificado, incentivos legales y fiscales, entre otros”, dicen representantes de ese proyecto.

Todas esas herramientas contribuirían a incentivar una industria que también es competitiva. Pacheco comenta, por ejemplo, que Puerto Rico y República Dominicana vienen trabajando en este tema desde hace años y en la actualidad junto a Panamá se disputan la locación de una cinta de Hollywood con un gran presupuesto.

Para Víctor Villarreal, quien lleva más de 15 años en este negocio y que ha trabajado en producciones como El Sastre de Panamá, protagonizada por Pierce Brosnan, y en producciones nacionales como Chance, lo ideal es que se hagan “muchas películas nacionales” y por lo menos dos grandes producciones al año.

La ruta está señalada. En adelante, coinciden Pacheco y Villarreal, además de que Panamá sea sede de estas mega producciones y el trabajo tenga una sinergia entre el Mici y las distintas asociaciones, es prioritario que el cine nacional tenga el presupuesto y los fondos para que se haga y también sea una manera de mostrar al mundo el escenario Panamá y el cine hecho en el país.

La industria en México

Gran parte del movimiento cinematográfico que vive México y que ha tenido altas y bajas, sentó sus bases en la década de 1940 y 1950, con la llamada época del cine de oro.

Así, se creó una infraestructura con foros, laboratorios, renta de equipo y personal capacitado, aspectos que han hecho de México un país competitivo en cuanto a las locaciones.

Los Estudios Churubusco en la Ciudad de México tienen una área de más de cinco mil hectáreas, distribuidas en 10 foros, laboratorios digitales, oficinas y bodegas. Estos estudios hacen parte del sector cinematográfico del estado.

La Comisión Mexicana de Filmaciones es la entidad que coordina los trabajos de las producciones que se graban en el país.

Carla Raygoza, coordinadora de la comisión explica que México tiene la cantidad y calidad suficientes en equipo humano y tecnológico para apoyar hasta tres producciones grandes de Hollywood y alrededor de ocho largometrajes mexicanos, todos al mismo tiempo.

En 2006 se filmaron alrededor de 65 películas.

COLUMNISTA INVITADO

Más allá de Bond

Daniel Domínguez Z.

mf@prensa.com

OPINIÓN | Es vital la creación de una industria cinematográfica propia. Nos la merecemos si tomamos en cuenta que la primera proyección del cinematógrafo ocurrió en Panamá en 1897 y que las primeras imágenes sobre nosotros datan de 1904 durante la construcción del Canal.

Este anhelo va más allá de cuántas veces los productores de Hollywood utilizarán los escenarios naturales y recreados del istmo para sus películas de fórmula. Sí, el país tiene las condiciones para convertirse en un centro regional de rodajes extranjeros, lo que traerá oportunidades por doquier, pero también hay que recordar lo urgente que es para la existencia del séptimo arte nacional que la Ley de Cine tenga la firma de aprobación del presidente Martín Torrijos, una tarea incumplida desde hace meses por un mandatario más preocupado por efímeros reality shows de música.

Sin ley de cine no se podrá hacer el justo rescate de la memoria histórica de nuestras imágenes. Recordar que en el pasado está el comienzo de un cine que más de uno pretende que comenzó con James Bond corriendo por las calles de San Felipe.

Con una ley y un presupuesto decente podremos además formar audiencia en términos cinematográficos, desde las escuelas primarias hasta proyecciones en diversos puntos del territorio, ya que el cine es una excelente herramienta para formar y despertar emociones.

Con fondos y la ayuda real de éste y el venidero gobierno, así como un compromiso de la empresa privada, se puede desarrollar la cultura fílmica a través de encuentros, festivales y muestras de cortos y largometrajes de aquí y de allá. Hacer concursos para fomentar la creación desde el desarrollo de guión a comenzar una ópera prima, etc.

Es vital que la población apoye nuestro cine. Que algún día seamos como Francia, uno de los pocos países cuyo séptimo arte tiene una audiencia local fiel. Debemos estar pendientes de cuándo se estrenará Chance, de Abner Benaim; El suspiro de la fea, de Luis Franco o El estado plasma, de José Macías, y demás proyectos que están en distintas etapas de evolución. Si todo sale como debe, entre 2009 y 2011 se presentarán más largometrajes panameños de ficción que los exhibidos en las últimas cuatro décadas. Claro, eso se hará posible si las salas de exhibición cumplen con la cuota de pantalla para proteger nuestros productos. Planes hay muchos, falta que desde el Palacio de las Garzas alguien actúe. La respuesta, en el próximo capítulo.

El autor es crítico de cine.

 

 
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