Edición No. 546 | 16 DE SEPTIEMBRE DE 2008
 
 
 
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Un jugador verde
 
El presidente de la Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia estuvo en Panamá para promover el desarrollo de proyectos y compartir la experiencia de su país que está mezclando el 10% de alcohol con combustible 
 
Mario A. Muñoz 
andresm@prensa.com 
 
El combustible siempre ha estado en su agenda diaria y en el centro de sus preocupaciones. Por 28 años fue funcionario de la empresa petrolera estatal colombiana (Ecopetrol) donde alcanzó la presidencia. También fue ministro de Obras Públicas y Transportes en Colombia.

Jorge Bendeck Olivella, ingeniero en petróleo y geólogo, se manifiesta seguidor de Ignacio ‘Lula’ da Silva en esta materia y defiende con pasión el uso de materias primas naturales.

“Cuando nos reunimos con Lula nos dijo que él nada tenía que ver con el aumento de los precios de los alimentos, ese es un problema de Estados Unidos”, afirma.

Recientemente Bendeck vino al país como presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia y habló sobre las bondades de los proyectos para producir combustible utilizando caña y aceite de palma como materia prima.

La federación cuenta con 60 miembros de todas las provincias colombianas y ha logrado desde principios del año que se establezca por obligación la inclusión del 10% de alcohol en el combustible, entre otros cambios a la legislación.

El ex ministro libra desde hace años, junto a empresarios del sector de la bioenergía, una lucha para crear una legislación y ha conseguido leyes referentes a la producción de alcohol y biodiésel.

“Los empresarios necesitan una camisa de fuerza, con reglas claras dónde poder invertir y desarrollar sus negocios de energía limpia y eficiente”, advierte.

Debajo del brazo trajo una carpeta de inversiones que están comenzando en su país como el cultivo de 160 mil kilómetros cuadrados de caña, lo que está generando una mejor calidad de vida en el campo.

“Yo vengo aquí a contar la experiencia nuestra porque el momento ha llegado”, afirma con un tono pausado y decidido.

“Es la oportunidad para nuestros países de tener proyectos y poder vender certificados de derechos de emisión de gases de efecto invernadero”, asegura.

El biocombustible no reemplazará a los hidrocarburos y no va a lograr abaratar los precios a los consumidores, reconoce, pero asegura que la bioenergía deja beneficios económicos y sociales de alto impacto.

Bendeck apuesta a la inversión y desarrollo en biocombustibles como una manera de atender la creciente demanda de hidrocarburos de su país, diversificar las fuentes energéticas y repartir riquezas en áreas rurales.

Cada país tiene sus razones para desarrollar la industria y debe llegar a la meta según sus necesidades, aunque menciona algunas coincidencias entre Panamá y Colombia.

Ambos son productores de azúcar y tienen condiciones naturales favorables y el aceite de palma posee alta productividad.

Es altamente viable que los ingenios azucareros instalen plantas de producción de etanol en los campos.

“En el caso de Colombia, el país es autosuficiente en combustibles fósiles pero la demanda pronto superará a la oferta y Panamá importa la totalidad de sus productos”, dice.

PERFIL

Trayectoria diplomática y empresarial

Estudió en la Universidad de Austria. Es experto en combustible y derecho marítimo. Fue ministro de Obras Públicas y Transporte en el gobierno de César Gaviria y embajador de su país en Alemania. Durante 28 años ocupó diferentes cargos en la empresa estatal colombiana Ecopetrol. Ha escrito cuatro libros: La Corbeta Solitaria y Ecopetrol, Historia de una gran empresa, Comentarios al nuevo régimen de la contratación administrativa y Tras las huellas del pirata.

 

 
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