Edición No. 546 | 16 DE SEPTIEMBRE DE 2008
 
 
 
Actualidad
 
En la creación de equipos competitivos
 
Ya no es una figura nueva en las organizaciones. Poco a poco la demanda de los ‘coaching’ toma relevancia y las empresas ven en ellos a aliados que ayudan a elevar la competitividad rompiendo paradigmas 
 
Alvaro Avila 
aavila@prensa.com 
 

Bloomberg

Recurso. Grandes y medianas empresas nacionales han invertido para que se desarrollen habilidades a través del ‘coach’.

Hay quienes los llaman psicólogos, sociólogos, analistas, desarrolladores de estrategias para ganar o negociar, terapeutas, ‚amigos‚, solucionadores de problemas, pero en el sentido estricto de la definición son más que eso; poco a poco la figura del coach en Panamá toma relevancia en las empresas.

La Federación Internacional de Coaching (ICF, por su sigla inglés), reconocida organización en la materia, define al coaching como “la colaboración con clientes en un proceso creativo y generador de ideas que les ayuda a maximizar su potencial personal y profesional”.

En el país, según Roberto Bernal, entrenador certificado por la International Coaching Community (ICC), otro reconocido organismo en la materia, el coach ha dejado de ser una simple figura en los planes de las compañías para estar presente de manera constante y ayudar a potenciar las cualidades de su recurso humano o bien identificar problemas, parte de la función de estos entrenadores.

“En los dos últimos años, no solo las grandes corporaciones están contratando los servicios de estos expertos; la experiencia como entrenador me indica que grandes y medianas empresas nacionales están dispuestas a invertir para que su gente desarrolle habilidades con este servicio profesional, pero también cada vez más por la demanda, Panamá necesita tener gente preparada y certificada que pueda ofrecer ese servicio”, destaca.

Bernal señala que si bien el país ha tenido avances en la ‘cultura coach’, para elevar la competitividad y ganar más, “nunca es suficiente el trabajo que se haga”, afirma.

Este experto es coach de tiempo completo desde 2006. Estudio la licenciatura en mercadeo y realizó un máster en dirección de empresas. Después de dos años de entrenamiento continuo recibió la certificación por parte de la ICC y en la actualidad es fundador y presidente de la Asociación de Couching en Panamá, que está a la espera de la aprobación para su personería jurídica.

Oferta y demanda

En la actualidad, 120 personas son parte de la Asociación de Couching de Panamá, de las cuales entre el 30% y 40% (aproximadamente de 36 a 48 personas), son coachs de tiempo completo, especifica Bernal, y explica que para la certificación han pasado por una serie de cursos que abarcan desde una semana hasta dos meses, además de proponer un proyecto que es supervisado por los expertos de la ICC y un trabajo individual constante.

Claudia Escobar, gerente de recursos humanos de una empresa en la industria de casinos, recibió una invitación por parte de la Gerencia de Capacitación de su compañía para participar del programa de certificación como coach. Cuenta que le pareció una buena oportunidad al complementar esa capacitación con el trabajo que realiza. “Sin embargo, debo reconocer que la idea que tenía sobre el tema era muy diferente a lo que resultó ser”.

“Al principio pensé que el rol de coach sería similar al de un mentor, pero esta figura no tiene las respuestas que el ejecutivo busca, al contrario, a través del proceso se guía a la persona a encontrar sus propias respuestas”, manifiesta Escobar.

Bernal complementa esta visión y es claro cuando comenta que un coach no es un consultor ni un guía, al entender que el concepto es mucho más amplio. Sectores como el bancario, en el país, no han escatimado esfuerzos a la hora de invertir en este entrenamiento, seguido por las aseguradoras. Además, dice, son los mandos altos quienes más toman la capacitación.

De acuerdo con una investigación de Price Waterhouse Coopers realizada en 2007, en 74 países, el coaching movió alrededor de 15 mil millones de dólares.

Aprendizaje constante

Una pregunta frecuente es cuánto tiempo y cuál es el costo de una sesión de este tipo de estrategia, por lo que Ángela María Gutiérrez, experta en el tema, explica que cada caso es muy distinto, que el tiempo se define en las primeras sesiones y que la confidencialidad es una de las reglas de un coaching. Gutiérrez, certificada por la ICF define al coach como un aliado y la diferencia, dice, con un consultor es que no llega a diagnosticar qué se debe hacer, llega a “buscar acción para producir resultados. Un coach es una especie de espejo”.

Otro cuestionamiento que se hacen empresarios o los altos mandos de las compañías es cómo van a ayudar a estos coaches. Gutiérrez, creadora de la firma Coaching y Consultoría, narra el caso de un ejecutivo que llegó con un alto nivel de estrés, que no estaba dando los resultados esperados. “Si he sido exitoso, debo seguir así”, recuerda Gutiérrez que le decía su cliente.

“Él estaba convencido de que era poseedor de la verdad absoluta. No escuchaba y tomaba decisiones erróneas. El coach fue el espejo, él se fue abriendo, rompió paradigmas y empezó a reconocer lo que le de-cían los demás”, narra Gutiérrez.

En ese caso, el trabajo fue de 8 meses, primero, sesiones de una vez a la semana y después, cada tres semanas. ¿El tiempo?, “es relativo”, dice.

La especialista enfatiza que sí se puede dar el caso de personas que trabajan con un coach para determinado fin y después deciden dedicarse a esto, tomando los cursos y certificándose porque “el recurso humano en todas las esferas es una inversión, no un gasto”, concluye.

COLUMNISTA INVITADO

Herramienta de trabajo

MIGUEL GASCÓN

mf@prensa.com

OPINIÓN | La experiencia como coach me ha ayudado a lograr mejores resultados con mi equipo de trabajo. Muchas veces las personas cuentan con todo el potencial para llevar a cabo las tareas, pero les hace falta orientación; es aquí donde el coaching como herramienta los ayuda a liberarse de sus obstáculos, muchas veces mentales, y les permite alcanzar sus resultados.

El papel del coach es como el del explorador, que guía al cliente a través de sus capacidades y creencias y lo ayuda a detectar lo que debe realizar para llevar a cabo sus objetivos. Nos encontramos en una época donde se nos exige hacer más con menos, en el menor tiempo posible y al menor costo. Esto supone retos importantes de organización para alcanzar los objetivos en nuestro entorno de negocios. Además, hay que considerar al individuo como una persona integral, la cual ejecuta diversos roles en la sociedad, trabajador, padre, amigo, colaborador de su comunidad, etc. A través de esta figura, he podido mostrar su valía a las personas, conectarlos con sus valores fundamentales y mostrarles el camino para alcanzar sus metas. Muchas de las barreras que no permiten realizar determinadas acciones vienen del entorno. El proceso permite poner a prueba estos obstáculos y encontrar la forma de darle la vuelta.

Un adecuado proceso se basa mucho en la confianza, el coach confía en su cliente, y trabajando desde la confianza emprende el reto de hacerle frente a los diferentes objetivos. Es, además, un acto voluntario, pues si no hay voluntad este no dará los resultados esperados.

El autor es vicepresidente de Tecnología, Operaciones y Procesos de Global Bank

 

 
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