Edición No. 545 | 9 DE SEPTIEMBRE DE 2008
 
 
 
Panorama
 
Sector verde aún no madura
 
El ahorro de energía es uno de los beneficios que otorga un proyecto considerado ecológico; en Panamá hay iniciativas, pero no desarrollos inmobiliarios certificados por alguna entidad para ser un ‘green building’ 
 
Alvaro Avila 
aavila@prensa.com 
 

Bloomberg

EJEMPLO. Vista de un desarrollo verde residencial en Victoria, Canadá, que cuenta con 26 edificios. El proyecto apunta a alcanzar la certificación de Leed y ser modelo en cuanto al uso moderado de energía.

“La moda verde” ha logrado que distintos sectores de la economía en el mundo se interesen e inviertan en mecanismos para ahorrar energía o reciclar, y el de la construcción no se ha quedado atrás al proponer en sus diseños los green buildings.

Este término ya hace parte del argot de muchos arquitectos, desarrolladores e ingenieros; sin embargo, y a pesar de los beneficios que hay en este tipo de proyectos, en Panamá hay experimentos pero no desarrollos inmobiliarios certificados por alguna entidad para ser un green building.

José Pablo Mora, consultor en sistemas de cableado estructurado, de Panduit, explica que hay varias normativas internacionales que certifican los edificios ambientalmente amigables, y comenta que el programa Leadership in Energy and Environmental Design de Estados Unidos (Leed, por su sigla en inglés), del Consejo de Edificios Verdes de Estados Unidos, es el más popular en América Latina, por su método de dar puntos de acuerdo a ciertas reglas que vaya cumpliendo la edificación.

“El renglón que más puntos da es el referente al ahorro de energía, pero hay otros aspectos por lo que se puede tener buenas calificaciones como por ejemplo si el inmueble tiene fácil acceso a transporte público, si se utilizaron en su construcción materiales certificados, cuyas fábricas no contaminen o si tiene estacionamientos para bicicletas”, expresa. La normativa Leed es integral porque incluye muchos aspectos.

Por su parte, la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (Spia) señala que en el país no hay proyectos inmobiliarios que se rijan por las normas Leed.

Además, no se cuenta con una legislación que regule la eficiencia energética y sostenibilidad en las edificaciones.

Según la Spia, en Panamá algunos edificios han incorporado estrategias a fin de lograr un ahorro energético y de agua, con el cambio de luminarias e instalación de sensores de movimiento en las áreas de uso público, lo mismo con la instalación de grifería y artefactos sanitarios que regulan la emisión de agua.
Inversión es ahorro

Sobre el punto de cambiar los sistemas e instalaciones una vez esté construido el edificio o la vivienda, Mora señala que el costo es mucho mayor al romper y comprar equipos con el fin de ahorrar energía.

Además de la protección y conservación de los árboles, de contar con estacionamientos cuyo techo no sea de zinc o aluminio (porque recogen más calor), para obtener puntos Leed, uno de los secretos mejor contados para que una edificación sea verde es tener desde el principio sistemas integrales.

“Una infraestructura física unificada, que se refiere a un sistema integral que conjunte los sistemas computacionales, de seguridad, los controles de acceso al aire acondicionado y a los controles al uso de energía, ayuda a que el conjunto ahorre energía”, dice Mora, y especifica que la inversión es un 2% más de lo que se gastaría en un sistema tradicional.

Según el Consejo Mundial de Edificación Verde (Wgbc, por su sigla en inglés), los edificios certificados ahorran 30% de energía, 40% de su consumo de agua y entre un 50% y un 75% en desechos de construcción.

Por su parte, la Spia dice que el sobrecosto que implica un diseño eficiente energéticamente estaría alrededor de un 15% a 20% adicional, que es compensado con ahorros energéticos de entre 50% y 70%. Que al final del ciclo de vida útil puede resultar en un ahorro del 20% al 25% neto.

Pero las cosas están cambiando, y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advierte que “la construcción sustentable no es una moda y que en los próximos años las ciudades latinoamericanas enfrentarán serias exigencias ambientales para que incorporen energías limpias”.
Ejemplo en Panamá

En febrero de 2007, la empresa Urban Core International, S.A. anunció el desarrollo del primer edificio verde en Panamá que estaría certificado por Leed.

Año y medio después, Joseph Newman y Christian Beyer, socios en esa compañía, comparten que el proyecto se está rediseñando, básicamente por los costos, pues uno de los objetivos como empresa es que este tipo de vivienda sea accesible y el precio de un apartamento ecológico estaba alrededor de los 300 mil dólares.

“Creemos en este tipo de proyectos, en la ecología y en el cuidado del entorno arquitectónico. Queremos ser los primeros en construir con materiales reciclados y tener un edificio 100% verde”, afirma Newman.

Por ahora, el proyecto contempla entre 12 y 16 apartamentos donde el diseño para el ahorro de energía —resaltan— es básico para que cumpla con todos los lineamientos de Leed.

Urban Core, que trabaja en dos megaproyectos de este tipo de desarrollos en Estados Unidos, espera “que en el 2010 Panamá tenga su primer edificio verde”.

Además de los intentos y propuestas de algunos desarrolladores, según la Spia, la Autoridad Nacional del Medio Ambiente (Anam), a través de la Oficina de Producción Más Limpia, elabora una guía para el sector de la construcción, con el objetivo de estimular en ese sector la adopción de prácticas y tecnologías de producción más limpia en la etapa de diseño y construcción, iniciativas que pueden contribuir a que en Panamá se concreten iniciativas verdes.

Proyecto de conservación

Ideas verdes

Graciela Hernández, Olga Díaz y Frania Araúz, arquitectas y socias de Studio g73, comentan que aunque en las especificaciones técnicas de los proyectos se indique proteger los árboles o las fuentes de agua, entre otros, “todavía falta un largo camino para que se cree conciencia de que esto es necesario”, afirman.

En la actualidad, este despacho desarrolla un proyecto “verde” de oficinas para la firma de abogados Sucre, Arias y Reyes.

“El edificio está ubicado en un lote con varios árboles, uno de ellos es un guayacán. La decisión de escoger el terreno tuvo que ver, en gran parte, por los árboles que ahí estaban y que buscábamos conservar como parte del proyecto”, dicen.

Explican que esos árboles a su vez funcionan como barrera vegetal que permite filtrar la luz del sol que llega al edificio.

Para el ahorro energético, parte integral de cualquier proyecto que se considere verde, las arquitectas comentan que se han especificado materiales térmicos, como ladrillos de arcilla en las paredes y doble vidrio en las ventanas exteriores, lo que ayuda a disminuir la entrada de calor al edificio y a su vez hace más eficiente el funcionamiento de los sistemas de aire acondicionado.

“El proyecto fue concebido por el cliente y por nuestra oficina como una obra económicamente factible, funcional, eficiente en consumo energético y respetuoso con el medio ambiente”, concluyen.

 

 
PUBLICIDAD
 
 
 
     

OTROS TEMAS
Negocio redondo
Reconversión en las alturas
El buen gusto también es negocio
Proyectos tierra adentro
 
PANORAMA
Sector verde aún no madura
¿Invertir o no en bienes?
 
RELIEVE
Con buen camino recorrido
 
ENTREVISTA
En la rueda de las inversiones
 
ACTUALIDAD
Los sueños que se esfuman
 
 Tema de portada
 
 
Primero fue el corregimiento de San Francisco. El ritmo acelerado en las obras de construcción motivó a sus residentes a solicitar un estudio para determinar si la infraestructura soportaría el crecimiento inmobiliario que les llegó inesperadamente. El diagnóstico determinó cosas que muchos intuían y otros daban por hecho. La infraestructura sanitaria es ineficiente para atender la a...[ver más]
 
 
Corporación La Prensa. Todos los derechos reservados.