Edición No. 545 | 9 DE SEPTIEMBRE DE 2008
 
 
 
Nacional
 
El buen gusto también es negocio
 
La oferta que hay en el mercado en cuanto a muebles, lámparas, cocinas y telas importadas, es uno de los aspectos que los expertos señalan como básico para que este negocio de la decoración se siga posicionando 
 
Alvaro Avila 
aavila@prensa.com 
 

LA PRENSA | Maydée Romero

estilo. Oficina de Panama Luxury Realty, diseñada por Monique Arias.

LA PRENSA | Gabriel Rodríguez

Alberto Heres.

LA PRENSA | Iván Uribe

Edda Martinelli de Dutari.

LA PRENSA | Maydée Romero

Monique Arias.

LA PRENSA | Carlos Lemos

Gisela de la Guardia.

Son una especie de reyes magos que cumplen deseos, simples o sencillos. Son ellos los cerebros que juegan con los colores, escogen o fabrican los muebles, sugieren la ubicación de las paredes y electrodomésticos, y también hablan de cifras y de un negocio dentro del sector inmobiliario: el de la decoración y el diseño de interiores.

Son parcos a la hora de responder quiénes son sus clientes, pero en cambio hablan de presupuestos que pueden ir desde los 10 mil hasta los 150 mil dólares, dependiendo el estilo, si la obra parte de cero y si ya se cuenta con algún tipo de mobiliario.

La llegada a Panamá de extranjeros que compran una segunda casa o que están temporalmente en el país por su trabajo, la oferta de vivienda, los desarrollos inmobiliarios en la costa y la amplia oferta que hay en el mercado en cuanto a muebles, lámparas, cocinas de diseño y marca, telas importadas y demás, son algunos de los aspectos que los expertos señalan como “importantes” para que el negocio crezca y se mantenga.

“Antes, había que ir a Miami con lista en mano y aprovechar el tiempo al máximo para comprar todo, desde los muebles, los utensilios de cocina, hasta las lámparas. Las cosas en Panamá han cambiado y de cinco años a la fecha hay todo tipo de artículos”, señala Gisela de la Guardia, decoradora de interiores.

Martes Financiero habló con cuatro de ellos, quienes dan su punto vista sobre este nicho, donde destacan que el porcentaje de la clientela local cada vez es mayor y que aunque el negocio siempre ha existido, ahora “hay mercado y oferta para todos”.

--- El clásico de clásicos

Alberto Heres lleva más de 55 años en el negocio de la decoración. Su firma, Interiores Alberto Heres, diseña y fabrica muebles, los restaura y tapiza, además de instalar pisos de madera y realizar el diseño de interiores a negocios y residencias.

“El negocio ha evolucionado. No puedo decir que una década ha sido más importante que otra, pero desde 2002 este tipo industria en el país es más visible”, apunta.

Sin embargo, dice que aunque lo buscan nuevos consumidores, “mis clientes son de generaciones, trabajo con los abuelos, los papás y los hijos que conocen mi taller y lo que hago”, explica.

Heres dice que en su firma se puede fabricar desde un juego completo de sala hasta tapizar una silla y comenta que dentro de la línea que maneja, que es la de los muebles clásicos, el 40% se importa y el 60% restante se hace en el taller.

“Siempre es importante dentro de este negocio mantenerse al día, asistiendo a ferias y viendo en revistas qué se está haciendo en el mundo”, afirma.

--- Poder de decisión

Edda Martinelli de Dutari afirma que en el país siempre han existido decoradores de primer nivel y una industria alrededor de ellos.

Relata que en los años 70 materiales como el aluminio y el vidrio predominaban en la decoración, pero ahora no se puede hablar de materiales o tendencias específicas, pues entre sus clientes están los clásicos, los eclécticos que quieren combinar antigüedades con objetos modernos o los “modernistas”.

“Es sabroso diseñar para gente que no tenga límites”, comenta y destaca que un reto en este negocio es manejar diferentes presupuestos, pues los precios de los muebles, por ejemplo han registrado aumentos hasta de un 50%.

Y hablando del presupuesto que puede manejar, explica que ha tenido hasta de 150 mil dólares y aclara que es distinto si se diseña desde que la obra está en planos.

“Con la obra en construcción se escogen los pisos, se diseñan dónde van los ductos, qué tipo de mobiliario puede ir para tener como resultado una casa de ensueño”, subraya.

--- Inversión rentable

Monique Arias está dedicada al diseño de interiores desde hace cuatro años. Entre los proyectos de decoración que ha realizado está el del Nikki Beach Panamá.

Arias explica que los presupuestos pueden variar, depende de qué busca el cliente y cita las palabras “creatividad y estilo” cuando define su trabajo.

“Trabajo con presupuestos de 10 mil, 20 mil dólares, hasta un infinito, depende de qué quiere la persona o empresa. Yo trabajo con lo que tenga y me adapto”, comenta.

Arias manifiesta que la mayoría de sus clientes eran extranjeros, pero ahora su portafolio está repartido entre foráneos y locales.

“Con la llegada de extranjeros el mismo panameño se ha hecho más cosmopolita”, asevera y destaca que el sector hotelero también está más interesado en que sus proyectos se vean bien.

“Los promotores están utilizando talento nacional para decorar. A Panamá llegan ejecutivos de las mejores compañías del mundo y deben sentirse bien, en hoteles cálidos, bonitos y confortables”, opina.

Como recomendación, la experta considera que invertir en una buena decoración desde el principio, cuando el proyecto está sobre planos, puede contribuir a que el inmueble se valorice.

Otro tip de Arias a la hora de decorar es tener un presupuesto que se pueda cumplir, además de “cuidar o tener una buena y adecuada iluminación en cada espacio”.

--- Menos es más

Para Gisela de la Guardia, quien lleva varios años en las lides de este negocio, puntos como no exagerar en los objetos que se compran, hacer buenas instalaciones eléctricas desde el principio y complementar la decoración con arte hacen mejores espacios.

“Siempre recomiendo que haya una obra de arte. Panamá tiene artistas buenos que merecen ser promovidos, por lo que un complemento en casa, en un estudio u oficina de un cuadro es básico para mí”, comenta.

De la Guardia subraya que una experiencia interesante en su carrera, dentro del auge inmobiliario que atraviesa el país, fue trabajar con un promotor para hacer la decoración de un apartamento modelo de 150 metros cuadrados.

Narra que trabajó de la mano con el arquitecto, escogiendo los acabados y proponiendo donde podían ir determinadas paredes.

“Fue un buen ejercicio porque con base a acabados y a la decoración le subimos el nivel a esos apartamentos. Antes la decoración era asociada con proyectos de medio millón para arriba, pero las cosas han cambiado”, expone.

Con este experimento, De la Guardia cree que debido a la competencia, los promotores invertirán en decorar sus apartamentos modelos para hacerlos más atractivos a la hora de mostrarlos.

“Menos es más”, advierte y anota que aunque hay modas, en un clima como el de Panamá recomienda un estilo contemporáneo.

 

 
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