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Guillermo Castro.
LA PRENSA/Gabriel Rodríguez
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Ir por primera vez a la Ciudad del Saber (CDS) es constatar que el crecimiento de la economía panameña está directamente ligado a nuevas formas de producción y aplicación del conocimiento.
La antigua base militar de 120 hectáreas en Clayton ahora es una especie de oasis, un pulmón para organismos internacionales, para empresas nacionales e internacionales y universidades que han encontrado en esa tierra un espacio donde se dinamiza el componente que el conocimiento tiene que desempeñar para ser sostenible con el desarrollo de Panamá.
Diez años después de firmarse el Decreto Ley N° 6 de 1998, por el cual se aprobó el contrato entre el Estado y la Fundación Ciudad del Saber para el establecimiento y desarrollo de la CDS, Guillermo Castro, director académico asociado de este centro, señala que el recinto debe verse dentro del conjunto del nuevo desarrollo que está teniendo el país.
"La función de CDS es ayudar a producir los conocimientos y a formar los técnicos y profesionales necesarios para que el crecimiento económico que vive el país sea permanente y sostenible", afirma Castro.
Y para cumplir ese objetivo son varios los ejemplos que Castro e Irene Perurena, directora de organismos internacionales de la CDS, mencionan, como el hecho de trabajar con el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh) para la creación de un centro de investigación y formación para la gestión ambiental y el Centro Internacional para el Desarrollo Sostenible.
Otro caso que demuestra la amalgama de ideas para trabajar en casos específicos, es la creación del centro del agua para el trópico húmedo, que se ocupa de los problemas relacionados con el cambio climático y gestión del agua.
"La instalación de ese centro en Panamá facilitó establecer un módulo de imágenes satelitales de Centroamérica y el Caribe que provee la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por su sigla en inglés) para tener una base tecnológica y de conocimiento, y así prevenir desastres", manifiesta Castro.
En cuanto a los organismos internacionales, Perurena destaca que según cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la presencia de sólo cuatro agencias de ese organismo en CDS le ha traído al país más de 3.5 millones de dólares en un año.
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DESARROLLO. Este centro ha trabajado en la formación profesionales necesarios para que el crecimiento económico que vive el país sea permanente. LA PRENSA | Archivo
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Los nuevos tiempos
Pero además de la llegada de los entes internacionales, el director académico asociado destaca que los convenios de colaboración con universidades norteamericanas han incentivado el arribo de estudiantes y profesores interesados en los cambios que ocurren el país, en conocer los problemas ambientales, los puertos y el centro financiero, entre otras cosas.
"Hemos venido situando a Panamá como un destino turístico académico relevante, de universidades de muy alta calidad.
Esas visitas pueden conducir a la creación de programas permanentes y a la creación de nuevas oportunidades de estudio para panameños", apunta Castro.
Por su parte, Irene Perurena comenta que si bien uno de los propósitos de ese centro es actuar como un recurso que facilita y promueve los vínculos entre la actividad académica, científica y empresarial panameña con lo que ocurre en la economía global, la "gran etapa" ahora es buscar nuevas formas de interacción entre los organismos que se van vinculando.
Después de la fase de promoción para atraer a diversas instituciones, lo que sigue, subraya Perurena, "es mantener esta consolidación y si hay algún organismo específico que nos falte lo traemos a CDS, es una promoción previamente identificada".
Una de las grandes iniciativas a futuro es desarrollar el plan de de-sarrollo urbano para que ese espacio sea un proyecto piloto de una ciudad verde y contribuir, en todo su conjunto, a la construcción de un país nuevo que siente las bases para un desarrollo más próspero.