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LA PRENSA / Josué Arosemena y Víctor Arosemena |
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COSTOS. Katia Serracín, gerente de Conservas Chiguirí, dice que sus clientes han tenido que pagar entre 15% y 20% más que el año pasado. |
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MERCADO. Antes el 50% del volumen de clientes de Global Tours era turistas y el otro 50% era viajeros de negocios. Hoy día el 70% viaja por negocios y solo el 30% lo hace por diversión. |
Las micro, pequeñas y medianas empresas panameñas han optado por no quedarse cruzadas de brazos. Buscan otros mercados donde exportar sus productos, y se enfocan en nuevos nichos. Producen solo para cumplir con los contratos y tratan de no dejar nada en inventario.
Las Mipymes —como se les conoce— han tenido que echar mano de estrategias que les ayuden a contrarrestar los efectos del aumento del barril de petróleo, que cerró la semana pasada en 128.8 dólares, y que ha repercutido en el incremento del precio de la materia prima, la electricidad y el transporte.
Si bien la economía panameña está viviendo una época de bonanza, los empresarios aseguran que les llega solo a aquellos negocios que están vinculados con los sectores más dinámicos, como construcción, banca, comercio, telecomunicaciones, hoteles y restaurantes.
Fernando Márquez, presidente de la Unión Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas (Unpyme), tiene su opinión sobre la realidad de estas empresas. Él estima que el 30% de Mipymes está teniendo pérdidas, otro 30% se mantiene estable y el restante está obteniendo ganancias.
Las cifras del último directorio de establecimientos comerciales de la Contraloría General de la República destaca que el 96% del total de las empresas que funcionan en el país pertenecen al sector de las Mipymes, así como el 54% de las personas ocupadas.
La Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme) reconoce que la situación está afectando los costos de bienes y servicios de las Mipymes, pero admite que no dispone de un estudio que determine el impacto real de estos aumentos en las empresas.
Según Giselle de Calcagno, directora de la Ampyme esto no parece haber perjudicado la apertura de nuevas empresas.
De hecho en el registro empresarial de la entidad destaca que del periodo 2000 al 2004 se habían registrado 5 mil 396 nuevas empresas, y que de 2005 a 2008 lo han hecho 7 mil 885 negocios formales.
Hay otros sectores que aún no han sentido tan fuerte el impacto de esta situación.
Jacqueline Rodríguez, gerente comercial y de crédito de Microserfin, asegura que en sus niveles de morosidad aún no se percibe el impacto de la inflación y el aumento en los precios de las materias primas e insumos en los negocios de los clientes del banco; sin embargo piensa que sí se puede estar deprimiendo la demanda por mayores créditos.
“A pesar de que en los análisis financieros que realizamos de los negocios hemos confirmado que sus márgenes de utilidad se están reduciendo, los clientes se mantienen al día con el pago de sus compromisos porque consideran importante mantener abierto su acceso al crédito”, acepta.
Producir solo lo solicitado
A medida que el precio del barril va subiendo, aumenta el costo de la resina de polietileno y los pigmentos que Alberto De la Torre Pittí, de Mayasha Color S.A., utiliza para producir colorantes para la confección de bolsas plásticas, envases para alimentos y detergentes.
Mes a mes De la Torre ve el incremento en los costos de la materia prima que adquiere en países como Costa Rica y Estados Unidos.
El costo de la materia prima se le ha subido 40%, y la energía eléctrica entre 20% y 25%.
No le ha quedado otra que reducir sus gastos, ahorrar en el renglón de energía y en papelería, producir solo lo solicitado en las órdenes de compra pendientes y no dejar nada en stock.
“Sólo estamos produciendo contra pedidos. Somos más cautelosos en lo que vamos a producir y teniendo en cuenta la urgencia del cliente”, dice.
Lo único que no ha pensado De la Torre es en reducir personal. La empresa tiene seis años de estar en el mercado panameño, y su gerente asegura que es la primera vez que está en una situación de crisis.
Viendo que la crisis no cambiará a corto plazo, Mayasha Color S.A. está dando los primeros pasos para hacer alianzas estratégicas con compañías estadounidenses, coreanas, brasileñas, y europeas con el propósito de conseguir más materia prima a precios accesibles y que a sus pares se les >>
>> abaraten los costos teniendo una subsidiaria en Panamá que los apoye en el mercado centroamericano.
Una cláusula que pesa
Para la agencia de viajes Global Tours, el impacto del aumento del petróleo se refleja en la disminución en la venta de boletos aéreos.
A la tarifa del boleto aéreo se la ha sumado el cobro de un impuesto de combustible que incrementa en 20% su precio final.
Juan Carlos Fernández, gerente de la empresa, explica que con el impuesto de combustible un pasaje de mil 519 dólares, por ejemplo, podría llegar a costar 2 mil 161 dólares.
Fernández cuenta que hace ocho meses, cuando comenzó a aplicarse esta nueva cláusula, el impuesto de combustible en rutas largas era de 150 dólares y hoy día es de 420 dólares. Mientras que en rutas cortas, como a Santiago de Chile por ejemplo, el impuesto era de 35 dólares y hoy llega a los 80 dólares.
Global Tours no solo ha tenido que lidiar con estos cambios. Si bien mantiene sus ventas de boletos a pasajeros de negocios, acepta que el mercado de turistas se ha reducido.
“En las vacaciones de medio año siempre se colocaban de 100 a 200 pasajeros que viajaban a Disney World. Ahora se vende el 10% y con mucho esfuerzo”, señala.
Además de que los turistas están eligiendo rutas más económicas como San Andrés, Cartagena, Santo Domingo.
Para sobrellevar la situación, Global Tours ha tenido que ser creativo.
Ha abierto una segunda oficina para atender a un mercado receptivo, y a los que se les ofrece servicio de traslados, tour, bienes raíces.
“La situación nos ha obligado a vender nuestros productos internos al extranjero, para poder compensar el volumen de clientes que ha disminuido en el mercado interno”, indica.
Medidas necesarias
Katia Serracín confiesa que ha tenido que traspasar el aumento de los costos de la empresa a sus clientes.
Una cadena de factores está afectando los números de la empresa que ella gerencia: Conservas Chiguirí. El aumento en el precio de los insumos, el costo de la energía eléctrica, el incremento en el precio del barril de petróleo, y el de los alimentos.
En los contratos que hace con sus clientes existe una cláusula que deja muy claro que estos serán revisados cada seis meses.
La razón está en sus informes contables. De casi 400 dólares que pagaba en energía eléctrica hace algunos meses, ahora paga 700 dólares.
“Todo ha subido, por lo que he tenido que considerar el aumento en todos mis precios”, admite, y agrega que las etiquetas y botellas que utiliza para guardar sus productos también están costando más. “Cuando se adquieren mil, eso suma”.
Conservas Chiguirí ha tenido momentos difíciles. La planta que elabora productos agrícolas gourmet con sello propio y para otras empresas ha tenido baches en su producción.
“Cuando a las grandes empresas se les cae un proyecto tienen otros que lo compensan, pero no pasa lo mismo con las pequeñas. Cuando se les cae un proyecto les afecta sobremanera porque pueden quedar por ciertos periodos sin funcionar”, explica.
Ante este escenario reestructura la empresa. Sus productos se venden localmente, pero su objetivo es poder exportarlos a mercados con más capacidad adquisitiva, como el europeo.
“No es que Panamá no sea nuestro objetivo. Queremos que nuestros productos estén en todos los supermercados, pero sabemos que estos no son de primera necesidad”, dice.
Serracín considera que en estas situación la clave para subsistir es ser creativos, tocar puertas y ver dónde existen oportunidades para el negocio.
A largo plazo
Fernando Márquez piensa que el aumento en los costos de las Mipymes es una situación que continuará, por lo que considera que quejarse no resolverá nada, sino pensar en qué medidas se deben tomar y que estas sean a largo plazo.
Opina que no solo las empresas tienen que hacer ajustes, sino replantear una estrategia macro que implique agilizar los trámites que se hacen en las instituciones gubernamentales y crear un entorno que facilite que éstas se mantengan.
De lograrse estos objetivos, el sector podría crear 150 mil puestos de trabajo en los próximos tres años.
En este aspecto el representante de la Unpyme es optimista, pero advierte que de acentuarse el incremento en los precios del petróleo el panorama no será muy halagador para los más pequeños. El fracaso económico de estos negocios tendría un impacto económico a gran escala considerando que entre 40% y 45% de la población atiende o participa en una Mipyme.
Eficiencia energética
Un ahorro de 5 mil 274 gigavatios hora en consumo y de 270 megavatios en la demanda.
Estos fueron los resultados del Programa de Eficiencia Energética financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo(BID) cuyo objetivo era transformar el mercado de motores convencionales en México, por motores eléctricos más eficientes; una ayuda directa para bajar los costos de las pequeñas y medianas empresas.
Arnaldo Vieira de Carvalho, especialista en energía sostenible del BID, explica que se otorgó un préstamo de 50 millones de dólares con el objetivo de que los consumidores finales pudieran adquirir motores más eficientes a precios más accesibles.
En el caso de Panamá, Carvalho afirma que se han sostenido conversaciones con la Secretaría de Energía para analizar la posibilidad de desarrollar un programa de eficiencia energética pero acorde con la realidad del mercado eléctrico panameño. El especialista prefirió no dar más detalles de los avances en este sentido.