LA PRENSA | Josué Arosemena |
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Eduardo Lee no sabe si es pura coincidencia o es algo genético. Así como él, muchos de sus paisanos han hecho carrera en firmas auditoras en Panamá, al punto que en una de estas empresas existía la creencia de que si la persona no era asiática no podía ocupar posiciones gerenciales.
“Eso no es así”, aclara. “Pero da la casualidad de que algunas posiciones altas eran ocupadas por asiáticos”.
Tiene 25 años de experiencia como contador público autorizado y ha ocupado cargos ejecutivos en varias firmas auditoras en el país.
El más reciente es el de office manager partner o socio director de la firma de servicios profesionales Deloitte. En esta silla se sienta desde junio de este año.
Lee, de descendencia china pero nacido en Colón, dice que ha llegado adonde está por pura pasión.
Trabajó desde los 17 años, y su primera ocupación fue la de mecanógrafo en el juzgado de menores del municipio capitalino. “Aprendí a escribir más rápido que las secretarias”, comenta, muy orgulloso.
Posteriormente laboró por tres años en el Bank of America en la provincia de Chiriquí, donde se desempeñó como encargado de actualizar las cuentas corrientes de los clientes de la entidad bancaria.
Fue allí donde comenzó a gustarle la contabilidad, pese a que sus dos primeros años en la universidad fueron en la carrera de economía. Entró a las filas de la firma KPMG, en ese entonces Peat Marwick, y después de algunos años cuando fue nombrado gerente de auditoría tuvo la oportunidad de reanudar sus estudios universitarios, pero en la facultad de contabilidad.
Ya con experiencia en su hoja de vida, no era de extrañar que sus notas fueran de las más altas y que terminara la carrera en un periodo de tres años.
Las firmas de auditoría se convirtieron en su entorno natural, hasta que en 2006 entró a Deloitte con una misión específica que dice haber cumplido: convertir la compañía en una empresa reconocida en el tema de impuestos.
A su lista de clientes se ha sumado la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Un cliente que Lee considera insignia.
Con el crecimiento que existe en el país y la llegada de empresas extranjeras, Lee prefiere ser cauto y no dar detalles de los clientes que están bajo su lupa.
“No puedo decirlo”, expresa el ejecutivo y aclara que no es cuestión de quitarle un cliente a nadie, debido a que el crecimiento sostenido del país le permite a todos los jugadores tener una buena posición en el mercado.
La diferencia —explica— es que el servicio que se brinde sea de calidad.
Para Lee, el recurso humano es elemental al momento de hacer crecer las operaciones, por lo que uno de sus objetivos siempre ha sido motivar a sus colaboradores para bajar el alto nivel de rotación que existe en esta industria. Con varias estrategias logró reducirlo de 70% a entre 6% y 5%.
“Si una empresa requiere un director financiero o un contralor, piensa en buscarlo en una firma como esta. Por lo que la meta era cómo hacer para mantener el talento a pesar de las amenazas del mercado”, comenta.
Lee asevera que el siguiente paso de Deloitte es salir a presentar sus fortalezas y que sea seleccionada como la primera empresa de servicios profesionales por excelencia.
Tras más de 20 años de estar de-sarrollándose profesionalmente en esta carrera, piensa jubilarse en Deloitte. Aunque reconoce que nunca se retiraría del todo de este negocio.
PERFIL
Carrera
Eduardo Lee trabajó como auditor en la firma KPMG en Panamá y en la oficina regional de la firma en New Jersey, Estados Unidos.
Posteriormente se incorporó a la empresa Ernst & Young en 2000; y a PricewaterhouseCoopers en 2002 con la fusión de esta empresa con Ernst & Young en Panamá.
Con la reestructuración que se estaba gestando en Deloitte, en 2006 se le presenta la oportunidad de acompañar a la firma y decide aceptar la propuesta.